Hoy es nuestro último día de viaje, y desayunamos en el buffet del hotel.
Por 30$ por persona te puedes poner las botas desde las 7 de la mañana. La comida es aceptable, pero el espacio es soso y una vez más, sin ventana alguna.
Hoy aprovechamos el tranvía gratuito que conecta nuestro hotel con el Luxor (de temática egipcia, algo hortera y poco logrado
Y ahora decidimos salir del Strip y acercarnos a Downtown, el “casco antiguo” de la ciudad.
Compramos un billete de 24 horas del Deuce (tendríamos que haberlo comprado ayer, en vez de el de 2 horas…)
Esta zona es más decadente y solitaria. Hay mucho menos tránsito, tanto de vehículos como de personas.
Entramos en el hotel Golden Nugget sólo para curiosear la pepita de oro más grande del mundo, que le pone nombre al hotel. Pesa 27 kilos y la tienen tras un cristal de seguridad en el lobby.
A la esquina se encuentra la Fremont Street Experience, es una calle cubierta con una bóveda toda ella de pantalla por la que van pasando varias animaciones.
Esta calle está llena de bares y tiendas cutres. Hay un público muy distinto al del Strip. Hay varios escenarios pequeños y parece ser que algunas noches hacen conciertos gratuitos.
A un par de manzanas está el Container Park, una zona de ocio donde cada local es un contenedor de mercancías. Está desierto, será porque es por la mañana…
Una vez en el autobús de regreso pasamos por la zona de las capillas para casarse y el Arts District. No hay nadie en ninguna parte.
De vuelta al Strip solo nos queda entrar en el interior del Wynn, muy ostentoso, que tiene un jardín parecido al del Bellagio pero no tan bonito (y aquí la mayoría de plantas son artificiales)
y en el New York New York, por el que hemos pasado por delante infinidad de veces.
Por dentro están muy bien recreadas las calles de la Gran Manzana, y por supuesto mi marido no puede resistirse a subir a la montaña rusa.
Y con esto, retiramos a cenar y dormir, que mañana madrugamos un montón.
Tomaremos un Uber hacia el aeropuerto (
Y es que precisamente en esto consiste viajar: en descubrir cosas nuevas, en descubrir cosas de nosotros mismos que desconocíamos, y en crear recuerdos compartidos que nunca olvidaremos.
Finalmente quiero agradecer al lector por su tiempo, y como siempre, a Roger por las fotos.