En esta etapa es donde vamos a introducir el primero de los "grandes cambios" con respecto a la ruta "oficial". Esta nos llevaría desde Linz hasta Grein o Ardager Markt, en función del lado del río elegido, en ambos casos se trata de mas de 60 kms de ruta. Nos parecen bastantes, además queremos añadir a la ruta la visita a la famosa abadía de Sankt Florian, que se encuentra unos kilómetros hacia el interior y añadiría entre ir y volver otros 12 kms, esto ya queda fuera de nuestras posibilidades.
Por lo tanto decidimos dividir la etapa en dos, hoy finalizaremos en un pequeño pueblo llamado Sankt Pantaleon, previa visita a Sankt Florian, dejando para el día siguiente la llegada a Grein. De esta forma iremos mucho menos exigidos y podremos visitar tanto la abadía agustina como la localidad barroca.
Tras descansar de maravilla en nuestro lujoso apartamento, desayunamos en lo que promete ser un nuevo día soleado y mas caluroso que el anterior. Estamos teniendo mucha suerte con el tiempo.
Después de recoger las alforjas y montarlas en la bici, nos volvemos por el camino por el que habíamos llegado la tarde anterior, cruzamos el puente y enseguida rodamos por el carril bici despiendonos de Linz.
Los primeros 10 kilómetros de la etapa de hoy discurren por el carril bici que atraviesa un contínuo de parques en los que los habitantes de Linz disfrutan de la naturaleza, corriendo, caminando, en bici, vemos excursiones de escolares... el carril discurre primero algo separado del río. Pero tras unos pocos kilómetros, según los parques se van naturalizando cada vez mas, se vuelve a acercar al Donau.
En este tramo nos encontramos con mucho ciclista, a los que hacemos la ruta se nos unen habitantes de Linz, muchos de ellos grupos de niños que parece que van de excursión. Por el lado contrario del río no hay carril bici porque está completamente ocupada de factorías de industria pesada.
El paisaje es bastante monótono hasta llegar a la presa de Abwinden. Cruzamos la presa y tras ella circulamos por una carretera, en la que la mayoría de los ruteros giran a la izquierda para continuar por el Donaureg. Es aquí en donde nosotros variamos la ruta para tomar dirección a Sankt Florian. Decir que aunque se trata de una desviación del carril bici del Donau señalizada, discurre durante un kilómetro por una carretera nacional con mucho tráfico de coches y camiones, deberían de hacer carril bici en este tramo.
Nos detenemos en el Lidl de la localidad de Asten. Hacemos acopio de la comida para después de la visita al monasterio. Por una carretera secundaria llegamos al pueblo de Sankt Florian y nos acercamos a la abadía. Los últimos 500 metros que nos acercan son en fuerte pendiente. Ponemos pie a tierra y llegamos a la espectacular abadía empujando nuestras bicis.
Traspasamos la puerta de acceso al recinto de Sankt Florian y dejamos las bicis en los aparcabicis situados al efecto en los soportales de enfrente de la abadía.
Nos acercamos a la recepción de visitas y nos informan que la siguiente visita guiada comienza a las 13:00, perfecto
faltan apenas 20 minutos el tiempo justo para visitar la iglesia y tomar un tentempié. Visitad la página oficial para mas info sobre horarios y precios, tened en cuenta que en este país el horario de las atracciones turísticas suele ser mucho menos extenso que en España.La iglesia es espectacular, destacan las columnas de mármol rosa que fueron traídas de Salzburgo, el púlpito de mármol negro y el coro profusamente tallado. Dentro de la iglesia, bajo el gran órgano, se puede visitar la tumba de Anton Bruckner, uno de los grandes compositores austríacos del siglo XIX, que en vida fue organista de San Florian. Antes de morir pidió ser enterrado precisamente bajo el órgano de la abadía.
