Hoy nos despertamos con una mezcla de emociones: por un lado, tristeza porque nuestro viaje llegaba a su fin, pero por otro, nos alegraba haber tenido la oportunidad de explorar y conocer un poco más sobre las 5 capitales que hemos visitado.
Nuestro vuelo con la compañía Norwegian salía a las 8 de la tarde, por lo que aún teníamos casi todo el día por delante para seguir descubriendo Estocolmo.
Empezamos el día visitando algunas de las estaciones de metro más impresionantes de la ciudad.
La primera fue Stadion, una de las más fotografiadas por los viajeros. Esta estación se encuentra cerca del Estadio Olímpico, sede de los Juegos Olímpicos de 1912, y cuenta con un arco iris gigante que simboliza los anillos olímpicos. Además, hay varias esculturas que recuerdan a las Olimpiadas de 1912.

A continuación, fuimos a la estación Solna Centrum, una de las más espectaculares de todo el metro de Estocolmo. El contraste entre los colores verde y rojo, que simbolizan el bosque y el cielo del atardecer, hace que la estación tenga un aire apoteósico y casi surrealista. Los artistas que la decoraron querían narrar el éxodo rural, por lo que podemos ver muchas representaciones de este tema en las paredes de la estación.

Nuestra siguiente parada fue en T Centralen, la estación central de Estocolmo. Esta estación es un homenaje a los carpinteros, ingenieros y trabajadores que participaron en la construcción del metro. Se dice que el color azul fue elegido porque transmite paz y tranquilidad.

Luego, nos dirigimos a Kungsträdgården, que significa "el jardín del rey". Este lugar se encuentra justo encima de la estación y es un hermoso parque que antes pertenecía al Palacio Makalös. La decoración de la estación es muy curiosa, con pequeños jardines que representan un antiguo foro romano y réplicas de estatuas que estaban en el palacio.


Tras nuestras visitas al metro, decidimos pasear por la ciudad y disfrutamos de un rato en Kungsträdgården, un lugar ideal para relajarse y disfrutar del ambiente local.

A mediodía, fuimos al Mercado de Östermalms, donde encontramos productos locales y un ambiente muy animado.

Después, regresamos a la zona de nuestro hotel para descansar un poco y prepararnos para el viaje de vuelta.
Decidimos comer en un restaurante llamado Pepe Rosso, conocido por sus kebabs y pizzas gigantes. El menú del día incluía bebida, ensalada y un plato principal por solo 11€.
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Ya con todo listo, dejamos el hotel y nos dirigimos hacia la estación central para tomar el tren y luego el autobús al Aeropuerto de Estocolmo. Todo transcurrió sin problemas gracias a la tarjeta de transporte, que nos permitió viajar sin pagar suplementos.
Finalmente, nuestro vuelo a Alicante salió puntualmente, poniendo fin a este increíble viaje por las capitales europeas.