Al levantarnos lo primero que hicimos fue ir a comprar los billetes de Ferry para ir al cabo de unos días a la isla de Isquia. Decidimos ir con nuestra moto y así circular y conocer toda la isla. Luego vimos que no fue una buena decisión ya que es una isla muy pequeña, el transporte de la moto en ferry nos salió carísimo y además, allí también los italianos conducen como verdaderos locos. Aun estábamos habituándonos a su conducción que con una moto grande y pesada como la nuestra, no es una tarea fácil.
Cuando acabamos con la gestión de los tickets del Ferry, seguimos paseando por la zona y aprovechamos para ver desde el exterior la imponente fortaleza del Castel Nuovo. Es un castillo que llama la atención porque tiene sus paredes muy sucias y negras aunque leyendo en las guías nos enteramos que se trata por el tipo de piedra volcánica que utilizan.
Luego continuamos recorrido hasta impresionantes Galerias de Umberto I y visitamos el interior del Teatro de San Carlo, el cual es el más antiguo de toda Europa. Una visita que recomiendo ya que dan unas explicaciones muy curiosas sobre la construcción del Teatro.

De las galerías solo decir que son unas elegantes galerías comerciales inauguradas en el año 1900 y que son prácticamente gemelas a las que podemos encontrar en Milán.
Subimos en funicular hasta el castillo de Sant’Elmo desde donde disfrutamos de las mejores vistas de Nápoles, sus costas y el imponente Vesubio que manda sobre la ciudad. Luego nos paseamos por el Quarteri de Vomero, el más alto de Nápoles, donde paramos a comer en el Ristoranti Acunzo. Allí nos comimos unos increíbles spaghetti alle vongole. ¡Estaban alucinantes!

Una de las locuras de Miquel fue decirme que bajáramos desde el Castillo de Sant’Elmo andando hasta el Quarteri Spagnoli. Y yo, a regañadientes, acepté y uffff…. fue un paseo agotador pero lo cierto, es que nos impregnamos del intenso Nápoles. Vimos todo tipo de personajes variopintos, los balcones tenderos improvisados con bragas, sábanas, sujetadores y vaqueros, señoras tirando agua desde los balcones a la calle, niños sin casco y en sus motorinos, etc.

Cuando llegamos, nos fuimos a descansar y por la noche, repetimos experiencia nocturna en el Quarteri Spagnoli.