Una de las pocas actividades que ya llevábamos reservadas desde casa.
Una actividad que me hacía especialmente ilusión, pero que a las chicas no les convencía mucho, en casa siempre estaba insistiendo en que teníamos que nadar con los leones marinos, pero ellas no estaban mucho por la labor y eso que nosotros somos bastante del mar, pero no se que idea tenían, de como serían las cosas, creo que les daba un poco de miedo que estuviéramos en una zona, donde el mar estuviera oscuro, que no se viera mucho el fondo.

Pero la zona donde están los animales, el fondo es de arena y el agua está clarita, con lo que no da tanto miedo.

No tuvimos nada de frio, con el neopreno incluso tuvimos calor, el día que hizo era estupendo, estábamos en verano, supongo que en invierno las sensaciones serán diferentes.

Durante la charla que nos dio la guía, nos explicó que no hiciéramos movimientos bruscos con las aletas, por que los leones marinos, jugando pueden morderte, la verdad que se acercaban con la boca abierta, hacía las aletas de los pies, pero en ningún momento mordieron a nadie, eso sí , se acercan bastante, pero en ningún momento sentimos peligro o que fuera un sitio peligroso.

Otra cosa que nos llamó la atención, es el fuerte olor que desprenden, justo nos acercamos con la embarcación, notamos un fuerte olor desagradable, aunque están dentro del agua, la verdad que huelen fatal, me pensaba que cuando olían, era cuando estaban fuera del agua, encima de las rocas o en la playa, pero en el mar también se nota el aroma a animal marítimo.

Al final a todos nos encantó la experiencia, las chicas estaban encantadas, lo disfrutamos mucho.

A la vuelta, aún quedaba la experiencia final, que es la entrada de la lancha a tierra, la verdad es que es bastante heavy como entran a toda pastilla hacía la playa, parece que estás en una atracción de feria, suben la barca sobre la arena con los motores a todo trapo, otras risas que nos llevamos.