A las 7.00 am estábamos en la moto camino a Kanto Lampo. Cuando llegamos apenas habían 4 o 5 personas en la cascada.El acceso es muy fácil, son unos pocos escalones de bajada.
La cascada es muy peculiar y muy fotogénica, por este motivo suele estar llena de gente postureando sin fin. Se tiran un montón de rato cada uno... muy pesados la verdad. Suerte que solo habían unos pocos porque si vienes a otra hora te dan ganas de matarlos a todos.

Tras Kanto Lampo nos vamos a desayunar y a cambiarnos al hotel porque estamos empapados.
Tras desayunar nos acercamos a Goa Gajah (la cueva del elefante). Este complejo nos gustó mucho. Nos pareció que tenía algo especial, diferente al resto, un aura mística muy poderosa. Los origenes de la cueva son inciertos aunque se cree que fue un lugar de meditación espiritual. Se fusionan símbolos hinduistas y budistas, en la cueva hay símbolos de Shiva y la imagen de Ganesha, mientras que junto al río podemos encontrar símbolos budistas.
En la entrada de la cueva se observan rostros amenazantes tallados en la piedra y se supone que el propósito es alejar a los malos espiritus.


En el interior hay humo blanco de la quema de incienso.
Justo al lado hay una especie de templo de baño que nos resultó muy llamativo, lo descubrieron los holandeses 30 años después de descubrir la cueva. Hay 7 estatuas de mujeres sosteniendo unas jarras por donde sale el agua. Se cree que representan los 7 ríos sagrados de la India.
Nosotros tenemos la sensación de que ese lugar alberga o albergó un portal interestelar. Estamos muy mal de la cabeza...jajaja
El Campuhan Ridge Walk fue un poco decepción y un poco cansado. Nos gustó más la parte norte. Nos parece prescindible y un poco sobrevalorado.
En nuestra última noche en Ubud nos apuntamos a una barbacoa en el hotel con danza balinesa incluida. Jordi incluso salió a bailar invitado por la bailarina. Y la pillé de suerte haciendo ese movimiento de ojos que hacen tan especial.
