Bueno finalmente podemos decir que el buceo en Aliwal es una pasada y que lo de Protea es un poco timo comparado con Aliwal.
A las 6 estábamos en el centro. Todo sonrisas, nos han dado nuestra botella, nuestros plomos sin querer darnos lecciones sobre si debemos llevar más o menos peso o más o menos aire... Desayunamos unas tostadas y nos ponemos a montar los equipos. Una vez montados no hay que hacer nada más, vienen y los cargan al barco. Una gozada. Hoy vamos 8 buzos, 6 de habla inglesa y nosotros dos. El mar como de costumbre vuelve a estar peleona pero para ir vamos a favor de las olas y llegamos rápido. El primer buceo ha sido en lo que llaman la catedral. Un buceo espectacular. Por poner algún pero sería la visibilidad, pero me parece que con la batidora que es el índico poco más puede mejorar. Es un buceo en una especie de anfiteatro con raggies por todas partes, si te detienes a mirar el suelo encuentras fácilmente dientes de ellos. Además de los raggies se ve muchísima vida tropical: ballestas, mariposas, loro, cirujanos...pero es que además hay bastante vida pequeña en forma de nudis, gambitas e incluso peces escorpión. 45 minutos a unos 15/18 metros y 22 grados. Un buceo para ensimismarte entre raggies y bancos de peces. Durante todo el buceo se oían los sonidos de delfines, al principio me rayaba con que era cosa mía pero luego claramente eran delfines, por un momento me creía que podríamos verlos pero en cambio antes de salir de la inmersión nos hemos encontrado una tortuguita comiendo tranquilamente.
Al salir del buceo el viento había aumentado y el mar estaba más bravo si cabe. Una vez en el barco me fijo que uno de los buzos estaba más blanco que la tiza. El pobre estaba echando el desayuno por la borda con semejante intensidad que por momentos me creía que se iba a transformar en Mr. Hyde. Yo creo que ha sido el peor día de su vida porque lejos de volver a tierra los sudafricanos han sacado un termo y se han puesto a servir café. La escena era para grabarla. El pobre sacando medio cuerpo fuera y los otros preguntando quien quiere coffee. Una vez tomado el café entre la guía y el patrón cambian todas las botellas vacías por botellas nuevas para la segunda inmersión. No nos han dejado hacer nada porque "you are on holidays!" Cuando el chaval que iba mareado ha visto que no volvíamos a puerto y que íbamos hacer la segunda ha levantado la cabeza como ha podido para decir que él tenía que volver a puerto... El patrón se lo ha dicho claro, "aquí la gente va hacer una segunda inmersión y si yo llamo para que venga alguien a por ti con este mar va a tardar más en llegar que esta gente en salir del segundo buceo". Se lo ha dicho con muy buena educación y al pobre solo le ha quedado seguir vomitando. Nos hemos movido al siguiente punto y pasados 45 minutos nos hemos vuelto a tirar.
En esta ocasión el buceo ha sido dejándose llevar por la corriente a través de un arrecife. La vida similar a la de antes, mas raggies y en esta ocasión un par de águilas moteadas enormes, otra tortuga y una morena que de lo grande que era yo creo que estaba atascada en la cuevecilla donde estaba.
Al salir de la inmersión el chaval que iba mareado estaba ya que ni levantaba la cabeza. Nos hemos colocado y el patrón ha avisado que la vuelta iba a ser dura porque había aumentado el viento y las olas las llevábamos de contra. La vuelta ha sido espectacular, ni la mejor atracción del mejor parque de atracciones. Yo creo que las navegaciones aquí tienes dos opciones: o las contextualizas como una aventura épica y disfrutas del subidón de adrenalina o te dedicas a pensar que vas a caer por la borda y vas a morir ahogado y sufres hasta tocar tierra. Luego está la opción del que se marea y baraja el suicidio...
Ya en tierra para mí el día había sido ya de diez. Nos recogen los equipos, nos los endulzan y hasta nos los cuelgan por lo que nos quitamos el neopreno y vamos al bar a pedirnos un King breaksfast que nos hace de comida. De Umkomaas hemos decidido ir a un bar que está a media hora de nuestra casa que se llama Mac Banana. Nos lo recomendó la chica de la casa y bueno, está curioso. Un bar dedicado íntegramente a la banana con animales por ahí sueltos y actividades para los pequeños. Nos tomamos un batido y un crepe de plátano y pasamos el rato con un pavo real cuya dieta diaria adivino que son las bananas de los clientes.
Después de las bananas nos pasamos por un par de playas. Mpenjeti y Trafalgar. Son playas absolutamente vírgenes y es entendible, allí no hay quien esté de las olas y la ventolera que se forma. El viento levanta la arena que se te clava como alfileres y hace un efecto muy chulo sobre el suelo viendo ríos de arena recorrer toda la extensión de la playa. En la playa tampoco mareamos mucho y volvemos por la carretera costera que nos lleva hasta la casa.

Un día muy bueno con un buceo que por fin nos ha dejado con ganas de más.