Desayuno caliente y a empezar de nuevo.
Hoy vamos a “Laguna Brava”. Cuando rentamos el coche cogimos un 4x4 por este paseo, había leído que no se puede meter cualquier coche y es un camino duro, vamos en época de lluvia. Es importante ir en día despejado para disfrutar de su bello paisaje. Fuimos por una carretera asfaltada la mayor parte del camino, luego seguir indicaciones. Encontramos una barrera con candado, empezamos a preguntar si era que estaba cerrado, pero resulta que el vigilante, que cobra la entrada, se había ido a desayunar. Lo esperamos un rato, pagamos y nos dejo pasar. A partir de allí es bajar la montaña… Ya veíamos que a la vuelta el coche tendrá que ir liviano, la carreterita era de miedo…

Si uno no tiene coche, apto para la dificultad del camino, puede contratar a alguien del pueblo para que lo baje. Llegamos al parking y unos 100 metros bajando escalones hay chiringuitos y un embarcadero. El agua es de un azul turquesa intenso, solo la zona del embarcadero se ve accesible, el resto son paredes de selva. El color del agua es alucinante... transparente...

Se contrata una barca para el grupo, no recuerdo el precio. Lo que si recuerdo es al pobre barquero. Era un chico que decía que tenia 20 años pero tenia la carita de ser compañero de colegio de mi hijo de 14. Era muy pequeño, había que remar durante 45 minutos y no tenia claro que fuera a aguantar. Solo paro 2 veces a descansar, a la ida...
Después de la remada se llega a otro embarcadero que como pueden ver esta hundido, es super fotogénico.

El resto del camino se va con el agua a los tobillos, así que o van con sandalias de trekking o se moja el calzado. Se supone que el chico también era nuestro guía a los cenotes que se visitan allí, pero nos dejo tirados y se fue charlando con los demás barqueros, el resto de barqueros si fueron con sus visitantes, así que por intuición, por el sonido del resto de visitantes logramos llegar. Era un kilometro tal vez desde el embarcadero. Los colores, la naturaleza, todo allí parecía fondo de pantalla… Lo hubieras disfrutado un poco mas de no ser por los mosquitos, ya después del Mirador estábamos traumados.

A la vuelta ya estábamos muertos de hambre, empezó a lloviznar y el pobre chico no podía con la remada. Mis hijos y mi marido lo ayudaron un poco pero había corriente
Lo bueno fue que al llegar a los chiringuitos ya habían terminado con los otros visitantes así que nos atendieron rápido. La comida en comedores populares suele ser alguna carne arroz, frijoles y alguna ensalada (la cual no comíamos, solemos comer solo lo cocinado para evitar enfermar, usualmente compramos fruta que nosotros lavamos y pelamos para evitar malos ratos durante los viajes). Rico y barato.

Ahora toca subir…. Como imaginamos el coche no podía con los 4. Así que mi marido subió el coche y el resto subimos andando, disfrutando del paseo.
Ultimo día en Finca Chaculá Lodge, que bonita postal es su exterior.

Esta noche tuvimos otra tormenta.