DOMINGO
Vuelo Pereira-Cartagena con viva air colombia. Cartagena se me antoja una ciudad inmensa en comparación al lugar del que venimos. Sin embargo, la zona turística se limita a la zona amurallada y el barrio de getsemaní. Aun así, me parece grande, ruidosa y llena de gente. Nos alojamos en el hostel Selina, una cadena muy conocida y con buenas instalaciones y diseño. La ubicación también me parece perfecta. En getsemaní, pero muy cerca también de la zona amurallada. Por esta última nos damos un paseo y cenamos sushi en uno de sus elegantes restaurantes.
LUNES
Desayunamos en Casa Venita, un pequeño hotel boutique con restaurante en la calle san antonio, y nos paseamos por el barrio de getsemaní, que voy descubriendo como un precioso barrio bohemio y colorido lleno de vida y menos turístico que el centro. Cerca del hotel tenemos una curiosa galería comercial donde venden de todo. Salimos hacia el puerto con la idea de encontrar transporte a playa blanca en Barú, pero son más de las 11, el caos allí agobia y el calor aprieta y nos dicen que ya no salen barcos, así que nos resignamos a ir en bus. El camino dura 45 minutos y no es nada atractivo, la bajada caminando hasta la playa tampoco. Pero los espectaculares colores del mar y la arena se intuyen a los lejos y estoy loca por darme el primer baño del viaje en el mar caribe. La playa es bonita, si. Pero no cabe un alfiler. No dejan de acosarte ofreciendo de todo: masajes, pulseras, comida....Aún así, la disfruto. Y cuando nos cansamos volvemos, negociando con el chico de la agencia la vuelta a una hora distinta de la inicialmente contratada. Allí todo es posible. Siempre intentan agradar. En el bus de vuelta ponen la música a toda potencia, tanto que parece que voy dentro de la chiva rumbera. Paseo al atardecer por la ciudad amurallada donde sigue el acoso de vendedores y te piden dinero hasta por hacer una foto. Me siento un dólar con patas. Para cenar, nos vamos a nuestro barrio, y descubrimos la animada plaza de la trinidad, que cada noche se llena de gente, puestos de comida y espectáculos callejeros. Me encanta. cenamos en café trinidad.
MARTES
El callejón Angosto es una carismática y popular calle llena de paraguas de colores. Siempre está llena. Así que me levanto a las 6 de la mañana (quién me viera) para hacer algunas fotos con la luz del amanecer y la calle vacía. Aprovecho para desayunar unas arepas de huevo y un vasito de frutas de uno de los puestos que hay por allí.
Hoy toca excursión a Islas del Rosario. Elegimos isla grande. En 30 minutos en lancha llegamos al eco hotel la cocotera. La playa es tranquila y no muy grande. De ahí caminamos hasta playa libre. La isla es muy rústica, muy salvaje, no me esperaba algo así. Me encantó. Los pocos habitantes de la isla te ofrecen cocos y langosta recién pescada. Es un remanso de paz. Nota importante: por la tarde, a eso de las 2, normalmente salta el viento, el mar se pica y la vuelta en lancha es insufrible. Sin exagerar, da la sensación de que vas a naufragar, sobre todo en el tramo de mar abierto. Consejo: quedarse a dormir y volver por la mañana. Si no, superconsejo, lleva una bolsa estanca o se te mojará absolutamente todo.
Volvemos al hostel para ver el sunset desde la terraza, donde comienza una clase de yoga. Después volvemos a ir a la plaza de la trinidad que tanto nos gusta para cenar en los puestos de la calle.
MIERCOLES
Hoy toca relax, paseo por el barrio y disfrutar de las instalaciones del hostel. Aprovecho para ir a "beer and laundry" para lavar algunas cosillas (en dos horas lo tiene listo). Hoy viajamos a Santa Marta y en el mismo hostel te gestionan el traslado con transportes MARSOL, un cómodo servicio de bus puerta a puerta que te evita ir hasta la estación de autobuses que queda más alejado. Nos quedan 4 horas de viaje por delante.