Primeras estampas matutinas de Bangkok.
Después de desayunar muy temprano, iniciamos nuestro primer paseo por Bangkok con la visita de tres templos. Fue la única excursión incluida en el tour. El resto del tiempo que pasamos en la capital tailandesa cada cual lo disfrutó a su aire. Aunque no fueron días consecutivos, el relato lo haré todo seguido para no dispersar la información.

En esta época del año, en Tailandia, amanece sobre las siete de la mañana y anochece en torno a las seis de la tarde, pero eso no representa un inconveniente para el turista, ya que en Bangkok por la noche, al menos hasta las doce, se vive tanto o más que durante el día, sobre todo durante los meses en que aprieta fuerte el calor. Bueno, Bangkok está animado a cualquier hora.



Al ser sábado, el tráfico no estaba tan mal como la tarde anterior y pudimos circular con cierta fluidez hacia el primer templo que íbamos a visitar en Tailandia. De camino, me fui fijando en el contraste de los rascacielos con las casas de madera, de las enormes avenidas con las estrechas callejuelas y en los tremendos líos de cables eléctricos, especialmente enmarañados en las esquinas. Era pronto, pero ya había mucha gente en las calles, los tenderetes de los mercados estaban abiertos y muchos puestos de comida aparecían instalados y funcionando.



Y, claro, también fue nuestro primer contacto de los cientos que tendríamos con las fotografías de Rama X, el actual Rey de Tailandia y su familia, que aparecen por todas partes tanto en la capital como en el resto del país. Algunas son simples retratos y otras forman parte de complejos entramados con llamativas decoraciones. Lo curioso es que la cara de la foto parece una persona muy joven (ahora tiene 71 años) y es casi siempre la misma aunque varíe de indumentaria. En Tailandia está penado hablar mal o criticar al monarca, que accedió al trono en 2016, y a la propia institución. En un momento dado, pasamos por su residencia actual, un enorme palacio completamente rodeado de verjas, en cuyo patio divisamos a lo lejos un cambio de guardia.



Wat Traimit Withayaram Worawihan o Templo del Buda de Oro.
Situado a la entrada del Barrio Chino, su visita se considera imprescindible fundamentalmente porque contiene el Buda de Oro, la estatua de oro macizo más importante del mundo. El horario de apertura era de 08:00 a 17:00 y, aunque la entrada al complejo es gratuita, para pasar a la sala donde está el buda de oro hay que pagar 50 bahts por persona. Aparte, hay un museo sobre el Buda, cuyo acceso cuesta 100 baht.


Aunque no es uno de los templos más espectaculares de Bangkok, al ser el primero que veíamos todo nos llamaba la atención. Era temprano y ya había bastante gente, algo lógico, pues se le considera de visita casi obligada en la capital. Tras recorrer el recinto y hacer un montón de fotos, fuimos a ver el Buda de Oro, cuya historia resulta de lo más rocambolesca y merece la pena conocer.


En torno a 1930, al derruirse un antiguo templo para hacer unas obras junto al río se encontró la estatua de un buda en estuco dorado. Como no podía destruirse, se trasladó a un templo secundario, Wat Traimit, en el Barrio Chino, donde permaneció varios años casi a la intemperie, bajo un techo de chapa. En 1955, se comenzó a remodelar el templo para albergar dignamente la estatua, pero al moverla de sitio un cable cedió, dejándola caer al barro, lo que se interpretó como un mal presagio, que se confirmó con una sucesión de tormentas e inundaciones en la ciudad. Cuando se intentó recuperarla, al quitarle la capa de barro, el estuco empezó a agrietarse, apareciendo debajo un metal brillante y dorado, que resultó ser oro macizo. Los estudios concluyeron que la figura procedía de Ayutthaya, donde fue recubierta por una capa de yeso para evitar que la robasen los invasores birmanos. Trasladada a Bangkok, se perdió su pista durante al menos dos siglos.

La estatua es espectacular. Tiene una altura de tres metros y un peso de cinco toneladas y media. Está trabajada al estilo de Sukhothai (siglos XIII/XIV), aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción, que pudo ser posterior. Actualmente se encuentra en un edificio erigido en 2010 (foto de arriba del todo), especialmente diseñado para acogerla.

Wat Benchamabophit o Templo de Mármol.
En el bus, fuimos a nuestro siguiente destino, Wat Benchamabophit, conocido también como el Templo de Mármol, debido a su material de construcción en mármol italiano de Carrara, lo que le convierte en uno de los templos más bellos de Bangkok, teniendo en cuenta además su entorno, con jardines y un hermoso canal con puentes. Es uno de los pocos que combinan elementos arquitectónicos tradicionales tailandeses con otros de influencia europea.


