Hoy nos espera un día lleno de historia, cultura y belleza en Estocolmo. A primera hora de la mañana, tomamos el metro , tranvía y autobús hacia nuestro primer destino: el Palacio de Drottningholm, una de las residencias reales más impresionantes de Suecia.
El viaje en transporte público nos lleva unos 50 minutos, atravesando áreas que muestran un contraste entre la ciudad moderna y paisajes más rurales, lo cual hace la travesía aún más interesante.
Palacio de Drottningholm
Situado a las afueras de Estocolmo, en la isla de Lovön, el Palacio de Drottningholm es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y un lugar de gran relevancia histórica, ya que es la residencia privada de la familia real sueca. Aunque solo visitamos el exterior, el palacio y sus jardines bien cuidados ofrecen una vista impresionante.
Lo primero que destacamos al llegar son los vastos jardines del palacio. Los jardines barrocos son de una belleza serena, con estanques, fuentes y esculturas que invitan a pasear sin prisa, disfrutando del ambiente tranquilo y la majestuosidad del lugar.



Paseamos por los alrededores y nos dirigimos hacia el Teatro del Palacio, que se mantiene casi igual que cuando fue inaugurado en 1766, un lugar que aún alberga representaciones teatrales.

Finalmente, disfrutamos de una última mirada a los jardines, llenos de estatuas clásicas y caminos serpenteantes que nos llevaron hacia la salida del palacio, con la sensación de haber vivido una experiencia verdaderamente regia.

Guardias del palacio.

Museo Vasa
Tras nuestra visita al Palacio de Drottningholm, tomamos el transporte público de vuelta a Estocolmo, y nos dirigimos a nuestro siguiente destino: el Museo Vasa. Este museo es uno de los más populares de Suecia, y no es difícil entender por qué. El Vasa, un barco de guerra del siglo XVII, se hundió en su primer viaje en 1628 y fue rescatado en 1961, ¡después de más de 300 años en el fondo del mar!
Las entradas para los cuatro nos costaron 38€.
El museo está dividido en varias exposiciones que nos muestran la historia del barco y los esfuerzos de rescate. Lo más impresionante es, sin duda, ver el propio barco Vasa en el centro de la sala, que se mantiene perfectamente conservado gracias a un cuidadoso proceso de restauración.


La experiencia nos sumergió en la historia de la época y nos permitió entender las razones detrás del desastre del Vasa, que no pudo completar su primer viaje debido a un diseño defectuoso. Además, el museo ofrece una visión impresionante de la ingeniería naval del siglo XVII y el modo en que este barco se ha conservado para las generaciones futuras.
Skansen - Museo al Aire Libre
Después de empaparnos de historia, nos dirigimos a Skansen, el famoso museo al aire libre de Estocolmo. Similar a otros museos al aire libre en Europa, como el de Tallin, Skansen está diseñado para mostrar cómo era la vida en Suecia en tiempos antiguos, desde la arquitectura hasta las costumbres y tradiciones de las diferentes regiones del país. Las entradas para los cuatro costaron 60€.
En Skansen se pueden explorar las casas tradicionales, muchas de las cuales han sido trasladadas desde diferentes partes de Suecia. También hay un zoológico con animales nórdicos, como alces, osos, linces y lobos, eyc.. (aunque he decir que no soy muy amante de esto último)


El parque también alberga artesanos que demuestran técnicas tradicionales, como la fabricación de vidrio y la carpintería. Además, algunas casas están abiertas al público, lo que permite adentrarse en la vida cotidiana de los suecos del pasado. ¡Una forma única de viajar en el tiempo!

Con una visita llena de historia, naturaleza y cultura, Estocolmo nos deja una vez más maravillados. Desde el majestuoso Palacio de Drottningholm, pasando por el increíble Museo Vasa, hasta el acogedor Skansen, hemos vivido un día inolvidable. Estocolmo es una ciudad que tiene algo para todos, desde los amantes de la historia hasta los que disfrutan de un buen paseo por la naturaleza.