Nuestro último día completo lo dedicamos a recorrer la península del Cabo. Primero paramos en Camps Bay, donde dimos un paseo por su preciosa playa, que está protegida por los conocidos como los 12 Apóstoles. Es una zona residencial, donde a esas horas se veía gente haciendo deporte o paseando perros.


Después fuimos por Chapman Peak Drive, que es una carretera panorámica de peaje (50 rand). Tiene muchos sitios donde pararse, con unas vistas muy chulas. Al principio parábamos en casi todos los miradores, pero las vistas eran parecidas y nos estábamos eternizando, así que al final ya solo paramos en un par de ellos.

De allí fuimos a la pingüinera de Boulders (incluida en la wildcard) y estuvimos dos horas, viendo a los pingüinos entrar y salir del agua, los pollos, los nidos, las gaviotas dando por saco... Nos encantó, y eso que ya habíamos visto pingüinos un par de días atrás. Pero estos estaban más activos, eran todo un espectáculo. Disculpad que vayan tantas fotos, me ha costado escoger entre tantas que tengo.






Comimos allí mismo, en un restaurante que había junto al aparcamiento. Comida de batalla, como esperábamos al ser un sitio tan turístico.

Después fuimos a Cape Point. Para entrar en la reserva natural hay que pagar entrada, incluida en la wildcard. Como no estaba activo el funicular, subimos andando al faro. Es una subida durilla, pero las vistas son muy chulas, tanto del Cabo de Buena Esperanza, como de False Bay. Allí pudimos ver ballenas, aunque más de lejos que en De Hoop.



Por último, fuimos al Cabo de Buena Esperanza, donde hay un cartel para fotografiarse con las coordenadas del lugar. No es el punto más al sur de África, pero su significado histórico es innegable, además de ser un sitio muy bonito. Se supone que hay un sendero para subir a lo alto del acantilado, pero empezamos a subirlo y no lo vimos claro y bajamos.

Muy cerca de allí, ya en el camino de vuelta, vimos avestruces y varios eland. Estel antílope es el más grande de África, y aún no lo habíamos visto. También una familia de babuinos.



No nos dio tiempo a más, llegamos de noche a Cuidad el Cabo. Llevábamos otras visitas apuntadas, como Kalk Bay o Muizenberg Beach, pero no pudo ser. Quizá en otra época, con los días más largos, o si no hubiésemos estado tanto tiempo con los pingüinos, nos hubiese dado tiempo a todo.
Cenamos en el apartamento y preparamos las maletas, que al día siguiente ya nos tocaba volver a casa.