A la hora acordada, 5:30, el bastante seco pero eficiente, gerente del hotel, nos lleva en su flamante coche chino, con todo el salpicadero digital, hacia el aeropuerto de Xi'an.
Allí, de nuevo, nos someten a un registro minucioso, es que no pasas, ni una cerilla. De hecho, compramos unas botellas de vino de 100 ml, muy chulas, muy chinas, y nos las quitaron. Menos mal que anduve rápido, y les pedí que vertieran el vino y nos dieran los envases, que aunque el vino olía muy bien, al menos, tendríamos ese recuerdo.
Llegamos como siempre en hora al enorme y bonito aeropuerto internacional de Pekin-Daxing. Allí, volvemos a cambiar el mapa del metro en el Metroman, y a movernos en metro hasta el centro de Pekín, donde tenemos nuestro nuevo hotel, en el que estaremos dos noches, aunque tres días completos en Pekín.
Primero debes coger un tren rápido hasta la estación de Caquiao, que es caro, 35 yuanes y luego la linea de metro hasta tu hotel, otros 5 yuanes más o menos.

Para la plaza, es gratuita, pero es imprescindible pedir online un permiso para poder visitarla. Puedes elegir entre varios horarios, los más demandados son la bajada y subida de bandera.

Pekín no me está gustando demasiado, en las pocas horas que llevo allí. Ya en el metro, la gente se ve diferente. Muchos llevan chaquetas con la bandera del país. Se nota que esa ciudad está muy politizada. Hasta la media de edad de la gente que vemos, ha subido considerablemente, ya no se ven tantos chicos/as modernas en el metro.
Ya llegamos a tornos y pasamos sin problema. He hecho bien la reserva en el Wechat, menos mal.

Empezamos a ver un palacio y otro, una plaza y otra, todo bastante parecido, como ya nos imaginábamos, está visita sería menos emocionante para nosotros, que somos más de acción, pero que es una visita obligada si estás en Pekín.
A las 16 decidimos irnos. Teníamos tickets para entrar a la Sala de los Tesoros, que mi buen amigo Antonio me había recomendado, y sólo habían costado 10 yuanes, pero llegamos a las 15:45 y el último acceso era a las 15:30.
De allí, nos fuimos caminando a la plaza de Tiananmen, la más grande del mundo y famosa por unos fatídicos acontecimientos en la década de los 80. Madre del Amor Hermoso que control para poder acceder a la plaza!! Llegamos hasta tarde a la bajada de bandera, solo por dos minutos, que rabia!!
Encima estaba el rey de España estos días en Pekín, nos podíamos haber tomado unas gordas de haber coincidido.


