viernes 30 de agosto
Barcelona - Asilah
Sobre las 4 de una tarde turbia y bochornosa aterrizamos en el aeropuerto Ibn Battuta de TANGER.
El vuelo duró menos de 2 horas desde Barcelona. En el correcto avión nos sirvieron la comida que habíamos elegido al reservar los billetes en el mes de junio.
Entre el típico caos del aeropuerto resolvemos bastante rápido la recogida de maletas y el cambio de moneda a un precio correcto. Compramos por unos 20 euros la imprescindible targeta sim en Maroc Telecom con gigas y llamadas más que suficientes para todo el viaje.
Durante las gestiones tenemos junto a nosotros a una persona que nos observa. Empezamos a desconfiar y malpensar hasta que se acerca amablemente y se presenta como Youssef de Samicar. Le seguimos hasta el parking, hasta el blanco Dacia Logan cuyas llaves nos entrega previo pago de los 500 euros pendientes. Una firma rápida sobre el capó del coche, su número de teléfono apuntado en un papel por si hubiera algún problema y ... Au revoir !!. Sin más protocolos. Primera toma de contacto con Marruecos !!

Ahora ya todo depende de nosotros. Sin prisa buscamos una gasolinera y, ya con el depósito lleno, ponemos rumbo al Sur. Huyendo del tráfico de los alrededores de Tanger.
Rumbo al Sur. Junto al Océano, viendo caer el sol de tarde tras la calima. Preciosa y tranquila carretera Nacional I que en una media hora nos lleva al primer destino
ASILAH -
En Asilah hay ambiente de vacaciones y es muy fácil llegar a nuestro alojamiento
RESIDENCE PORT MARINA - ( 2 noches ).
Un tranquilo bloque de apartamentos en el Paseo Marítimo muy cerca de la Medina. Con vistas al mar y aparcamiento subterráneo. Una pequeña terraza y una cocina que no utilizamos. Nos pareció perfecto.

Con la calma del lugar desaparece el cansancio del viaje y salimos decididos a conocer
ASILAH -
El pequeño pueblo con la Medina menos marroquí de todo Marruecos. Pero encantadora y fotogénica Medina.
En un momento estamos junto a la Muralla y admiramos la orgullosa TORRE AL KAMRA construida por los portugueses a finales del siglo XV con fines defensivos.



Casi sin querer cruzamos la muralla y en un momento estamos atrapados por las perfectas imágenes del pueblo blanquiazul. Calles y callejones. Casas, arcos y ventanas. Montones de imágenes de relajante belleza y armonía en los pulcros rincones de Asilah.




Siguiendo la corriente de visitantes, marroquíes en su mayoría, andamos junto a la Muralla occidental hasta el punto estrella de la tarde
el MIRADOR de KARAKIA - El pequeño mirador sobre las murallas y los blancos de Asilah. Sobre el pequeño Mausoleo de Ahmed el Mansour que no podemos visitar. El solicitado Mirador de Karakia desde donde contemplar todos los días el sol fundiéndose con el Océano.



Y ya cae la noche sobre las calles de la tranquila Medina.
Salimos fuera murallas dejando para mañana la contemplación de los famosos Murales de Asilah.
En la zona de restaurantes de la entrada a la Medina todo huele a pescado frito. Y, por supuesto, cenamos un gran plato de pescado en un restaurante cualquiera en nuestro primer día de un viaje que más bien parece unas vacaciones.
Un corto paseo nos lleva al tranquilo apartamento.