El día de hoy estaba totalmente preparado con el plan que nos pasa el hotel. Desayuno a las 8, te llevan en furgonetas al lago y por el camino paras en un mercado y en un 7eleven a comprar lo que quieras/necesites. De ahí, vas al puerto y te llevan en Long Tail hasta las cabañas en el lago.
El paseo y las vistas son increíbles. A los niños se les hace pesado pues es casi 1 hora de trayecto pero para los adultos es un no parar de fotos. Además, sale el sol, hace un tiempazo y es que llevamos unos días tan lluviosos que un rayo de Sol nos ilumina hasta el alma


Cuando llegas a los bungalow te esperan con la comida (pollo, arroz, verdura y fruta) y después te dejan la tarde libre.
Lo único que hay que hacer allí es coger el kayak y dar una vuelta o bien descansar. Nosotros cogimos el kayak, dimos una vuelta por la zona y luego nos quedamos en unas colchonetas en frente de las cabañas descansando. Mi marido tuvo la idea de ir a pillar unas cervezas (las venden en la recepción) y pasar la tarde ahí mientras los niños jugaban a tirarse desde la plataforma. Ellos fueron los que mejor se lo pasaron.

Sobre las cinco de la tarde te recogen para hacer un paseo en barca y ver la zona y los animales que hay por allí. También ves atardecer y cuando ya es de noche te llevan de vuelta a las cabañas. La cena está preparada al llegar (esta vez son huevos, carne, verduras y fruta). Post-cena tomamos unas cerves y a la cama.

Son días tranquilos y de relax que a estas alturas del viaje, también se agradecen.