Día totalmente de descanso. Me he levantado sin prisa y he desayunado escuchando las noticias de las elecciones que hoy tienen los ecuatorianos y que los tiene a todos en vilo.
A las 9 he ido a la terminal de autobuses. Los autobuses son un poco locura y más hoy. Se ve que el voto en Ecuador es obligatorio, por lo que todo el país se mueve de un punto a otro para ir a votar. Hay colas por todas partes, pero al final el funcionamiento es ir a los andenes y decirle a los conductores a dónde quieres ir. Ellos te llevan de un bus a otro. Al final me han metido en un bus. Ese bus me ha bajado a la media hora en medio de la carretera y, a los 10 minutos, ha pasado otro bus que es el que finalmente me ha dejado en Riobamba. Unas 3 horas y media en total. El último bus iba hasta los topes y sin aire. Como sardinillas, 3 horas.
Riobamba es la ciudad desde la que se visita el volcán Chimborazo y el volcán El Altar. Ambos inactivos. Es una ciudad totalmente hecha en cuadriculas. De la estación al alojamiento he estado como 30 minutos andando por una única calle hasta girar a la izquierda. El alojamiento está bastante bien: "Villa Bonita Hostel". Por 15€ habitación individual con aseo y desayuno. Dejo las cosas y la chica me recomienda ir a comer el plato típico de Riobamba, el hornado de cerdo, en el hornado de Anita.
Dejo todo y voy a donde me dice la mujer. Al llegar a la calle, me doy cuenta por qué la mujer me ha repetido tanto lo de Anita. Es una calle llena de restaurantes que se llaman "Hornado Rosita", "Hornado María", "Isabelita", "Rosita" otra vez y, finalmente, "Anita". El ambiente es un poco caótico. Está llenísimo de gente que va a comerse su hornado tras votar. Hay una especie de escaparate lleno de cerdos hornados. Viendo cómo funcionaba, me he metido dentro y me he puesto a la cola. Cuando me ha tocado, he pedido un plato y el hombre me ha dicho que me siente, que esté atento porque pasarán gritando mi nombre. En el bar hay como doscientas personas. Lo veo poco práctico, pero bueno. Busco un sitio y termino sentándome con una familia ecuatoriana y, a los 10 minutos, aparece un hombre gritando "Daniel" con mi hornado y mi agua. Muy rico todo, sea dicho. Pura dieta hacen los ecuatorianos.
Después de comer, he vuelto a descansar un rato. A las 16 me he ido a dar una vuelta por el pueblo. Me ha sorprendido para bien. Es muy cómodo de andar y tiene como 20 iglesias, cada una de un estilo diferente. Típica plaza colonial que está en todas las ciudades hispanoamericanas y un parque con unas vistas al Chimborazo muy bonitas. La pena que está medio cubierto de nubes. Me parece a mí que el Chimborazo no se va a dejar ver fácilmente.
Ya de noche, he ido volviendo al alojamiento. Muy poca gente por la calle y todos pegados a la tele o a la radio escuchando las elecciones. Me meto en un sitio a cenar pollo con arroz (me va a salir por las narices) mientras veo el escrutinio y parece que Noboa va a salir finalmente presidente.
De vuelta al alojamiento me encuentro a la familia que lo lleva y ahí me han estado comentando las elecciones. El padre me ha dicho lo mismo que la gente con la que he ido hablando durante el viaje. Dicen estar hartos del socialismo, que Correa permitió que entrara la droga y desde entonces el país ha ido a menos. "Hace falta un Bukele". Será la décima vez que escucho esa frase en lo que llevo de viaje. La familia tiene una cría monísima, de poco menos de 3 años, que cuando le he preguntado cómo se llama me dice que "Princesa". Le he dicho que mi perrita se llama igual y he estado enseñándole videos y fotos de mi perra. Se meaba de risa. Cuando ha visto una foto de mi perrita en el sofá, la cría, con su vocabulario de 3 años, se ha puesto a decir "malcriada". No le falta razón.
Mañana madrugo para ver si se deja ver el Chimborazo o en cambio paso más frío que un tonto en la niebla a 5000 metros de altura.
