Jueves 9 de octubre
Un nuevo día de cambios y despedidas.
Recoger equipaje y a las 7 en punto subir por última vez las escaleras, desde el primer piso hasta la terraza.
La terraza tranquila, a esta hora bañada por la luz dulce de la mañana.
Es la hora en que los globos de colores vuelan lentamente sobre las tumbas de los faraones.
Hora tranquila en que el sol empieza a iluminar la montaña del oeste y el pequeño pueblo al otro lado del Nilo.

Tiempo para grabar las imágenes perfectas de la antigua capital de Egipto que nos ha regalado unos días inolvidables.
Ahora, en la puerta del Nefertiti, ya las maletas están cargadas en el nuevo coche blanco.
La despedida del personal del hotel es entrañable, casi familiar. Nos vamos muy contentos con el Nefertiti. Un hotel sin lujos ni pretensiones con un sabio equilibrio entre caos y orden que lo hace único e inolvidable.
Paramos en las afueras de Luxor para recoger a Mohamed que hoy nos va a guiar por los templos que visitaremos de camino.
A las 8 de la mañana dejamos Luxor, dirección Aswán.

Circulamos junto a los verdes del Nilo en dirección Sur. Pequeños pueblos y cultivos frondosos a nuestra derecha.
Al cabo de una hora cruzamos el río para visitar el
TEMPLO de ESNA -
En medio la vida matutina del tranquilo pueblo, encontramos esta joya escondida.
El templo ptolemaico dedicado al dios Jnum, el dios alfarero, el dios con cabeza de carnero, creador de hombres y dioses con el barro del Nilo.



El templo es una auténtica joya que está a 5 metros por debajo del nivel de las calles de Esna y que ha pasado muchos años cubierto por barros y escombros.
Ahora se ha limpiado toda la sala anterior del templo. La gran sala con 24 columnas rematadas por delicadas flores de loto, todas distintas es una maravilla. Una sinfonía de colores armoniosos que no podemos dejar de contemplar.




Y de nuevo los techos mostrando signos religiosos y astronómicos de gran belleza.
Y de nuevo las paredes con perfectos relieves narrando historias de dioses, faraones y emperadores romanos.

El paciente Mohamed nos cuenta historias que nosotros olvidaremos. Contemplar, fotografiar y sentir la belleza del Templo de Esna es lo más importante para nosotros.
El pequeño y desconocido Templo de Esna ha resultado una imprescindible visita.
Y ya cruzamos de nuevo el río junto a las esclusas que detienen a los cruceros, para volver a la carretera junto al Nilo.

Desde Esna hasta Edfú. Puro Egipto para los egipcios. Pueblos humildes y agrícolas que sobreviven gracias al poderoso Nilo. Paisajes verdes e idílicos junto al río. Casas sin gracia, inacabadas y grises junto a la carretera.

A media mañana llegamos al siguiente objetivo
TEMPLO de EDFÚ -
El Gran Templo de Horus, el dios halcón hijo de Isis y Osiris. El segundo templo más grande del Antiguo Egipto depués de Karnak.
Llegamos al templo bajo un fuerte sol de mediodía. Y pasamos el enorme y perfecto Pilón con la entrada protegida por las dos bellas estatuas del dios halcón.


Después cruzar el gran patio rodeado de columnas y llegar a la entrada del Templo flanqueada por otros dos halcones.



En el interior fresca intimidad entre las robustas columnas, hasta el fondo, hasta las estancias más misteriosas. El Santuario de Horus y la barca sagrada en la que navegaba el dios.
Y de nuevo los fascinantes relieves en las paredes que cuentan la eterna lucha de Horus y Seth su tío y enemigo.



Aquí los colores son menos visibles y los echamos en falta. Como además este templo lo recordábamos bastante del anterior viaje, no alargamos demasiado la visita.
Ya en el coche nos tomamos unos falafels regalo de Mohamed para así no tener que parar a comer y poder llegar antes a Aswán, cosa que ya nos viene bien.

Y seguimos hacia el Sur bajo un sol deslumbrante y rodeados de imágenes que nos parecen cada vez más africanas.
Así llegamos a la última visita, práticamente el último templo
TEMPLO de KOM OMBO -
El pequeño templo a orillas del Nilo que también recordábamos bastante del primer viaje.
El templo dedicado a dos dioses con una mitad para cada uno. La parte norte para Haroeris o Horus el viejo y la parte Sur para Sobek el dios cocodrilo.


El templo Ptolemaico, que ya conocíamos, nos pareció menos interesante, menos misterioso que los ya visitados y además el calor se hacía notar más que en los otros días.


Así que, después de una breve visita al museo del cocodrilo, volvemos a emprender el viaje. En poco más de una hora llegaremos a destino.

Llegamos a Aswán hacia las 5 de la tarde y aún antes de bajar del coche ya nos cautiva su luz especial y la belleza del Nilo al cruzarla.
Nos despedimos de nuestros acompañantes en la puerta del
OBELISK NILE HOTEL -
Un lujo de hotel (que no un hotel lujoso) maravillosamente ubicado junto al Nilo con las sencillas habitaciones en forma de bungalows repartidas por el amplio jardín. Aquí el personal de recepción es más distante, menos familiar que en los anteriores hoteles pero nos reciben con una correcta amabilidad.
Exploramos nuestra casita y los espacios comunes y pronto acabamos fascinados, pegados al Nilo que luce un atardecer de colores delicados y sugerentes.



Con las últimas luces del día salimos a la calle. Andamos junto al río por un lado y junto al bullicio del tráfico de Aswán por el otro.
Rechazamos taxis, calesas y falucas y caminamos hasta el final del paseo para ubicar el ferry público que vamos a coger mañana pera cruzar a la Isla Elefantina.


Acabamos en el agradable patio del restaurante Makani con una deliciosa y abundante cena con mucho sabor egipcio.

Y regresamos a nuestro nuevo refugio con sensación de vacaciones y con mucha ilusión por conocer Aswán.