Después de un buen desayuno en Gansbaai Coffe Company, emprendimos rumbo a Wilderness, donde teníamos reservado una noche en Whales Way Ocean Retreat.
Este día, sería de los mas aburridos del viaje, ya que teníamos bastantes horas de conducción y como único plan, llegar hasta Cape Agulhas, que es el punto mas al sur del continente Africano.

En Cape Agulhas, prácticamente tan solo vimos, el monumento donde está indicado donde se juntan el Océano Atlántico y el Océano Índico, junto a un mapa enorme de África, con un poco de relieve que tienen allí cerca.

Si nos sorprendió, que lo que es el pueblo o la urbanización, había unas casas enormes, modernas, diría que de bastante lujo, con vistas al mar, la gente que se veía por allí, muchos llevaban cañas de pescar en los vehículos, parecía que estaban de vacaciones, supongo por que era Navidad, la mayoría gente blanca. Casi todo el mundo iba con un vehículo Pick Up, nos seguía recordando a lo que vimos en la Costa Oeste de Estados Unidos.

Otra cosa que vimos, fue esta piscina que habían hecho en el mar, supongo que así pueden nadar sin mucho peligro, mientras el mar a fuera está agitado, dentro de ese perímetro tenían calma.
Después de la fugaz visita a Cape Agulhas, le metimos del tirón hasta nuestro hotel en Wilderness, casi 4 horas de coche, sin hacer ninguna parada, ellas a ratos se durmieron, pero se les hizo largo el camino.
Por suerte, cuando llegamos al Whales Way Ocean Retreat, nos encantó la habitación que teníamos, fue el hotel mas caro con diferencia de todo nuestro viaje, pero como era Noche Buena, pensé en un sitio que fuera un poco mas espectacular, para darles una sorpresa a las chicas, la verdad que daban saltos de alegría.

Es un hotel-casa pequeño, creo que debe haber unas 4 o 5 habitaciones y los dueños también viven en la misma vivienda. Está en primera línea de mar, a unos 4 km del pueblo de Wilderness, con el coche son unos 4 minutos llegar hasta allí. El dueño, Benji creo recordar que se llamaba, fue muy amable y chapurrea un poco de castellano, su padre en cambio no dijo ni palabra, pero el hijo nos enseñó todo y explicó como funcionaba las cosas. El desayuno estaba incluido.

Como no habíamos comido, decidimos bajar al pueblo a comer algo y de paso comprar un poco de cosa para cenar, si queríamos abajo de nuestra habitación, podíamos usar la cocina común que había, pero no compramos nada para calentar, tan solo un poco de fruta, queso y embutidos, parece que no, pero cada día comer de restaurante, te notas como pesado, necesitábamos algo ligero.
El ambiente que vimos en Wilderness, era como mas Hippy, no tan de lujo, mas estilo surfero, hippy, diríamos.
Cuando regresamos, aprovechamos para contemplar la puesta de sol desde nuestra habitación y probar el jacuzzi, parecíamos ricachones

Pasamos una buena Noche Buena.