Hoy tenemos todo el día completo para visitar Zion National Park.
Aún así, queremos evitar las multitudes así que madrugamos.
La línea de shuttle que conecta la ciudad con el Visitor Center empieza a las 8:00, pero la que va por dentro del parque, al ser de uso obligatorio, empieza a las 6:00.
Nuestro primer recorrido del día será visitar las Emerald Pools.
Hay tres, en distintos niveles, Lower, Middle y Upper.
Antes se podía acceder al sendero desde la parada nº 5, la más cercana, pero ahora el puente está cerrado por mal estado. La alternativa es bajar en la parada nº 6, The Grotto, y caminar por el Kayenta Trail.
La web del parque menciona que el Kayenta tiene caídas moderadas, así que voy un poco recelosa, ¡pero nada que ver con el sendero de ayer!
En media horita llegamos a las Middle Emerald Pools, que no son nada del otro mundo, pero con veinte minutitos más de ascenso llegamos a las impresionantes Upper Emerald Pools, con una alta cascada y arena prácticamente tropical. Eso sí, de “esmeralda” nada, es marrón marrón.
El descenso hasta las Lower Emerald Pools nos toma cuarenta minutitos. Estas son más grandes y se encuentran en la orilla de una roca gigantesca por la que descienden finas cataratas de agua.
Para regresar, al estar cerrado el puente de la parada 5, decidimos pasar de largo e ir a retomar la carretera principal en la parada 4.
El recorrido se llama Sandbench y tardaremos una aburrida hora en alcanzar nuestro destino. Quizás hubiera sido mejor deshacer el Kayenta…
Pero ahora estamos en el punto 4, llamado “Court of the Patriarchs”, con tres montes enormes a nuestros pies. El paisaje es realmente muy bonito.
Por el camino nos hemos encontrado con un par de ciervos, un buen puñado de ardillas y una manada de pavos. (Sí, son pavos salvajes en su hábitat natural).
Estamos un poco cansados, así que decidimos sentarnos un rato comiendo en el Zion Lodge, uno de los dos restaurantes dentro del parque (el otro está en el Visitor Center). Tiene un precio aceptable y un ambiente montañés muy auténtico.
Zion es popular por dos puntos en concreto: el Angels Landing, un tramo que recorre el filo de la montaña, con un desnivel de 450 metros y como único punto de agarre una mísera cadena anclada al suelo, con precipicio a ambos lados. Obviamente queda descartadísimo para mí.
Y el otro punto es The Narrows (no confundir con los anteriormente mencionados Narrows de Capitol Reef).
Este recorrido consiste en meterse literalmente dentro del río y caminar entre las estrechas paredes del cañón. No me resulta nada apetecible sumergirme en esa agua fresquita y tener que batallar contracorriente.
Para acceder al río se camina por el Riverside Walk, un paseo sombreado y prácticamente llano, que recorremos para divertirnos viendo la gente hacer equilibrios para atravesar el río.
Y finalmente nos queda por realizar (a parte de algún que otro recorrido fácil sin mucho interés), el Watchman Trail. Es una buena subida desde el Visitor Center para tener unas bonitas vistas del monte, e incluso se ve el pueblo de Springdale.
Tiene algunos tramos en los que el estrecho sendero va demasiado al borde del precipicio para mi gusto, pero consigo tirar adelante.
Y ahora si que damos por visitado todo lo que nos interesa de Zion. Pasamos lo que queda de tarde divirtiéndonos en la piscina del hotel.