A las ocho de la mañana salimos del camping y nos dirigimos a Leirhnjukur.
Llegamos a una central geotérmica donde tuvimos que aparcar porque el camino estaba cortado debido a la nieve y seguir por la carretera andando.
Tras una breve subida llegamos al punto donde comenzaba la caminata. El problema es que estaba todo cubierto por más de un metro de nieve y no había camino. Tan solo un par de huellas que se dirigían a una montaña a un km aproximadamente la cual no estaba nevada. Más tarde entendimos que no estaba nevada debido a la actividad geotérmica de la zona.
Anduvimos con cuidado disfrutando de un paisaje virgen con nieve hasta donde alcanzaba la vista. Hacía muy buen día (no nos había llovido todavía hasta la fecha) y no hacía frío. Llegamos a unas pozas donde borboteaba el agua, y estuvimos casi una hora recorriendo la zona. Desconozco cuánto tiempo hay que dedicarle en condiciones normales puesto que no pudimos recorrer los caminos (de hecho no se veían, íbamos por donde considerábamos) y acabamos por regresar cuando vimos que la nieve ya no estaba pisada, se hundía en exceso, y era cada vez más difícil reconocer el camino de vuelta.



Sin duda, por el entorno y la soledad, se convirtió en uno de los sitios que más nos gustó de todo el viaje.
De aquí nos acercamos al Krafla, pero al estar todo nevado y congelado, no se distinguía lo que era lago de ladera de la cuenca volcánica, por lo que nos pareció poca cosa.
Vuelta al coche y fuimos a Hverir
Aquí si que pudimos pasear entre las fumarolas por los caminos. Es curioso de ver, pero si no se pasa por la zona no me acercaría adrede a verlas.

Tras esto fuimos a Hverfjall, a unos 20 minutos de Hverir. Este cráter si que nos gustó. Si bien, por falta de tiempo apenas recorrimos el perímetro, es impresionante el paisaje, su tamaño y el color completamente negro. El parking nos costó 1000 ISK.

De aquí nos fuimos a Godafoss, donde tras un par de horas llegamos al parking. Comimos antes de ver la cascada. Fue una de las que más nos gustó, por la proximidad de los miradores, por el caudal, por su forma...

Finalmente, pusimos rumbo a Akureyri. Aquí quiero comentar que hay que atravesar un túnel de pago, el único del país hasta que la inversión de la obra se haya recuperado y pasará a ser gratuito. Nos costó unos 1800 ISK comprándolo por internet, lo cual es más barato que pagarlo después (no hay peaje, hay cámaras que pasan la factura al propietario del vehículo, o agencia de alquiler).
En Akureyri fuimos a las termas de la Forest Lagoon, de lejos las mejores del país (según nos contó una amiga islandesa que vivía en Akureyri con la que quedamos). El agua aquí no es turquesa como en las de Myvatn, pero se encuentran en medio de la ladera del fiordo, entre árboles y tanto las vistas como las instalaciones son mucho mejores. Nos costaron parecido (no apunté el precio) a las del día anterior, euro arriba o abajo.
Dormimos en una zona asfaltada en medio del bosque donde nos indicó que los propios islandeses duermen en verano, con lo que nos ahorramos otra noche de camping.
Ese día, paramos en un supermercado, junto al cual se encontraba una tienda de comida selecta de origen islandés. Decidimos comprar reno y ballena.
Respecto a la ballena, animal bastante polémico de comer, expongo el por qué se está tratando de prohibir en Islandia y mi opinión.
El origen de la prohibición radica en que la caza tradicional de ballenas hace al animal agonizar durante horas. Sin embargo, existen alternativas a esta caza tradicional (posiblemente más costosas para los pescadores) donde se reduce notablemente el sufrimiento y que en teoría son las que se tienen que aplicar a día de hoy (otra cosa es que lo apliquen, tampoco sé si el gobierno tiene forma de saber cuando llega una ballena al puerto de qué forma ha sido cazada).Hay un cupo de unas 200 ballenas al año, y se pescan de un solo tipo (el cual no recuerdo, pero en su momento lo miré y no estaba amenazado ni en peligro de extinción, tiene una población bastante saludable).
Tras exponer esto, lo que quiero decir es que la ballena, si se caza como es debida, es comprable al consumo de cualquier otro animal cuyo consumo es más habitual para nosotros. En España se supone que las vacas se tienen que sacrificar bajo unos parámetros en el matadero, pero como consumidores no tenemos la certeza de que se respeten. Son las autoridades las que tiene que velar porque así sea. De la misma forma, considero que en Islandia, con las ballenas, han de ser sus autoridades las que regulen que los ejemplares cazados que llegan al consumidor lo hagan bajo los parámetros que ellos han determinado. Un mito que corre es que están en peligro de extinción y no es así.
La parte que comimos venía de la cola. Su sabor es como el atún rojo pero muchísimo más sabroso. Como curiosidad, 500g nos costó 15€.