Este era uno de los días grandes del viaje, uno de los principales motivos para visitar Croacia. Aparcamos en el parking de la entrada 2 (10 kuna/hora), y seguimos las indicaciones hasta el parque. Después de estudiar las diferentes rutas, decidimos hacer la H, que es la más larga utilizando medios de transporte. Así, montamos en un pequeño tren que nos llevó a los lagos superiores, y fuimos siguiendo las indicaciones. No tiene pérdida.
Ya desde el principio nos maravillamos con los reflejos en los lagos, el color del agua, la vegetación,…


Pero lo más bonito son las cascadas. A pesar de no llevar mucha agua en verano, eran todo un espectáculo. En los lagos superiores hay varias cascadas, no muy caudalosas pero preciosas.




Llegamos al final del camino y nos montamos en un barco que nos cruzó el lago grande y nos dejó en el sendero de los lagos inferiores. En esta parte del parque había bastante más gente, porque quienes escogen rutas más cortas se suelen quedar en los lagos inferiores.


Estos lagos inferiores son igual de bonitos que los superiores, con cascadas más altas, y algunos de los lugares más conocidos del parque, como la Gran Cascada.



En el último tramo de la ruta encontramos la Supljara Cave y algunos miradores con vistas preciosas.


Cuando llegamos al final del camino, esperamos el trenecito que nos llevó a la entrada donde habíamos empezado. Pagamos el parking (70 kn) y emprendimos el camino a Zadar.
Por el camino, pasamos por una zona montañosa muy bonita. Ojalá hubiésemos tenido más tiempo para explorar lugares menos turísticos del país. Antes de llegar, paramos en el puente Maslenica, con unas vistas increíbles.


En Zadar, dejamos el coche en un parking gratuito que hay fuera de la muralla y fuimos a nuestro aparcamiento intramuros. Una ducha rápida y nos fuimos a ver la famosa puesta de sol desde el órgano de mar. Este lugar es muy curioso, ya que el órgano suena en función de las olas. Cuanto más movido está el mar más fuerte es el sonido y mayor su amplitud.
La puesta de sol fue preciosa. Yo no sé si será la más bonita del Adriático, pero ese día fue espectacular.

Después nos fuimos a cenar. Era hora punta, ya que toda la gente fue después de la puesta de sol, así que tuvimos que preguntar en varios restaurantes hasta que encontramos un sitio. Finalmente fuimos al Bruscheta, donde cenamos calamares y pasta. No fue la mejor comida del viaje, pero no estuvo mal.