Esta noche parece ser que ha caído una buena tormenta y el cielo ha amanecido encapotadísimo. Sin despertador, me he levantado y, tras desayunar a las 7:30 y despedirme de la gente, he empezado a andar pasadas las 8.
La ruta de hoy culmina en la laguna Quilotoa, un cráter volcánico de 3 kilómetros de ancho que es uno de los principales atractivos turísticos de Ecuador. La ruta son 14 kilómetros con 1200 metros de desnivel, empezando en 3200 metros y acabando en 3800. Un sube y baja, vamos.
Aquí os dejo el enlace a la ruta de Wikiloc. TRACK DE LA RUTA
La ruta de ayer me gustó mucho. Muy escénica, con el cañón, el río y el buen tiempo. La de hoy ha sido un poco condena. Vale que es bonita, pero, quitando el cráter en sí, la ruta tiene tramos de senda muy empinados que, con las lluvias, se hacen penosos. Se pasa por comunidades que mola ver, con los niños pastoreando y la gente en sus labores. El punto malo ha sido que, justo en la subida al cráter, se ha puesto a llover y se ha metido un frío de narices. Mientras yo me ponía el chubasquero y la funda a la mochila, bajaban tres niños arrastrando un tronco enorme descalzos... Viendo el panorama, quién se va a quejar del frío. Sigo andando paso a paso. La parte más bonita ha sido cuando te asomas por primera vez a la laguna. Lástima de cielo encapotado porque, quizá con sol, el agua tenga mejor color.
La ruta termina bajando a media laguna para volver a subir hasta arriba, finalizando en el pueblo de Quilotoa. El pueblo es mega turístico, pero aquí me encuentro la tónica general del viaje: no hay un alma. Con frío y reventado, me meto en un restaurante que hay con vistas a la laguna y, por 5$, me como un menú más a gusto que nadie.
Para volver a Latacunga, he compartido una especie de camioneta con un polaco que llevaba esperando el bus una hora. El pobre no hablaba español y no se había enterado de que hoy no pasan buses porque es la feria en el pueblo de abajo. Cuando se lo he explicado, me ha dado las gracias y se ha venido en la camioneta. De la camioneta, hemos cogido un taxi a Latacunga y nos ha costado todo 4,5$. Bastante bien. En este tramo de carretera, me he encontrado con una de las estampas más lamentables del viaje. En la carretera se veían decenas de perros en los laterales a ambos lados; algún perro se veía muerto en el suelo y algún otro con patas rotas. Le pregunto al del taxi y me explica que la gente que pasa con los coches les tira comida y aprenden a esperar en los laterales de la carretera. Como es carretera de curvas y la gente baja de aquella manera, muchos son atropellados, dando una imagen dantesca. Qué importante es un servicio de control de zoonosis.
A las 15 ya estaba llegando al alojamiento. En la tarde, he probado a ir a un zapatero porque me ha salido un agujero en la zapatilla. Nuevas que las llevo prácticamente. Unas Salomon que he usado solo una semana dura en Fuerteventura y poco más. Vaya mierda. El zapatero ha cosido el agujero y le ha puesto un parche por 1$. Veremos a ver lo que aguantan...
La tarde, poco más. Vida contemplativa paseando por Latacunga hasta caer la noche, cuando me he dado el lujo de pedirme una pizza. Me ha sabido como la mejor pizza del mundo.
Mañana, día de descanso. Voy de Latacunga a Riobamba y no haré mucho más. Mal no me viene.
