

Si tuviera que elegir el día más espectacular de todo el viaje, y mira que es difícil porque tengo muchos, sería este. Y eso que dicen que los viernes 13, cuidado cuidado. Jajajaja. Pues no. Un día espectacular en cuanto al tiempo y en cuanto a los sitios visitados. Sin lugar a dudas el Parque Nacional de Vatnajökull es espectacular. Para empezar, se trata del glaciar más extenso de toda Europa. Y ya eso es una buena carta de presentación. Pero vayamos por partes.
Como casi todos los días, nos levantamos muy temprano para hacer un recorrido de 103 km por los inmensos campos de lava de Eldharaun hasta llegar a Dverghamrar. Pero antes, paramos en Vik para repostar gasolina, porque nos adentramos en un territorio donde las gasolineras no existen. En este sentido hay que decir que controléis bien los lugares donde hay gasolineras. Porque no abundan en determinados territorios de la isla. Y a la hora de repostar, se realiza con la tarjeta de crédito. La primera vez cuesta, porque hay que investigar, pero después es super facilísimo.
Pues bien, como he dicho nuestra primera parada es Dverghamrar. Se trata de formaciones de columnas basálticas situadas muy cerca de otra maravilla de la naturaleza: la cascada Foss a Sidu. Se recorre en poco tiempo a través de un pequeño sendero circular. Pero realmente merece la pena parar.




Pasados 30 minutos continuamos camino y nos adentramos en el Parque Nacional de Vatnajökull. Aquí realizaremos un sendero circular de unos 8 km de recorrido visitando dos maravillas del parque: la cascada Svartifoss y la lengua glaciar de Skaftafellsjökull desde el mirador de Sjónarnipa. Dejamos el coche en un inmenso parque junto al Centro de Interpretación del Parque Nacional. Hay que decir que los islandeses se han espabilado en cuanto a los parkings, ya que casi todos son de pago. Y si se te ocurre no pasar por los cajeros automáticos donde pagas un precio fijo independientemente del tiempo que estés, hay están las cámaras que registran tu matrícula.
A partir de aquí comienza el sendero iniciándose con una pronunciada subida hasta prácticamente llegar a la cascada. A lo lejos ya se divisa el frontal basáltico de la cascada Svartifoss, que en islandés significa cascada negra. Y es lógico llamarla así, porque está rodeada de columnas basálticas negras de origen volcánico. Hay una primera vista desde el puente que se eleva sobre el rio, y luego un mirador prácticamente a pie de la cascada. Desde luego que cada cascada en Islandia tiene su peculiaridad, y esta no iba ser menos.



Continuamos el sendero y nos desviamos por el sendero que está indicado con el mirador de Sjónarnipa. Hay que decir que es un sendero con poco desnivel y en algunas zonas con pasarelas de madera, rodeado de matorral bajo. Poco a poco el matorral va desapareciendo y nos encontramos con una zona de piedras y rocas, y ya se van divisando las distintas lenguas glaciares que bajan por los valles del Vatnajökull. Hasta que a lo lejos divisamos ya el mirador, y el espectacular Skaftafellsjökull. No hay palabras para describir la belleza del lugar. Y como no queremos que el tiempo en este lugar se acorte, decidimos tomarnos aquí los bocadillos mientras observamos la inmensidad del glaciar a un lado, y la extensa llanura aluvial al otro.







Proseguimos el sendero descendiendo hasta el punto de partida para finalizar la ruta y seguir camino. No muy lejos de aquí, hacemos una breve parada para observa la iglesia de Hofskirkja. Una iglesia enterrada en césped, como las casa de Keldur. Y alrededor de la iglesia montículos de hierba que seguramente sean tumbas.


A unos 30 km de aquí nos encontramos con otra maravilla del parque: la laguna glaciar de Fjallsarlon. La más famosa es la de Jokullsarlon, pero sinceramente a mi me gusta más esta. No puedo explicar por qué, pero la realidad es esa. Quizás porque es más pequeña y coqueta, quizás porque desde lo alto de una colina se puede observar toda su grandeza con la lengua glaciar, la laguna y los icebergs flotando a la deriva por la laguna, quizás por el poco número de visitantes en comparación con la hermana mayor. No lo se. Pero este lugar me cautiva.




A pocos kilómetros se encuentra la laguna de Jökullsarlon. Es enorme, con grandes bloques de hielo surcando la laguna. En ella hay barcos que realizan paseos alrededor de la laguna. Además aquí viven unos tímidos pero graciosos animales marinos: las focas.





El lago tiene su salida al mar muy próximo, como en una especie de rio por donde se precipitan los icebergs hasta llegar al mar. Y ahí se encuentra nuestro próximo destino: Diamond Beach.
La Playa de los Diamantes es una extensa playa de arena negra salpicada de bloques de hielo que en su proceso de deshielo cambian su color de un blanco inmaculado a un color transparente parecido a los diamantes. Y esa transparencia, con el fondo negro de la arena, da al lugar un paisaje mágico y nuevamente diferente a lo nunca visto.






Tras estar un par de horas en el lugar, decidimos a nuestro pesar que es hora de continuar camino. Hay que llegar Höfn, a unos 80 km de distancia, alojarnos en el nuevo apartamento, y en esta ocasión, acompañar nuestras cervezas de la noche con una estupenda pizza de la Íshúsið Pizzeria, que está a muy pocos metros del apartamento, en pleno puerto de Höfn. Me asomo al balcón durante un momento, y me digo a mi mismo que si fuera invierno, ver en ese momento una aurora boreal convertiría el día en lo que soñé que sería Islandia, un lugar donde la naturaleza brilla con luz propia.