Hoy el madrugón es de los de categoría. El autobús de la Compañía Buseirann sale a las 8:00 de la mañana y no podemos perderlo, porque el siguiente no sale hasta las 10:00.
Así que tras un desayuno a la carrera nos presentamos en la estación de autobuses (suerte que la calle es cuesta abajo). El desplazamiento dura poco más de hora y media y, una vez en Cashel, tenemos que caminar unos 10 minutos para llegar a nuestro destino.
Cashel es una de tantas pequeñas poblaciones de Irlanda que pasaría desapercibida si no fuera porque cuenta con uno de los monumentos más fotografiados de la Isla: Rock of Cashel.
Ante nosotros se eleva la inmensa roca de piedra calcárea que es conocida como Rock of Cashel, y que también recibe otros nombres como Cashel of the Kings o St. Patrick’s Rock.

El lugar da pie a infinidad de sagas y de leyendas. Ya en el siglo IV se convirtió en el centro del poder de los reyes celtas de Munster.
Los reyes de la dinastía de los Eóganacht, hacia el siglo V d. de C, instalaron aquí su sede, en una imponente fortaleza construida sobre la colina. Incluso se cuenta que el propio St. Patrick convirtió aquí, alrededor del año 450, al entonces rey Aenghus. Precisamente aquí se puede contemplar la preciada Cruz de San Patricio.
En el siglo X el clan de los Dálg Cais derrocó a los Eóganacht y se hizo con el poder del reino. A partir del 1110 la fortaleza fue entregada a la Iglesia. Los obispos convirtieron a Cashel en la principal fortaleza de creyentes irlandeses católicos. Desde entonces muchos reyes de Cashel fueron a su vez obispos. Y lo cierto es que la gran mayoría de restos corresponden a edificios de carácter religioso: una abadía sin techo y una capilla románica del siglo XII considerada la más bella de Irlanda.
En el siglo XVIII empezó a decaer el poder de la fortaleza y la construcción empezó a desmoronarse. La sede episcopal católica fue trasladada a Thurles.
Y una vez revisada la historia del lugar, vamos al lío. Se accede por el Hall of The Vicars Choral, del siglo XV, donde se alojaban los vicarios de la catedral. Aquí nos espera nuestra guía.

Aquí, en el piso inferior, se encuentra una High Cross del siglo XI, la St. Patrick’s Cross con soporte. Esta cruz se hallaba en el exterior hasta que se decidió protegerla del lluvioso clima irlandés. Ahora en su emplazamiento original, hay una réplica. Se supone que en la piedra que sirve de base a la cruz eran coronados los reyes de Muster.

Además, existe una tradición: si eres capaz de abrazar la cruz de forma completa, en el plazo de un año conseguirás casarte. Pero la guía nos dice con sorna que ella lo prueba varias veces al día desde hace tiempo y, por lo visto, no surte efecto.
Frente al Hall of the Vicars se halla la Catedral que es el edificio más grande, levantada en el lugar que antes eran ocupados por otra iglesia, entre los siglos XIII y XIV. Sus muros, de color oscuro, son muy elegantes. Han desaparecido las cubiertas, pero se conservan las ventanas con unos elegantes arcos apuntados, e incluso en el transepto sur hay restos de pinturas murales.

Adosada a los muros de la catedral se halla la capilla de Cormac, un edificio del siglo XII, y quizá el más bello de Rock of Cashel y que está considerada como la iglesia románica más bonita y mejor conservada de Irlanda. Desgraciadamente no podemos entrar a verla.
Rodeando la catedral a través de lápidas y hermosas cruces celtas se llega hasta el pie de la torre redonda. Construida probablemente en el primer tercio del siglo XII, es el edificio más antiguo de Rock of Cashel. Estas torres en gaélico se denominan “cloigtheach”, que significa campanario. Al igual que la que vimos en Glendalough, su puerta no está situada a ras de suelo, sino a unos 3,5 metros de altura para no hacer accesible la entrada, por lo que parece que también era un lugar de refugio, no solo un campanario.

A unos 500 metros del recinto amurallado se encuentran las ruinas de una abadía cisterciense, la Hore Abbey, fundada en el siglo XIII por monjes procedentes de Mellifont y de un estilo similar al de la catedral, lo que indica que posiblemente se construyeron a la vez.

Por cierto, según las guías que hemos consultado, desde ella se obtiene la mejor fotografía del Rock of Cashel, así que vamos para allá para comprobarlo, y…

Para gustos, los colores.
Regresamos a Cashel para desplazarnos a Cahir. Para ello volvemos a coger el autobús dirección Cork y nos bajamos en la primera parada.
Cahir es una pequeña población, donde hay un imponente Castillo.

Este castillo, bastión en su día de la poderosa familia Butler, conserva su impresionante torre del homenaje, su torreón y gran parte de su estructura defensiva original. Actualmente es propiedad del estado, ya que pasó a manos de la Republica de Irlanda una vez que su último propietario falleció sin descendencia.
Está situado en un islote del del río Suir. Es uno de los mayores castillos de Irlanda y uno de los mejor conservados, quizás porque se rindió sin oponer resistencia a las tropas de Cromwell.
Se recorren los patios interiores y algunas estancias, aunque no queda mobiliario. Lo mejor es que puede observar todo el aparato defensivo del castillo: troneras, saeteras, matacanes, etc. También se puede ver una reconstrucción del sistema de poleas que permitía subir el rastrillo de la puerta principal.
Hay una sala de interpretación con paneles explicativos y también hay un audiovisual que explica la historia del castillo.


Y una vez hecha la visita, nos dirigimos de nuevo a esperar el autobús que nos devolverá a Cork.
El día ha sido intenso. Al llegar al hotel volvemos a descansar en el jardín y disfrutamos de una de las infusiones que pone a nuestra disposición. La verdad es que le estamos cogiendo el gustillo a este ratito de relax, antes de “retirarnos a nuestros aposentos”. Este viaje estamos cenando de super. Llego cada día muy cansada. Pero ¿Quién me iba a decir a mí hace 6 meses que estaría de viaje por Irlanda?
Pero esta vez vamos con un amigo que no...