Fueron 14 kilómetros, pero se nos hicieron larguísimos, el cansancio se siente. De verdad que entre lo que nos picaba todo el cuerpo, los insectos molestando, el cansancio acumulado solo queríamos civilización.

Por fin llegamos a la Cooperativa, una ducha, ropa limpia y a comer.
Lo vamos a extrañar, es una mezcla de sentimientos. 5 meses después de esta maravillosa experiencia tengo ganas de repetir, lo haría de nuevo (5 días en vez de 6, mas repelente, y mas manga larga y pantalones largos.). Extraño las noches estrelladas, el sonido de la selva, incluso las lluvias torrenciales, atardeceres, amaneceres...


No recoge la furgoneta, pasamos a las oficinas de la cooperativa a por miel de abeja que producen en la selva.

Cuando nos llevaban devuelta a Flores el conductor nos paso por un par de miradores y nos dejo en le aeropuerto. Faltan 4 horas para el vuelo, y el aeropuerto es minúsculo.
Vimos que había un centro comercial al otro lado de la carretera, así que nos fuimos hacia allí, aprovechamos a hacer una merienda/cena y a perder el tiempo viendo tiendas.
El avión salió con 1 hora de retraso, así que llegamos a ciudad de Guatemala por la noche. Nuestra anfitriona del Airbnb nos fue a recoger ya que estaba por la ciudad y nos llevo a casa.