Está playa es como la joya de la corona de Lombok. Es muy famosa y muy visitada. La encontraréis al este de Kuta, a unos 15 minutos en moto.
En realidad allí no parecen llamarla exactamente así, en los carteles de trafico la llamaban Pantai Aan.
Está muy cerca del circuito de Mandalika, para llegar el GPS del google te hace dar unas vueltas absurdas por una carretera muy extraña al final y tienes que hacer los últimos metros por un camino de tierra con piedras y super baches.

La playa es larguísima y espléndida. Arena blanca, muy suave y aguas de un azul clarito intenso. No es muy profunda y es ideal para bañarse. No hay tantas olas como en Selong Belanak. Se puede hacer surf pero por lo que vimos no a pie de playa, sino bastante más adentro, los llevaban con barcas.
Es una playa más enfocada a las familias y a los no surferos.

Cuando llegamos coincidió que había un grupo de niños locales que habían venido a pasar el día de excursión. Tendrían unos 10 o 12 años.
Nos rodeó un grupito de niñas que iban con unas libretas y nos empezaron a entrevistar...luego nos pedían nuestra firma en su libreta.
Cuando se fue el primer grupo de niñas, apareció otro grupo y después otro y otro y otro. Luego vinieron los niños y lo mismo. Porque los niños y las niñas no se juntaban entre ellos. Nos pasamos 1 hora respondiendo preguntas y firmando en cada libreta. Estábamos flipando.
Según nos pareció entender era como un trabajo del cole. Tenían que practicar el inglés.
Estás son las cosas de Indonesia que nos desmontan... porque esos niños y niñas eran una monada, super educados, jugaban tranquilamente...destilaban pureza.
Y luego mirabas un poco más allá y había un grupo de españoles con 6 niños que se les escuchaba a 1km a la redonda y haciendo el cafre se cargaron hasta el bonito columpio de la playa.
Otra peculiaridad de Tanjung Aan son unos señores que pasan en moto con una neverita vendiendo helados. Es que no podíamos evitar que nos entrara la risa floja cada vez que escuchabamos la musiquita y la bocinilla que llevan para avisar de que están pasando. Era como volver a la época del verano azul. Otra vez la ternura.
Por la tarde nos dimos un paseo por la playa de Kuta. Aquello estaba animadisimo, un hervidero de vida local.
Y descubrimos el restaurante de Kuta de las "hamburguesitas" más ricas de la historia. Si estáis por allí no dejéis de ir. KRNK se llamaba.