Su construcción se inició en el año 1899 por deseo del rey Rama V para sustituir a uno anterior de madera que quedó destruido a causa de un incendio. Se concluyó en 1912. En la galería que rodea la sala de ordenación hay una colección muy interesante de 50 estatuas de buda recopiladas por el príncipe Damrong Rajanubhab, fundador del sistema educativo tailandés moderno, y cuya estatua tuve ocasión de ver en una plaza, más adelante. Los budas son todos diferentes y tienen su propia historia.


Este templo estaba mucho menos concurrido que Wat Traimit, de modo que pudimos disfrutarlo tranquilamente, paseando por los jardines y viendo a los monjes ocupados en sus tareas diarias, que van desde llevar la comprar diaria a pasar la fregona por las escaleras. Aunque no está considerado uno de los imprescindibles y se halla un poco a trasmano, en el distrito Dusti, fue uno de los templos que más me gustaron de Bangkok. Horario de apertura de 06:00 a 18:00.



Wat Pho o Templo del Buda Reclinado.
Situado cerca del Gran Palacio, se le considera uno de los imprescindibles en Bangkok y así me lo pareció. Se trata de un complejo enorme, así que lleva su tiempo recorrerlo en condiciones. También suele estar muy concurrido. A primera vista, sorprende por su variedad y belleza. Su nombre significa “Árbol de Bodhi”, la higuera bajo la cual Siddhartha Gautama logró alcanzar la iluminación espiritual.


El templo primitivo se construyó en el siglo XVII, antes de que Bangkok se convirtiese en la capital de Tailandia. Ya en 1788, el rey Rama I ordenó su ampliación y remodelación, que concluyó en 1801 con la incorporación de numerosas estatuas y objetos procedentes de Ayutthaya. Bajo el reinado de Rama III, a mediados del siglo XIX, sufrió otra gran remodelación, durante la cual se construyó el Buda Reclinado, uno de sus mayores atractivos.


La gigantesca estatua se encuentra en salón Phra Vihara. Mide 46 metros de largo y 15 de alto, lo que la convierte en la más grande reclinada de Tailandia. Construida en ladrillo y estuco, está laqueada y bañada en pan de oro.

La foto aquí sí que resulta imprescindible, pero hay que andar muy listos porque los lugares desde los que se capta la figura completa están atestados de gente, tanto en la cabeza como en los pies. En los puntos intermedios, resulta más sencillo asomarse y también se captan imágenes muy bonitas. La figura está en el centro del templo, con pasillos en los cuatro lados, de modo que se pueden rodear completamente.


Los pies son tan espectaculares como la cabeza, el rostro y el cuerpo. Miden 3 metros de largo y casi 5 de ancho y están decorados con 108 (número sagrado) símbolos sobre nácar negro, que representan otras tantas características de Buda. Igualmente, hay 108 vasijas de bronce para, siguiendo un ritual, depositar monedas a modo de limosna que los monjes emplean para mantener el templo.

El resto del complejo es también impresionante. Cuenta con dos áreas, la sagrada y la residencial, donde viven los monjes. Tiene más de 90 estupas de ladrillo y baldosas blancas, con maravillosas decoraciones florales de porcelana en varios colores.

Las cuatro estupas reales miden 42 metros de altura, son de color amarillo y están protegidas por soldados chinos de piedra. En otras salas, hay numerosas figuras de budas alineados, de rasgos muy parecidos entre sí. En total, en todo el complejo hay más de un millar de budas.

Phra Ubusot es una gran sala de ceremonias monásticas; sus galerías contiguas contienen 394 esculturas de Buda. En Phra Buddha Theva Patimakorn, se encuentra la segunda estatua de Buda más grande del complejo, que aparece sentado sobre un pedestal. Tampoco hay que perdérsela.

En el interior de Wat Pho funciona la Escuela de Medicina Tradicional Tailandesa y la Escuela de Masajes. Se puede recibir masajes a un precio similar a otras zonas de Bangkok (entre 260 y 420 bahts).


La entrada a este complejo cuesta 100 bahts, incluye una botella de agua de cortesía, y su horario de apertura es de 08:30 a 18:30 (puede variar). Merece la pena perder unos minutos estudiando el mapa, lo que ayuda a organizar el recorrido sin pasar por alto nada importante, pues en cualquier rincón puede surgir una curiosa sorpresa visual.



Allí, sobre las doce y media, terminó la visita guiada. En adelante, cada cual fue por su cuenta. Mi recorrido lo cuento en las siguientes etapa.
