Día 6. Parte 1
Derinkuyu – Derinkuyu Cumhuriyet Camii - Närligol cráter.
Hoy el desplazamiento será al más largo, me separan 35 kilómetros de la ciudad subterránea de Derinkuyu.
Saliendo como ayer sobre las 9 de la mañana, en 45 minutos ya estoy aparcado en Derinkuyu.
Paso delante de la entrada a la ciudad subterránea para dirigirme primeramente a visitar la antigua iglesia griega o (Üzümlü Kilise), también conocida como Iglesia de San Teodoro Trión, y también como la Iglesia de la Uva.

Desde lejos se aprecia su bonito campanario, sus aledaños son uno de los asentamientos griegos más importantes de la región, la iglesia fue construida por los otomanos durante el reinado del sultán Abdulmecid, y es destacable su ornamentación arquitectónica y la calidad de sus monumentales pinturas murales.
Lamentablemente los muros exteriores de la iglesia están bastante dañados, al igual que la decoración interior y los frescos.
El uso del dorado en la figura de Cristo en la cúpula y en las pinturas murales hace que esta pintura sea única, los ancianos locales cuentan que, en la década de 1950, el gobernador del distrito de éste asentamiento, con gran pasión por la caza, destruyó las palomas en su interior, pero sin tener en cuenta las pinturas murales.
Entrada 100 liras – 2.05€
Desde aquí me desplazo a la entrada de la (Derinkuyu Yeraltı Şehri).
Entrada: 635 liras – 13€.
La que antiguamente fue llamada Melengübü, con sus 2800 años de historia, se descubre en 1963 por un vecino, por mera casualidad, hay diversidad de relatos, uno que al construir un muro se encontró con la ciudad, otros dicen que al vecino por una pequeña hendidura en la pared le desaparecían las gallinas y no volvían, esto le llevó a investigar y luego pues ya sabemos.
Más allá de las historias, Derinkuyu, es la ciudad subterránea más grande de Capadocia, consta de 12 plantas, sin embargo, quienes la visitamos solo podemos acceder hasta la octava planta, que se extiende aproximadamente 50 metros bajo tierra.

Una vez pasada la entrada, se baja por un pequeño túnel de entrada ¡estrechito! directamente al llamado nivel 2, aquí se encuentran la zona de almacenamiento y las cocinas, se pueden ver alacenas talladas en las paredes, cocinas familiares y amplios pasillos que se conectan entre sí, toda la ciudad es un laberinto impresionante.
Siempre por muy estrechos pasillos puedo acceder a los niveles 3 y 4, donde se ubican los espacios comunes y la Iglesia subterránea, La joya de Derinkuyu.
Es una iglesia cruciforme con espacios amplios usados para oraciones y posiblemente, también para asambleas, y muy llamativos son los nichos y los grabados en las paredes.
Aquí la aglomeración de grupos es muy grande, (al menos 5 grupos de ciudadanos chinos y uno de alemanes pude distinguir), se me hace por momentos difícil circular entre tanta gente.
En un determinado momento me encuentro con una escalera larga y profunda a la vez, muy, muy estrecha que además se torna curva, por lo que aquellos que queremos descender, o en el regreso, tenemos que gritar, pues si nos encontramos en medio y no podremos avanzar los unos ni otros.

Solventadas estas dificultades en varias ocasiones a lo largo de todo el trayecto, llego ahora al nivel 5:
Aquí están la escuela y sala de estudios, un gran espacio similar a un “aula” por el tamaño claro, con pequeños nichos escavados para poner en ellos las lámparas de aceite que iluminaban el recinto.
En ésta zona, bastante profunda, por cierto, se nota más la presencia del sistema de ventilación, seguramente debido a la presencia de los niños en su momento.
Finalmente acabo visitando los niveles 6 y 7
Puedo ver un gran pozo de agua aquí, a más de 50 m de profundidad, conductos verticales de aire que se elevan al exterior, muchos pasadizos muy estrechos, por los que se dificulta pasar, hechos con fines de defensa (entra una sola persona y en cuclillas).
Intenté entrar en un oscuro túnel, muy estrecho, pero no parecía tener fin, hasta para cambiar de sentido me resultó muy complicado.
Hay también grandes piedras redondas que cerraban los pasajes en caso de invasión.

Desde aquí comienza el retorno, lucha denodada con los grupos para pasar entre ellos, guías que piensan que les quieres escuchar sin pagar, (si se lo quiere, un guía individual cuesta 60€), esperas tediosas mientras bajan unos y poder subir.
La subida hasta la salida me lleva entre 10-15 minutos, se sale por otra galería, con algunas pendientes y escaleras talladas en la misma toba, en las que hay que tener mucho cuidado de no resbalar.
En el distrito de Derinkuyu, muy cerca de la subterránea se encuentra la Iglesia de los Arcángeles, (Derinkuyu Cumhuriyet Camii), una iglesia ortodoxa griega construida en 1859 que se cerró al culto en 1924, luego de la dispersión de poblaciones.

En 1949, un vecino adinerado de Derinkuyu, Tahsin Ertaş la compró y la donó a la Presidencia de Asuntos Religiosos, que la convirtió en mezquita, actualmente, es la Mezquita de la República de Derinkuyu.
Dejo atrás Derinkuyu y me desplazo hasta el Narlıgöl Crater.
Ubicado a 2 km de la carretera principal en Niğde, Narlıgöl es un hermoso lago en la boca de un cráter volcánico, rodeado por montañas.

Las aguas del lago son ricas en calcio, sodio y bicarbonato, lo que las hace adecuadas para el tratamiento de enfermedades reumáticas y de la piel, como la psoriasis.
Tiene una profundidad de entre 65 y 70 m y una circunferencia de 2500 m. y el agua termal en las inmediaciones brota del suelo a unos 65 grados de temperatura y a un caudal de 110 litros por segundo, lo que lo convierte en un lugar ideal para el turismo termal.
Muy cerca está El Narlı Göl Termal Otel, en donde se puede disfrutar las aguas geotérmicas.
Hay también un mirador ubicado en su borde que ofrece una vista panorámica única, en el mismo mirador un pequeñito bar regenteado por una chica con bebidas, helados y algo para comer también.