Una de las cosas que le dije a mi marido antes de comenzar este viaje por Brasil, era que quería conocer las Cataratas de Iguaçú y Río de Janeiro, el resto me daba igual, pero que estos dos lugares tenía que conocerlo sí o sí, jajajaja. Las cataratas porque era un suelo desde niña y Río porque me parecía preciosa por el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar, que es la estampa más icónica de la ciudad. Pues ya estamos en Río para conocerla. El vuelo interno creo recordar que nos costó desde Curitiba 70/80 euros cada uno. Son las 15:30h cuando llegamos a la ciudad, mejor dicho, cuando la sobrevolamos.


Nos tocó el día nublado y con bastantes nubes, una pena, pero al menos pudimos ver algunos de sus lugares emblemáticos desde el aire. Aquí tenemos el famoso Pan de Azúcar. Un peñasco situado sobre la bahía de Guanabara en el Barrio de Urca y que da al Océano Atlántico.

Río de Janeiro es la segunda ciudad más poblada de Brasil, después de Sao Paulo, con más de seis millones de habitantes. Alberga la mayor concentración de edificios financieros y de oficinas de la ciudad. Posee desde edificios históricos hasta modernos rascacielos como se aprecia desde las alturas.


Está situada en una bonita bahía rodeada de selva y pequeñas montañas.


Al fondo a la izquierda se puede apreciar un poco el Cristo Redentor, con tantas nubes no se aprecia bien, pero las vistas a la bahía y a la Playa Flamenco son bonitas.


Aterrizamos en el Aeropuerto Santos Dumont, que se encuentra en la misma ciudad junto al puerto. Tiene otro más grande que es el Aeropuerto Internacional y es para trayectos más largos y se encuentra a unos 20km de la ciudad. Como el aeropuerto está en la misma ciudad, nos fuimos andando a nuestro hotel que se encuentra a menos de 2km. El hotel en cuestión estaba muy bien ubicado ya que se encuentra en el mismo centro de la ciudad, concretamente es el "Hotel Itajubá" de 3*, es sencillito pero nos vino muy bien ya que estaba cerca de todo y era bastante barato, creo que fueron unos 20 euros por noche en habitación triple, nos entraba el desayuno, por lo menos la habitación era grande y estaba limpia, aunque no fuera bonita, jajajaja, a mí me valía, hoy día ya no la cogería porque lo veo muy anticuado, y por las fotos que he visto en internet no ha cambiado mucho y ya necesita una reforma, eso sí, el precio veo que está por el estilo, 23 euros la noche. Sólo hicimos dos fotos de la habitación, ésta y otra que os pondré más adelante, pero no se ve gran cosa y tampoco me acuerdo por donde la reservamos

Dejamos las maletas y descansamos un rato y después nos vamos a ver los alrededores comenzando por el Arco Da Lapa que se encuentra a unos 600 metros del hotel, concretamente en Lapa, hoy día considerado un barrio dentro del Barrio Centro de la ciudad. Desde los años 50, esta zona era considerada la "Montmartre Carioca", ya que era famosa por sus cabarets y restaurantes, era frecuentado por artistas, intelectuales, políticos y diplomáticos. Entre muchos de sus monumentos destaca la imponente obra de ingeniería los Arcos de Lapa, un acueducto carioca inaugurado en 1750 para abastecer de agua a la ciudad. Tiene 270 metros de largo y 16,40 metros de altura, cuenta con 42 arcos. Desde 1896 es utilizado por el tranvía eléctrico "Bondinho" que es el único tren eléctrico que circula en todo Brasil, viene desde el morro de Santa Teresa hasta este punto del centro. Por las fotos que estoy viendo ahora en internet, no tiene nada que ver con lo que nosotros vimos, está todo más arreglado, el acueducto ha sido pintado y donde se ve césped y palomas, ahora es una plaza con baldosas, nosotros lo vimos más salvaje, jajajaja, al menos cuidan de su patrimonio y lo mejoran, que es lo que hay que hacer

Cogemos el tranvía "Bondinho" para ir al Barrio Santa Teresa, el precio son 0,60 reales, al cambio serían unos 0,10cts, regalado. El tranvía iba lleno, mi hermana nos hacía las fotos desde una punta del tranvía y viceversa, jajajaja.



