Despertamos por la mañana y bajamos a desayunar. El hotel incluía desayuno, pero nada que ver a lo que estamos acostumbrados… El desayuno era un plato de Hummus, huevos cocidos, quesitos e infusiones. Al principio nos quedamos un poco parados pero ¿qué esperábamos por 29 JOD la noche?. Por suerte llevamos en la mochila unos sobre de café instantáneo para situaciones cómo estas, así que nos tomamos nuestro café, desayunamos y salimos a la calle.
La primera parada fue la mezquita del Rey Abdalá I, esta mezquita tiene una enorme cúpula azul celeste y es la única mezquita que se puede visitar sin ser musulmán. La entrada vale 2 JOD (es una de las atracciones turísticas que no está incluida en la Jordan Pass). Solo entras te llevan a un cuartito donde tienes que ponerte una túnica, te llevan hasta unas escaleras y al subir estás ya dentro del recinto de la mezquita. Es en ese momento cuando tienes que pagar la entrada. El interior es increíblemente bonito y alucinante (recuerda que debes quitarte los zapatos cuando entres dentro de la zona de rezo). La zona de rezo de los hombre es el edifico de la cúpula azul, tiene forma octogonal, el suelo está cubierto por una enorme moqueta con figuras geométricas azules sobre un fondo rojo y en el techo hay una gigantesca y preciosa lampara. Algo que nos llamó la atención es que cuando estábamos paseando por los exteriores de la mezquita, vimos que justo al lado había una iglesia católica, supongo que la proximidad entre estos dos edificios religiosos refleja la armonía en la que viven musulmanes y cristianos en Jordania.

Tras esta visita tan bonita, en la misma puerta de la mezquita, contratamos un Uber que nos llevó hasta la Ciudadela. Allí paseamos entre los restos que queda de aquella prehistórica ciudad y lo primero que salta a la vista es el templo de Hércules con sus gigantescas columnas que hace miles de años conectaba el centro de la ciudad con el Foro. Además desde lo alto de la colina hay unas increíbles vistas de Ammán. No tuvimos la suerte de ver el atardecer desde allí, pero estoy segura que tiene que ser precioso. Cuanto terminamos de dar la vuelta por los alrededores de la Ciudadela, salimo e intentamos buscar un atajo para llegar hasta el centro de Ammán. Muy aventureros nosotros, nos metimos por unas callejuelas de casas donde parecía que había un camino que bajaba y ¡eh voila! salimos en frente del teatro romano. Una vez allí buscamos una casa de cambio de dinero y compramos un poco de fruta en los zocos. Tras comprar unas cuantas cositas para comer, nos desplazamos hasta la estación del norte ya que ese mismo día teníamos que recoger nuestro coche de alquilar cerca del aeropuerto. Una vez subimos al autobús, le dijimos al conductor donde teníamos que bajar y justo nos dejó en la carretera de enfrente de la oficina de alquiler de coches. Nosotros alquilamos un coche por 5 días ya que nos salía mucho más económico (160JOD y 10JOD/día si contratabas el seguro a todo riesgo) teniendo en cuenta que el primer día tampoco lo necesitábamos ya que desplazarse por Amman en transporte público tampoco era difícil ni caro. Llegamos al aeropuerto, recogemos el coche y nos fuimos hacia nuestro segundo destino Madaba.

Llegamos a Madaba sobre las 17:00. Realmente Madaba es conocida por sus mosaicos de la época bizantina y en concreto por el mosaico del mapa. Lo tomamos como un sitio donde alojarnos para estar más cerca del Mar muerto y del Monte Nebo ya que nos negábamos a pagar el dineral que te piden por alojarte en uno de los hoteles del Mar Muerto.
Aquí nuestro hotel fue el Black Iris. El hotel destaca por su fantástica atención al cliente, son extremadamente amables y te ayudan en todo lo que necesites. Nos costó 27JOD y tenias agua gratis durante toda nuestra estancia, café e infusiones. Acomodados en este hotel, fuimos a por algo rápido para comer y nos fuimos a ver el mosaico más conocido de Madaba, el Mapa(tampoco entra con la Jordan pass pero la entrada cuesta solamente 1JOD). Se encuentra en la Iglesia de San Jorge, aunque si puedes dedicar más tiempo en descubrir Madaba, en el parque arqueológico, en el museo de Mabada y en la iglesia de los apóstoles hay muchos otros, y en esos mismos lugares puedes comprar una entrada combinada por 3JOD, donde te incluye la entrada a otros ellos. Nosotros dedicamos poco tiempo a Madaba así que solo visitamos la Iglesia de San Jorge. Como he dicho anteriormente, el mosaico que allí se encuentra es el del mapa de Palestina, que proporcionó muchos datos sobre la región a los descubridores. Fue creado en 560 y cuenta con 157 leyendas en griego que describen los principales lugares públicos de Oriente Próximo desde Egipto a Palestina. Anteriormente era mucho más grande, se dice que estaba compuesto por más de 2 millones de teselas pero buena parte de esta obra de arte se ha perdido.


Subimos de nuevo al coche y nos fuimos hacia el Mar muerto. Se estaba haciendo tarde y empezaba a ponerse el sol pero decidimos arriesgarnos y probar de llegar para el atardecer ¡y lo conseguimos!. ¡Qué momento más mágico! Flotar en el mar muerto, sin nadie a tu alrededor, sin ruidos y con el maravilloso atardecer que pudimos ver… Fue una sensación increíble. Un momento único. Al principio tuvimos el dilema de donde ir, ya que en muchos blogs habíamos leído que es muy difícil acceder hasta allí y la única forma de hacerlo fácilmente es pagando la entrada a un Resort con playa propia. Encontramos un blog que facilitaba la localización de una zona donde se puede bajar “fácilmente”, pero el inconveniente para nosotros fue que nos quedaba muy lejos de donde estábamos, así que conduciendo por la carretera Jordan Valley vimos un acceso en el que no había señales, ni nadie que nos indicara nada, así que bajamos con el coche. Habían zonas con pérgolas, mesas y hamacas, pero sin señales de nadie guardando el lugar (no sabemos si era porque en la época en la que nosotros visitamos Jordania no es temporada alta o porqué era la última hora de la tarde y todos se habían ido, pero pudimos entrar perfectamente sin pagar nada). Sinceramente os puedo decir que este es el mejor momentos de este viaje, observar ese atardecer flotando en el agua como si estuviera encima de una nube... es algo inexplicable. Las fotos que os dejo solo puede transmitir una milésima parte de lo mágico y bonito que fué ese momento. Enlace a las coordenadas de la localización: goo.gl/maps/fuXxr3qAQqW694bH6

Es imposible estar dentro de las aguas del mar muerto durante mucho tiempo ya que en unos minutos la salinidad del agua te hace sentir incómodo, así que como ya estaba oscureciendo decidimos salir e ir al coche a por las botellas de agua que habíamos comprado para enjuagarnos. La sal en la piel se hubiera hecho insoportable durante el camino de vuelta hasta llegar al hotel. Tras esta mágica experiencia volvimos al hotel, no duchamos y nos fuimos a cenar a un recomendadísimo restaurante que hay en el centro de Madaba, el Caffee Shop Ayola donde preparan deliciosos platos combinados que seguro que no harán que te quedes con hambre. Después de cenar, dimos un paseo por la calles de Madaba y volvimos al hotel. Al día siguiente nos esperaba un día emocionante, practicar canyoning en Wadi Mujib y visitar Petra.
*(Si os ha gustado esta etapa hacédmelo saber dejando alguna estrellita
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