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LLEGADA A SOUSSE
LLEGADA A SOUSSE
Amanece en Medenine
Medenine, Martes, 13 de Mayo, 2025.-
A las 6.30 ya estaba despierto y haciendo el equipaje. A eso de las 8 bajé a desayunar tras lo cual hice el petate, el check-out, me despedí de Leila y su marido que me dijo que para ir a la estación de luages de Medenine lo mejor era coger un taxi en una plaza cercana a su casa por la cual ciertamente pasan muchos pero ninguno me paraba. Al cabo de unos 20 minutos conseguí pillar uno, que me cobró una cantidad irrisoria por el trayecto.
La estación de louages interprovincial de Medenine está a las afueras y tiene poco movimiento. Fui a la taquilla y compré ticket a Sousse. Subí al minibus correspondiente donde había un padre con su hijo de unos 9 años y otro señor y comenzamos a esperar, y a esperar, y a esperar... y eso no se llenaba. Decidí ir a la cafetería, que está en un edificio donde parece que hay alguna oficina. Compré un botellin de agua fría, pregunté por los baños a una limpiadora que pasaba la mopa por el suelo del hall del edificio, que me señaló al fondo a la derecha. Fuí para allá y os puedo decir que no he visto cosa más espantosa y anti-higiénica en mi vida. Deberían estar cerrados. Como no había nadie decidí ir al de chicas a ver si estaba mejor. Pues no: Estaban todavía peor. Increíble. Así que no entré. Salí del edificio, me fui por detrás de éste, vi un sitio que parecía discreto e hice en una pared sin que nadie me viera (creo), pero yo a esos baños no entro.
Durante nuestra espera ví que salieron dos louages a Sfax. Al final nuestro conductor me dijo que pillara el siguiente minibus a Sfax y me ayudó a ir a taquilla a cambiar el billete y que me devolvieran la diferencia. Al cabo de dos horas y media estaba en Sfax. El conductor no nos dejó en la misma estación si no en una calle cercana, así que fui a una gran cafetería con terraza y me comí un sandwich de pollo con ensalada y un agua. Pregunté a la que me atendió dónde estaba la estación y me dijo:
- Sí, sí: Está justo aquí al lado en este mismo lado de la calle
- Vale
Caminé pero no lo encontraba. Sólo ví un lugar en cuya puerta había unos 30 tíos hablando alto. Al ver que no había ni una sola mujer pensé que se trataba de alguna escuela politécnica en la que se impartían cursos de encofradores, albañilería o algo parecido. Le pregunté a uno de ellos por la estación:
- Sí, sí. Es aquí
-
- Aquí mismo está la taquilla ¿Dónde vas?
- A Sousse.
- Ese es el louage de Ahmed -dijo. Y le llamó a grito pelado: "¡¡¡¡ Ahmeeeeeed !!!", quien vino ipso facto para acompañarme a su minibus. Subí y a los cinco minutos ya estábamos camino de Sousse.
Viaje sin contratiempos. El paisaje cambió gradualmente de secarral semidesértico a mediterráneo con un poco más de verde. Eso parecía Murcia o Almería. Mohamed, el recepcionista de Dar Baaziz -mi alojamiento- me preguntó a qué hora llegaba. La verdad es que la comunicación con él ha sido muy fluida todo el rato. Al cabo de hora y media estábamos en la estación de louages de Sousse. Mi alojamiento se encuentra en la medina, que está como a 2 km, así que pillé un taxi pero me equivoqué y le pedí que me llevase a Bab El Jebli, que es la puerta principal a la medina cuando mi alojamiento se encuentra justamente en el otro extremo así que tuve que atravesar toooooda la medina de punta a punta con el equipaje siguiendo la ruta que me marcaba Google Maps. Además está ahí el mercado y zoco y había mucha gente.
Me perdí en el laberinto de calles hasta que por fin dí con Dar Baaziz. Llamé a la puerta pero el recepcionista me dijo que hay varios Dar Baaziz en la medina y que el que yo buscaba era el número 3. Me dió las indicaciones y, al cabo de 3 minutos me crucé con un chaval que me preguntó en inglés:
- ¿Buscas Dar Baaziz, 3?
- Sí.
- Soy Mohamed. Mi compañero de Dar Baaziz, 7 me ha dicho que estabas buscando el alojamiento y he salido en tu búsqueda. Vamos para allá, que está muy cerca.
Llegamos a la casa de huéspedes. Abrimos la humilde puerta situada en una también humilde calle en la parte alta de la medina y que daba acceso a un bonito patio con una fuente en el centro alrededor del cual están las habitaciones.
- La tuya es la habitación "VIP". Está en la primera planta.
- ¡Wow! Espléndida -dije, pensando: "Este es el chollo del viaje" y admirando la decoración berberisca
- Te voy a mostrar la terraza. Está en el piso de arriba, en la azotea
Ahí subimos: una terraza muy chula con unos sofás en plan chill out para admirar la magnífica vista sobre los tejados de las casas de la medina, el puerto de Sousse y el mar.
- Más tarde, una vez que te hayas instalado, bajas al patio con tu pasaporte y hacemos el check-in
- Vale.
Y eso hice: Al cabo de un rato hice el check-in. Me dijo que había que pagar en efectivo (como siempre en Túnez).
- Vale. Me voy a dar una vuelta por la medina y a sacar dinero en un cajero para pagarte.
- OK. Si buscas un sitio para cenar, te recomiendo el restaurante Dar Amna
Salí de Dar Baaziz. Eran las 5.30 y ya no me daba tiempo a visitar el Museo Arqueológico de Sousse, que se encuentra muy cerca, así que decidí explorar la medina perdiéndome entre sus callejuelas. Nada más salir y torcer la esquina, bajo un arco había un grupo de niños jugando. En cuanto me vieron con mi pinta de guiri despistado vinieron donde mí hablando en árabe y bromeando entre ellos. Aproveché la ocasión para hacerles una foto para la que posaron, algunos de ellos haciendo uso de sus recursos de postureo aprendidos en Instagram.
Seguí merodeando y llegué al mercado. Consulté en Google Maps y ví que no estaba lejos de una de las puertas de la medina que me llevaba a una avenida, cerca del puerto donde había un cajero para sacar la pasta. Proseguí mi camino hasta llegar a la Plaza Ferhat Hached, desde donde me adentré de nuevo en la medina a cuya entrada ví un conjunto escultórico: El monumento a los mártires de la II Guerra Mundial de Hedi Selmi (1934-1995).