Entre parada y parada, aprovechábamos para hacernos fotos en el exterior, nos bajábamos, nos subíamos y así todo el rato, jajajaja.


El barrio, aunque bastante decadente, cuenta con gran cantidad de edificaciones históricas, algunas de ellas construidas en el siglo XVIII. Pese a su decadencia y sus increíbles cuestas, es un barrio muy singular, con bastante encanto y lleno de vida. Nos bajamos del tranvía a la altura del Restaurante "Adega do Pimenta" a comer y beber algo. La decoración por dentro es bastante curiosa y la comida muy rica.


Frente al restaurante se puede ver este mural con los monumentos más emblemáticos de la ciudad de Río de Janeiro.

Nos bajamos del tranvía en una especie de mirador donde se veía la favela Santa Teresa y gran parte de la ciudad.


La bajada en el tranvía es de película, de vez en cuando iban parando para echar arena en los railes para frenar el tranvía, jajajaja.

Después de varias paradas optamos por bajarnos del tranvía porque vemos que llegaremos antes andando, jajajaja.


Vamos callejeando y así vamos conociendo mejor el barrio hasta llegar al centro de la ciudad


La ciudad de Río de Janeiro fue fundada por los portugueses en el año 1565, aunque su época dorada comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se descubrió oro en Minas Gerais y el puerto de Río se hizo con buena parte del comercio de minerales y esclavos, en detrimento de Salvador. En 1763 fue designada capital de Brasil, y en 1808 albergó a la familia real que se trasladó a la ciudad huyendo de las tropas de Napoleón, durante años convirtió a Río en la nueva capital del Imperio de Portugal. Durante el siglo XX, Río fue perdiendo importancia y pasó a ser Brasilia la capital del país. La ciudad se llenó de favelas que dispararon los índices de delincuencia, pese a esto, Río ha sabido mantenerse como el principal destino turístico de Brasil, gracias a su famoso carnaval, el Cristo Redentor, El Pan de Azúcar, sus no menos famosas Playas de Copacabana, Flamenco o Ipanema. Os dejo mapa cogido de la página "Mapa-Turístico.com".

Después de andar unos 2km, llegamos a otro de los lugares con mayor atractivo de la ciudad, se trata de la "Escalera de Selarón" o "Escadaria de Santa Teresa", llamada así por su autor, el chileno Jorge Selarón y por el barrio de ubicación. Se hizo conocida internacionalmente por la llamativa decoración, trabajo que inició en 1990.

Considerada por su autor como una obra "Viva y mutante", la escalera tiene 125 metros de longitud y 215 peldaños, está completamente revestida de piezas de cerámica de distintos colores, tamaños y formas, con dibujos y frases de lo más variopintas.

El artista chileno pintaba cuadros para venderlos y así ganar dinero para continuar con la obra. Pintó más de 25.000 mujeres embarazadas

El 10 de enero de 2013 Jorge Selarón fue encontrado sin vida sobre su propia obra, en la Escalera de Selarón. La escalera ha sido escenario de videoclips musicales como de la banda U2, Wisin y Yandel, y Snoop Dog, o de películas como "El Increíble Hulk". Yo que soy amante del arte urbano y de los colores, esta obra me pareció espectacular, además tuvimos la suerte de estar prácticamente solos disfrutando de ella.


De aquí nos vamos a ver el Estadio de Maracaná, ya que mi marido al ser futbolero en esta época, quería visitarlo y allí que nos fuimos. Nos fuimos en metro creo recordar. No pudimos visitarlo por dentro porque estaba cerrado, pero por fuera es impresionante. Es el estadio más grande de Brasil y fue el más grande del mundo durante mucho tiempo. Su construcción comenzó a principios de 1949 para obtener la sede de la Copa Mundial de Fútbol, la cual obtuvo. Sesenta y cuatro años después volvería a albergar siete partidos en la Copa del Mundo de Brasil 2014. También albergó la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016. En el clásico Fla-Flu del 15 de diciembre de 1963, se produjo el récord de asistencia de público en partidos entre clubes, con 194.603 espectadores, casi nada.

Enfrente se puede ver otra de las favelas de la ciudad. Finalizada la visita, nos vamos al centro, cenamos y a descansar.


