Nuestro vuelo sale puntual de Bilbao a Atenas con Aegean Airlines. Realmente es estupendo que esta compañía vuele desde Bilbao pues para los que vivimos en el norte es muy cómodo tener esta conexión directa con Grecia. A día de hoy el vuelo opera tres días a la semana (martes, viernes y domingos), pudiéndose realizar conexiones con algunas islas, según horarios. En nuestro caso fue posible enlazar con la isla de Skiathos, la puerta aérea a las islas Espóradas, con algo menos de 3 horas de escala en el aeropuerto de Atenas, un aeropuerto muy completo en el que no falta entretenimiento. En ambos vuelos nos sirven comida, siendo un plato de pasta, otro verdura y postre en el vuelo internacional, y un pequeño tentempié en el vuelo interno.
A las 20:30 aterrizamos en la isla de Skiathos, cuyo aeropuerto está muy cerca de la capital. Nuestro hotel está estratégicamente situado entre el aeropuerto y el puerto, por lo que optamos por tomar un taxi y en menos de 10 minutos estamos en el Skiathos Living. 8€.
Desde la carretera hasta la recepción hay que subir unas cuantas escaleras, pero la subida compensa al encontrarnos unas chicas super amables, que nos indican el camino a nuestro apartamento. ¡Nos encanta!
Enseguida salimos a explorar la capital, a la que llegamos en unos 10 minutos caminando. Skiathos nos sorprende gratamente, pues tiene mucho encanto y un ambiente agradable a esas horas de la noche. Callejuelas blancas, puertas azules, buganvillas decorando algunas paredes, sillas de colores, varias tabernas y otros locales para tomar algo. Es tradición abrir nuestra llegada con un buen gyros o souvlaki, y nos sentamos en una mesita encantadora de este local:
-I love souvlaki: souvlaki de pollo con pan pita, tzatziki y ensalada. Mythos y zumo. 16€.
Delicioso el sabor griego y con energía continuamos nuestro paseo por el pueblecito. Maravilloso comienzo. ¡Ahora sí que somos conscientes de que estamos en Grecia!