A la hora de organizar el viaje se nos planteó cómo rellenar la tarde del sábado en Barcelona. Por un lado mi acompañante tenía ganas de conocer La Sagrada Familia, aunque fuera por el exterior y, por otro lado, yo tengo ídem más o menos sagrada viviendo en la Ciudad de los Prodigios, que titularía Eduardo Mendoza, y a la cual hacía tiempo que no veía físicamente. Por tanto, aunando ambas cosas, quedamos en que iríamos primero a visitar la magna obra iniciada por Gaudí y luego nos acercaríamos a ver a mis tíos y primos y echar un rato con ellos. Casualmente ese sábado era la Noche de los Museos en Barcelona y la programación tenía muy buena pinta pero al haber quedado ya con la familia hizo que la cosa haya quedado para otra ocasión.
Al salir del Hostal había una parada de metro, Plaça de Sants en la L5, que iba directo a la Sagrada Familia. En las máquinas de la estación compramos billetes sencillos porque, echando cuentas, por los viajes que íbamos a realizar, nos salía más a cuenta.
[align=center]BILLETE SENCILLO METRO DE BARCELONA
Al salir del Hostal había una parada de metro, Plaça de Sants en la L5, que iba directo a la Sagrada Familia. En las máquinas de la estación compramos billetes sencillos porque, echando cuentas, por los viajes que íbamos a realizar, nos salía más a cuenta.

Por lo demás, pocas diferencias con el metro de los madriles por lo que nos ubicamos y viajamos apretaditos en el vagón, acompañados por el dulce sonido de la flauta que antecede al aviso de las próximas paradas. Andamos muy pendientes de nuestras pertenencias habida cuenta de la delincuencia que nos venden de esta ciudad y no hacemos caso de aquel titular satírico que salió en su día por el cual Barcelona iba a prohibir llevar la cartera en el metro para evitar robos. De esta manera, se iba a impedir que los carteristas las robaran y se reduciría por completo la delincuencia en esta instalación de la ciudad. Además, la gente podría recurrir a un ‘rider’ de Glovo para que le llevara la cartera de una parada a otra y así evitar los posibles y desagradables robos. A la postre, salimos bien parados de nuestra estancia.
Tras un breve trayecto llegamos a la parada en cuestión y fuimos a dar la extraordinaria estructura de la Sagrada Familia.

El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia o la Sagrada Familia, es una basílica católica diseñada por el arquitecto Antoni Gaudí e iniciada en 1882 aunque aún inconclusa. Es el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana y la iglesia más visitada de Europa tras la basílica de San Pedro del Vaticano. Tiene planta de cruz latina con cinco naves centrales y ábside con siete capillas. Por último, Gaudí aplicó a la Sagrada Familia un alto contenido simbólico, tanto en arquitectura como en escultura, ya que dedicó a cada parte del templo un significado religioso.
La salida que hemos escogido nos lleva a donde se encuentra la fachada de la Pasión.
Ubicada al Oeste, hace una clara alusión a la llegada de la muerte con una distribución de los grupos escultóricos que corresponde a las diferentes estaciones del Vía Crucis. Fue comenzada a construir en 1956 y finalizada en 2018 y es más austera que la que veríamos luego, la del Nacimiento.

Tras rodear el conjunto nos encontramos con la fachada más recargada, la del Nacimiento.
Ubicada al Este, recibe el sol del amanecer y por tanto simboliza el comienzo de la vida. Se trata de la primera de las fachadas que se construyó y está repleta de escenas bíblicas relacionadas con la Natividad y de detalles naturalistas que Gaudí solía incorporar en sus trabajos: flores, animales, gotas, hiedras…

Todos los alrededores están de bote en bote, hay gente para aburrir y colas para hacerse la foto desde la Plaza Gaudí, frente al estanque. La verdad es que se podría uno tirar una buena parte de la tarde observando cada detalle de la fachada pero el tiempo corre y tenemos que irnos. Si hubiéramos dispuesto de más minutaje mi idea hubiera sido incluso acercarnos al muy cercano Recinto Modernista de Sant Pau pero ello quedará para una futura visita a Barna.
Volvemos a coger el metro hasta la estación de la Pau, en cuyas inmediaciones viven mis primos. Allí nos recogen y nos juntamos casi todos. Vuelan anécdotas, sonrisas, lágrimas, recuerdos de momentos buenos y no tan buenos, nos ponemos al día y pasamos un rato muy agradable. Para rematar nos encaminamos a un bar de barrio de los de toda la vida y cenamos rico y barato. Nos acercan por último al Hostal, admirando de camino a lo lejos la torre Glòries o Agbar, con sus múltiples denominaciones, y remoloneamos en la habitación barruntando la debacle de Melody en el Festival de Eurovisión.
Mañana será otro día. Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
- Conviene llegar pronto al vagón asignado en el ferrocarril de alta velocidad para aprovechar el poco hueco existente para dejar maletas de gran tamaño. Si llegas al final luego es más complicado y hay que hacer malabarismos.
- En el metro de Barcelona hay tornos para acceder a los andenes que están ubicados a la derecha de donde está el cuerpo con el lector para pasar el billete. Es decir, pasarías el billete con la mano izquierda y empujarías el torno situado a la derecha. Algo diferente y no sé si norma general.
- Uno de mis primos es taxista y nos estuvo contando que cuando le toca trabajar los domingos suele hacer mucho el trayecto muelle adosado-aeropuerto o estación de Sants y que cuando ha cogido últimamente clientes del Allure of the seas estos le han transmitido que su experiencia ha sido satisfactoria. La cosa promete….[/align]