Hoy tenemos que madrugar mucho ya que nos vamos pronto a hacer un tour con el barco y ver amanecer. El cielo está cubierto por una niebla que tiene su puntito...

Después, volvemos a las cabañas para desayunar y nos cuentan el plan del día y dónde nos van a llevar en la excursión que comenzará después del desayuno.
Ya nos contaron que dependiendo de la temporada se hacen unas cosas u otras. Oficialmente te llevan a una cueva pero nos dijeron que en temporada de lluvias ya no lo hacen aunque no esté lloviendo o no haya previsión de lluvias para ese día. Nos contaron que, desde que ocurrió hace unos años que unos chavales se quedaron atrapados en una cueva un día que comenzó a llover y se armó una buena (creo que hasta uno de ellos falleció), se prohibió hacer excursiones a cuevas en temporada lluviosa (y ahí entendimos el motivo por el cual estaba cerrada la cueva que intentamos visitar días antes de camino a CM).
El plan alternativo fue llevarnos a unas sticky waterfall que, como nosotros sabíamos lo que era, nos pareció un buen plan.
Después de la excursión volvimos a las cabañas a comer (más de lo mismo) y de ahí nos llevaron de regreso al puerto para coger el transporte de vuelta al pueblo de Khao Sok. En el trayecto de vuelta, más vistas increíbles de la zona.


Nosotros habíamos hablado con el hotel para preguntar por las opciones para ir de Khao Sok a Krabi y nos dijeron que la hora de regreso al pueblo de Khao Sok desde el puerto es más tarde que la hora de salida del último bus a Krabi por lo que tendríamos que hacer noche allí.
Como lo que queríamos era irnos a Phi Phi en el primer ferry de la mañana el día siguiente no nos quedó otra que reservar un transfer privado a Krabi. Nos lo gestionó directamente el hotel (nos parecía lo más sencillo) y nos costó 2800 bath. Teniendo en cuenta que el billete de bus eran 500 bath/persona y que llevábamos maletas, no nos pareció caro.
En el trayecto paramos en un 7eleven y dos horas más tarde estábamos en Krabi.
El alojamiento elegido para esa noche fue “Uncle House”. Lo elegimos por su cercanía al puerto y sus comentarios. No es un hotel al uso sino más bien una casa familiar donde te alquilan habitaciones. No se ve muy bien desde la calle pero sí tiene cartel.
Lo único que puedo decir de este alojamiento es que es una maravilla. La familia que lo regenta es encantadora. Se preocuparon en todo momento de que estuviéramos bien y a gusto. Nos dijeron que, si queríamos, nos llevaban al night market a las 7 y nos recogerían a las 9 y así lo hicimos. Majísimos. A la mañana siguiente, nos dieron de desayunar y nos llevaron al puerto a la hora indicada. Increíbles anfitriones. Repetiría allí sin lugar a dudas.
Incluso cuando hablamos con ellos a través de correo se ofrecieron a ayudarnos con la compra de los billetes de ferry a Phi Phi. Amables hasta decir basta.
¡Un 10 para “Uncle House Krabi”!