Salimos a desayunar en el centro; lo hicimos frente a la vieja Catedral con un desayuno muy completo por $ 3 cada uno.

Como el día estaba nublado postergamos el viaje al Parque Nacional Cajas y aprovechamos para hacer el tour postergado. Fue mejorando el clima y el paseo fue mejor que el anterior.
Como el sistema de este tipo de recorridos ofrece la posibilidad de bajar en determinados lugares y retomar el recorrido en otro bus que pasa cierto tiempo después bajamos en el Museo Pumapungo que ofrece una serie de salas con muy buena información sobre, antropología, arte, culturas y costumbres de poblaciones originarias, etc. También hay un museo de numismática y en la parte exterior un parque etnobotánico y arqueológico ya que en ese lugar un científico alemán descubrió el asentamiento inca de Tomebamba. La circulación por el lugar está muy bien diseñada y hay sectores con réplicas de elementos de la vida cotidiana de los antiguos pobladores y su evolución. En el parque etnobotánico hay una serie de cultivos de gran parte de las variedades de plantas comestibles que aún se mantienen en la región muy bien mantenidos. En el interior del museo no se permiten las fotografías, sólo pudimos hacerlo en el exterior. En un sector existe un centro de recuperación de aves que estaba cerrado y del que solo pudimos ver una jaula muy chica y baja con 4 águilas moras o escudadas (Geranoaetus melanoleucus), que deseo haya sido un lugar temporal. Para destacar que desde hace varios años durante la presidencia de Rafael Correa se decretó que la entrada a todos los museos del país es gratuita. Fue una excelente visita porque nos empapó sobre muchos aspectos que permiten valorar a trascendencia de la ciudad en el contexto nacional e internacional.

Estuvimos casi 3 horas recorriendo el museo al punto de retomar el recorrido en el mismo bus del que nos habíamos bajado que ya había dado toda la vuelta por la zona sur. Llegamos a un punto panorámico llamado “El Turi” donde hay una iglesia que justo ese día celebraba una etapa del “Viaje del Niño”. Recordemos que es una ciudad muy religiosa y por consiguiente conservadora, creyente de algunas afirmaciones históricas muy relativas para quienes hemos sido educados en aspectos racionales y biológicos.

Había muchísima gente, fuera de la iglesia había grupos de tocaban canciones que grupos de niños y jóvenes con atuendos típicos bailaban con mucha algarabía. La vista era más linda que la del punto norte y nos invitaron un canelazo (similar al de Pailón del Diablo) pero con una infusión que no supe precisar y bastante más alcohol. La gran cantidad de gente me impedía volver para preguntar qué tipo de te era.

Al volver nos acostamos un rato y salimos a caminar pero Cuenca un día domingo a las 16 hs. era una ciudad desierta. Comimos pizza en un lugar 2 x 1 con jugo de piña y un café por $ 7 y al hotel donde nos acostamos temprano (20 hs.)