De nuevo en la medina entré en la Gran Mezquita de Sousse. Nada más cruzar el umbral de entrada al musulmán que la guardaba le saltó la alarma del detector de infieles y se aproximó para decirme que sólo estaba autorizado a entrar al patio, cosa que ya sabía. Fue construída en el siglo IX como reconversión de una alcazaba que había ahí con anterioridad, remodelándola y añadiéndole un mihrab en el siglo X y un cuarto pórtico frente a la sala de oración en el XVII. Carece de minarete pero tiene grandes torres en las esquinas que le dan el carácter de fortificación que tuvo desde sus comienzos. La llamada a la oración se hace desde la torre próxima paseo del puerto.

Salí de la mezquita y me adentré en la medina. Los puestos del mercado ya estaban cerrados y sólo quedaban abiertos algunos cafés y restaurantes. La mayoría de ellos sólo con hombres. En Túnez las mujeres desaparecen a partir de las 6 de la tarde y no hay muchos turistas. Y los que hay están por las playas.
En Google maps ví que había un restaurante en la medina con muy buenas referencias. Me puse a buscarlo pero me perdí y al final terminé apareciendo de nuevo... en la plaza que hay junto a la Gran Mezquita, donde ví que había un café con una terraza bastante agradable y clientela de jóvenes universitarios y treintañeros, alguno con el pórtatil... Todo hombres, claro. La verdad es que la ausencia de mujeres fastidia bastante: Enrarece mucho el ambiente. Ya había estado en algunos países donde se nota más presencia masculina que femenina en las calles, como la India o Armenia pero no tanto como en Túnez donde al anochecer casi todas se van para casa.
- ¿Servís comidas? -pregunté al camarero.
- Sólo pizzas.
- Bueno: Pues pizza.
Otra vez pizza. Era mi última oportunidad pues eran ya las 9, hora en que cierran las cocinas en la mayoría de restaurantes. Una cuatro quesos y un zumo muy bien servido por treinta-y-pico dinares. Un helado comprado en la tienda de chucherías que estaba al lado y para casa, no sin antes perderme por el laberinto de calles de la medina.

en la cabeza, sentada y con una pájaro en su mano. Hay además un instrumento musical, un bol de frutas y varias vasijas;
b) y c) Sousse la nuit.