Sábado 20 (continuación)
Al llegar a Tallin, decidimos ir al hostel en tranvía. Cogimos el número 2 en Vanasadam 2 paradas hasta A. Laikmaa; y de ahí otros 10 minutos andando al hostel.
El apartamento estaba en plena calle viru, en la entrada de la ciudad medieval. No tenía pérdida.
Aunque era menos moderno que el anterior, estaba super limpio, tenía mucha luz y la habitación era separada del salón/cocina.

Estábamos muy cansados del viaje, asi que decidimos descansar y salir directamente a dar un paseo y cenar. Nuestro candidato fue el pub Kompressor, famoso por sus crepes, que recomiendo mucho.
Fuimos dando un paseo por la plaza del ayuntamiento, vimos la iglesia luterana y subimos a los miradores a contemplar la vista de la ciudad medieval. Después bajamos ya hacia el sitio de la cena.

El Kompressor es un pub céntrico con buenas críticas en san Google. Se supone que hay que hacer cola pero esperamos 5 minutos (eran las 8 de la tarde) y enseguida nos dieron mesa. Viendo los crepes de otras mesas decidimos pedir dos; uno de pollo y otro de salmón con queso. Además, pedimos unas patatas y dos cervezas Leffe de grifo, que es belga. Me sorprendió que tenían estrella Galicia de botellín. La cerveza típica de Estonia es la Haku, pero en ese momento no lo sabíamos. Pagamos 28 euros por todo lo que os hemos dicho, los crepes eran espectaculares y super sabrosos. Y muy muy grandes.
Después de cenar se nos antojó un helado que compramos en Scholler, de chocolate con caramelo salado, muy bueno, y nos lo tomamos en unos bancos en la plaza del ayuntamiento. Después de un pequeño paseo fuimos al alojamiento y a dormir, que ya se acumulaba el cansancio.
Domingo 21
Al día siguiente, madrugamos para hacer un free tour con la empresa tasteandfeelestonia.com/. El tour fue espectacular, lo recomiendo muchísimo. Dimos una vuelta por todo el casco antiguo muy a fondo, con un conocimiento profundo de esta ciudad patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Descubrimos que su auge económico estuvo propiciado por pertenecer a la liga Hanseática, lo que le permitió experimentar un auge económico significativo durante la Edad Media, actuando como un importante centro comercial. La ciudad se benefició del intercambio de bienes como pieles, miel y cuero hacia el oeste, y sal, arenques y vino hacia el este.

Fascinados con esta parte de la historia totalmente desconocida para nosotros, nos animamos a entrar en la exposición del Gran Gremio, al que pertenencían los comerciantes casados de la ciudad. Por circunstancias, la entrada nos salió gratis; aunque su precio normal son 14 euros, bastante elevado para lo que es. Aún así, la visita merece la pena, sobre todo si te interesa el tema del intercambio comercial en la edad media, hay infinidad de armas, monedas e incluso stands interactivos para los más pequeños. Lo veo muy buena opción si vais con niños.

Comimos en el Peppersak, un restaurante ambientado en el medievo. Habíamos pensado ir al Olde Hansa pero en pleno verano se nos hacía bola pagar lo que costaba por una comida pesada, y las cervezas artesanas del Peppersak merecieron la pena, aunque la comida no tanto. Pagamos 65 euros por 2 pintas de cerveza, un plato de pan frito, un plato de salchichas y otro de cordero. Vale la pena por la decoración pero si volviese hubiese comido en otro sitio, más después de saber que en Tallin hay unos 43 locales incluidos en la guía michellin.

Después de un buen descanso (necesario) decidimos tomarnos la tarde con calma porque estábamos completamente agotados y necesitábamos bajar el ritmo. Así que fuimos a la playa de Pirita, un arenal enorme cerca de Tallin. Se llega en autobús, que puedes pagar con contactless en el propio vehículo, 2 euros el trayecto. El bus se coge en la terminal de autobuses que está en el centro comercial “Viru Keskus”, justo saliendo de la zona vieja de Tallin. Nosotros nos perdimos un poco porque no fuimos capaces de llegar desde el centro comercial y tuvimos que salir y volver a entrar, pero si en Google ponéis “Viru keskuse bussiterminal” llegáis y se cogen ahí. Valen tanto el 1 como el 34 y la parada es Pirita, no tiene pérdida. La playa está fenomenal, aunque no es muy profunda y el día que fuimos había bandera roja. Estuvimos un buen rato tranquilos y luego estuvimos pendientes de Google que indica bien los tiempos de espera para cuando llegase el bus. En esta ocasión, se puede coger el 1, el 8 o el 34 para volver, en función de adonde vayas.
Después de una compra en el super volvimos a casa, cenamos ensalada y salimos a dar una vuelta por la noche de Tallin, viendo de nuevo los espectaculares miradores y como se atardecía.
Este día fue muy tranquilo porque no podíamos más.