Hoy no madrugamos mucho, porque nuestro plan del día simplemente es llegar a Las Vegas.
Primero nos regalamos un desayuno buffet en un hotel del pueblo.
Son 3 horas de carretera bastante amenas, el paisaje es agradable y diverso.
Al volver a entrar a Nevada atrasamos una hora el reloj. Dejamos el coche sin ningún contratiempo y tomamos el autobús (hay una parada muy cerca) que en diez minutitos nos dejará delante de nuestro hotel para las próximas dos noches.
Es el encantadoramente kitsch Excalibur.
Por fuera es como un Exin Castillos (para los lectores jóvenes, es esto). Y por el recibidor interior sigue la temática medieval, pero no en las habitaciones, ni en el restaurante, ni en la piscina, ni en el casino.
Es uno de los hoteles-resort más baratos del Strip (calle principal) de Las Vegas.
De hecho, es el hotel más barato en el que hemos estado en todo el viaje.
Su truco es que llevan un uniforme como de recepcionistas del hotel y se acercan con aire inocente preguntando qué planes tenemos en la ciudad (porque te sobornan con cosas gratis para que asistas a la charla).
Consejo: esquivar a todo empleado que no esté detrás de un mostrador.
Todos los hoteles-resort tienen lo mismo: un amplio lobby junto al casino. Es decir, tal cual entrar ya ves máquinas tragaperras a montones.
Luego dentro hay restaurantes y tiendas, de libre paseo para cualquier visitante, tipo centro comercial. Algunos también tienen jardines. Y las zonas exclusivas para los huéspedes son las piscinas.
Lo curioso es que la zona de casino está siempre fatal iluminada, nunca tienen ventanas, para que brillen más los neones de las máquinas, y es laberíntica, nunca hay una señalización de salida.
Las tiendas de comida, restaurantes y bares de los hoteles siempre son más caros que los mismos establecimientos en la calle, así que para comer salimos a la avenida (llamada Strip) y buscamos alguna opción saludable.
Nos conformamos con un pollo con verduras de un Food Court cercano.
Las cosas que hacer en Las Vegas son:
Así que nos dedicamos a visitar los espacios públicos de los hoteles del Strip, cada cual más espectacular.
Está el Paris, con una magnífica réplica de la Torre Eiffel en el exterior, y los pasillos interiores están deliciosamente decorados como la ciudad de las luces, o emulando un pueblecito francés, según la zona.
El siguiente es el Flamingo, mucho más retro, que tiene un jardín con flamencos y otras aves.
El Venetian está también muy conseguido. Por fuera es como la fachada del palazzo Ducale y el Ponte Rialto.
Dentro hay un canal con góndolas y muchas tiendas de lujo.
Y el siguiente por la misma acera de la derecha (subiendo el Strip) es el Wynn, muy moderno por fuera pero muy clásico y ostentoso por dentro.
Entre el Flamingo y el Venetian se encuentra una calle peatonal comercial llamada LINQ promenade, aquí es donde encontramos una buena oferta de happy hour para refrescarnos con una cervecita.
Para cruzar la calle abarrotada de tránsito y de turistas hay algún paso de peatones pero también hay prácticos puentes peatonales elevados.
Cruzamos de acera para entrar en el Caesar’s Palace y presenciar un show de animatronics algo infantil en la zona comercial.
A una manzana queda el famoso Bellagio. En su interior tiene un jardín tematizado muy elaborado.
y obviamente, en el exterior, está el famoso lago con el espectáculo de las fuentes.
Lo hacen como unas 30 veces al día (consultar horarios en internet) y cada vez es una canción distinta. Nosotros lo vemos una vez esta tarde, y mañana volveremos para verlo otra vez.
Y para cenar nos tomamos una insulsa hamburguesa, la peor cena de todo el viaje, pero no hay mucha más alternativa económica.
Estamos bastante cansados de caminar, así que decidimos comprar un pase de 2 horas del autobús DEUCE que recorre el Strip arriba y abajo. Se supone que la frecuencia es de unos 15 o 20 minutos pero va fatal.
Ahora que es de noche, subimos para ver espectáculo exterior del volcán en erupción en el Mirage.
(Esta foto está hecha a media tarde)
También pasamos por delante del Treasure Island, que tiene un laguito con barcos pirata.
Ahora que es de noche se ve perfectamente The Sphere, la gigante esfera luminosa recién estrenada. La mejor vista está en el puente peatonal elevado que conecta el Venetian con el Wynn. Estamos un buen rato entretenidos con las imágenes.
Y finalmente después de esperar una eternidad el autobús, regresamos agotados al hotel.