A la una en punto estamos en el lugar donde nos habían indicado para empezar la visita guiada (12,00 € adulto, niños no pagan). Somo los únicos, una guía de avanzada edad y extraño carácter (con nosotros se porto bien pero vimos un par de detalles curiosos) nos enseña como funcionan las audioguias y nos invita a seguirla.
La visita dura 75 min., en teoría, pero yo creo que nosotros terminamos antes. Pasamos por varias estancias comenzando por el patio principal en donde destaca la fuente del Aguila.
Estamos en el monasterio más grande de la Alta Austria que rivaliza con la abadía de Melk y el monasterio de Klosterneuburg, como uno de los ejemplos más impresionantes de la arquitectura barroca de Austria y esto queda patente en las estancias que visitamos, en las que destacan la impresionante biblioteca y la sala de mármol, esta última mas bonita para mi gusto que la de Melk.
La visita continua y termina en la iglesia a la que ya habíamos accedido anteriormente, esta vez entramos por una puerta que comunica la abadía con la iglesia. También podemos acceder a la cripta, repleta de ataúdes y sarcófagos, alguno de ellos parece que va a desintegrarse en cualquier momento.
La guía nos acompaña hasta la puerta a través de otro de los patios del monasterio y nos informa de que a las dos y media podemos escuchar el famoso órgano de la iglesia que tocan entre el 18 de mayo y el 22 de octubre.
www.stift-st-florian.at/
A la hora indicada accedemos de nuevo a la iglesia y podemos sentir como nuestro cuerpo vibra con la potencia del órgano. Damos la visita cultural por terminada y buscamos una buena sombra en los jardines del monasterio para tomar nuestra merecida comida.
Una vez comidos y descansados
Buscamos algun zona en donde podamos darnos un bañito, pero desistimos porque no encontramos ninguno adecuado, el río lleva aquí bastante corriente y nos parece peligroso. Aparecen ya las señales de nuestro próximo medio de transporte, Donau-Fahrrad-Fähre "Ennsegg" - Enns-Mauthausen. Llegamos al embarcadero del bote que nos permitirá seguir ruta sin tener que cambiar de orilla. Allí coincidimos con una pareja de italianos que en principio van a ser el resto del pasaje.
Esta barcaza nos permite, como digo, poder continuar hasta nuestro alojamiento sin tener que cruzar el río y nos permite ahorra unos kilómetros. Hace un recorrido uniendo las dos orillas del río haciendo un triángulo.
Antes de partir llega una nueva pasajera, que parece local y llega a la barcaza muy apurada. La barcaza venía de Mathaussen por lo que debería de continuar el recorrido hacia Pyburg, pues bien, después de una rápida conversación entre capitán y última viajera el barco vuelve a dirigirse a Mathaussen :shock: . Los italianos y nosotros nos miramos extrañados pero no nos importa el paseo, ninguno de nosotros llevamos prisa y después de desembarcar a la mujer, tomamos rumbo, ahora si, hacia el destino deseado.
Desembarcamos y seguimos nuestra ruta, sólamente nos quedan 6 kms hasta nuestro alojamiento, primero por una pista de grava que atraviesa el bosque, despues por una carretera secundaria. Pedaleamos entre los campos de cultivo, mientras el cielo se va oscureciendo con negros nubarrones que presagian lluvia. A lo lejos vemos la torre de la iglesia de Sankt Pantaleon. En pocos minutos llegamos a nuestro alojamiento.
Nos identificamos en nuestro alojamiento de hoy, el Hotel Landgasthof Winklehner (156,00 €, reservado directamente en su web) despues del chek-in, nos enseñan en donde dejar las bicis y nuestras habitaciones. Estaremos a gusto. Preguntamos por la cena y despues de ducharnos bajamos a disfrutar de los schnitzel y de alguna que otra especialidad austríaca (yo me como unas albondigas de patata rellenas de carne con salsa y un chucrut
). Las raciones vuelven a ser abundantes y el trato muy agradable. Mañana toca una nueva y apasionante etapa


















