Viernes 10 de octubre
Hoy tenemos sensación de estar de vacaciones.
La temperatura matutina es perfecta junto al Nilo. Los amplios y relajantes espacios del Obelisk invitan a la calma.
Desayunamos bien en el buffet del gran y luminoso comerdor y pasamos un buen rato viendo el despertar del gran río en Aswán.
Salimos a la calle y andamos sin prisa el camino aprendido ayer hasta el muelle del ferry público. Aquí las imágenes muy vivas y auténticas junto al Nilo nos parecen preciosas.


Estamos unos 10 minutos esperando el barco que, por medio euro los dos, nos lleva hasta la pequeña isla. Rodeados de gente local con puros rasgos nubios, cruzamos el río y llegamos al precario embarcadero de la


ISLA ELEFANTINA -
Mucha luz, calles de tierra, vegetación salvaje, casas de colores, huertas, cabras y gatos nos reciben en la isla.
Andamos hasta el extremo Sur para visitar en primer lugar el
MUSEO de ASWÁN -
El pequeño y humilde museo de la isla contiene una buena colección de objetos arqueológicos encontrados en la isla Elefantina y otros rescatados durante la construcción de la Gran Presa.
Antiguos utensilios, armas y muchas cerámicas. Algunas momias de carnero (el dios Jnum), elementos decorativos, ataúdes y herramientas de la vida cotidiana.


Entrañable y solitaria visita junto al vigilante del museo que nos acompaña encendiendo las luces de cada vitrina.
Al salir del museo y justo en la punta Sur de la isla se encuentran las ruinas de los viejos templos de la isla.



Ruinas preciosas del templo del dios Jnum. Son solo ruinas pero el enclave tiene una salvaje y maravillosa belleza que justifica totalmente la visita.
Nos tomamos una coca cola en la casa del coleccionista de eclécticas reliquias y, como buenos turistas, nos fotografiamos con su pequeño cocodrilo.

Y pasamos la tranquila mañana callejeando a nuestro aire por las polvorientas y descuidadas callejuelas de la isla.



Fotografiamos casas de colores y compramos algún recuerdo de la colorida artesanía nubia.
Hasta llegar al pequeño embarcadero frente a la isla del
JARDÍN BOTÁNICO -
Llamada también isla Kitchener o isla de las plantas. Se debe a la voluntad del lord inglés que en el siglo XIX decidió transformar la solitaria isla en un ordenado jardín botánico con toda la variedad posible de flora tropical.
Llegamos a la isla desde el pequeño muelle del noroeste de la isla Elefantina donde el sonriente marinero nubio parecía estar esperándonos con su bote.

Y andamos un buen rato por los ordenados caminos del jardín. Bajo la sombra de los frondosos árboles que nos rodean.


Visitamos el pequeño museo de semillas con mucha información sobre la historia de los jardines. Y llegamos hasta el extremo sur donde está la cafetería y la tienda de souvenirs..
Un pequeño tentempié para reponer fuerzas y un rato de contemplación de las doradas y cálidas arenas que descienden hasta el Nilo desde la orilla oeste en la zona de las tumbas de los nobles. Fantástico contraste con los verdes exuberantes de la isla.
Cuando nos cansamos tomamos otro bote en el embarcadero que, en un agradable paseo nos lleva rodeando la Isla Elefantina por el Sur hasta el muelle privado de nuestro hotel.


Y sin dejar la compañía del río, merendamos un te con leche y un desconocido y delicioso postre que nos aconseja el amable camarero del Obelisk - Kunafa Nabulsi - . Riquísimo.
Lejos quedan las emociones del espléndido arte faraónico. Aquí la belleza está en el ambiente. Belleza y relax en la tranquila Aswán.

A media tarde salimos a caminar por el zoco. Justo cruzando la calle, delante del hotel, nos metemos de lleno en el mundo colorido y barroco del
ZOCO de ASWÁN -
El renovado zoco nos recibe muy ordenado y con una inacabable hilera de productos típicos de Egipto a los que aquí se suman las coloridas artesanías nubias.
Es muy agradable contemplar las vivas imágenes que aparecen a cada paso.
Aunque sigo pensando que es una lástima la forma que nos tratan en los zocos por ser turistas. Supongo que no debe ser del todo culpa suya. En algo habremos colaborado los occidentales que, desde haca tantos años, vamos a Egipto presumiendo de una buena economía.
Pero relmente las compras en Egipto son mucho más agotadoras que en cualquiera de los muchos países que llevamos visitados.
Así que muchas fotos, "mucho mirar y poco comprar".




Ya es de noche cuando regresamos junto al Nilo.
Hoy cenamos de maravilla en el restaurante Saladin.


Pegados a las aguas brillantes de luces de colores. Saboreando lentamente la sencilla comida rematada por una crepe de nutella.
Viendo la torre del hotel Movenpick (que nos parece lo más feo de Aswán) cambiar de color. Y viendo las dormidas falucas balancearse suavemente sobre las aguas.
Sin duda esto son vacaciones junto al Nilo.
Nos espera la tranquila casita del Obelisk para dormir muy bien otra noche en Egipto.