Sábado 11 de octubre
Los luminosos espacios del Obelisk ya nos resultan familiares. Ya los encargados y los camareros nos saludan sonriendo.
La temperatura a las 8 de la mañana es perfecta y desayunar pegados al Nilo nos parece fantástico.
Salimos a la calle. Sabemos lo que queremos ver hoy pero, igual que ayer, no tenemos nada contratado.
Frente al hotel hay una parada de taxis y elegimos el primero para negociar la mañana. Acordamos ir al Templo de Filé, a la cantera del obelisco inacabado y al Museo Nubio por 15 euros.
El taxista del viejo coche con pinturas nubias se portó muy bien y nos esperó en todas las visitas sin proyestar. Nunca estoy segura de si el precio es el correcto pero es el que nosotros podemos pagar. Así que nos parece bien.
El viaje hasta Filé a esta hora de la mañana es precioso. Nos parece casi tan valioso como el propio templo.
Llegar al embarcadero cruzando poblados barrios de Aswán. Comprar las entradas y llegar al pequeño muelle donde vendedores de souvenirs y barqueros esperan tranquilos los primeros clientes del día.


Negociamos una de las barcas de colores, la Sandalia, del joven y avispado Mohamed. La negociación fue divertida aunque no pudimos bajar de 6 euros ida y vuelta sin prisas para la visita.
Y disfrutamos a tope del corto viaje sobre las azules y quietas aguas del Nilo. Dejando atrás el muelle y navegando entre otras barcas junto a los montones de rocas redondeadas de bellas formas.



Agua muy azul, cielo muy azul, hasta ver aparecer la inolvidable imagen del templo rodeado de los verdes de la isla. La inconfundible silueta del
TEMPLO de FILÉ -
El tardío Templo de Isis que estuvo ubicado en la isla de Filé hasta que la construcción de la gran presa obligó a trasladarlo a la actual isla Agilkia.
La mayor parte del templo pertenece al período ptolemaico y es el último templo de Egipto donde se practicó su religión coincidiendo durante un tiempo con los cultos romanos. Parece que se clausuró en el siglo VI por orden de Justiniano I, el emperador bizantino.
O sea que es el templo más nuevo de todos los visitados.
Andamos mucho rato entre las piedras del templo bañadas por la limpia luz de la mañana.
Andamos sin rumbo dejándonos atrapar por la belleza de las bellas imágenes.
Desde el embarcadero hasta la explanada donde se hace el espectáculo nocturno de luz y sonido.


Entrar por la soleada puerta de Nectabeo. Admirar el gran e impecable primer Pilón y caminar por el amplio patio flanqueado de columnas.



El segundo patio más pequeño y el segundo Pilón. Y descansar en la oscuridad del templo de Isis contemplando las historias escritas en sus paredes por egipcios, romanos y coptos.

Andar hasta el final de la isla. Los jardines, el antiguo puerto romano y la belleza del Nilo.

Volvemos despacio por el templo de Augusto, por el pequeño templo de Hathor, por el precioso quiosco de Trajano, hasta regresar al principio del camino.
Despedimos el templo al final del gran patio, junto a las columnas rematadas por la diosa Hathor.



Ha pasado mucho más de una hora cuando Mohamed nos recoge con su barca y sin problema nos devuelve al pequeño embarcadero que ahora está muy lleno de visitantes.

Muy satisfechos con la visita subimos de nuevo al taxi. Objetivo el
OBELISCO INACABADO -
Básicamente nos apetecía visitar la gran cantera. El lugar de donde salieron muchas de las maravillas que hemos visto estos días.
El lugar donde descansa el que iba a ser el mayor obelisco jamás tallado si no hubiera aparecido la fisura que lo inutilizó para siempre.


En el enclave solitario estuvimos tan solo rodeados de grandes bloques de granito rosado.
Durante la visita se nos juntaron el guardia y el policía que, para pasar el rato y sacarse una propinilla, nos fueron guiando incansables por los caminos entre piedras mostrándonos curiosidades y sacando fotos alrededor y por debajo del obelisco para comprobar como sigue aún pegado a la roca.
Cálida y tranquila visita.
Otra vez al coche y ya pasadas las 12 del mediodía llegamos al
MUSEO NUBIO -
Está situado en la parte alta de Aswán, en un moderno edificio y contiene una gran colección de piezas de todos los períodos de la historia de Egipto. Desde la prehistoria hasta el islam con especial atención a la cultura del pueblo nubio.

Ya habíamos visitado el museo hace 27 años y, al igual que entonces, confirmo que la temperatura del museo está por debajo de lo habitual. Así que nos abrigamos como podemos y contemplamos joyas, utensilios domésticos, estelas, sarcófagos, estatuas de escribas, dioses, maquetas de templos, ... Todo muy didáctico y bien expuesto en ordenadas vitrinas.



Dedicamos gran parte del tiempo a la magnífica colección de cerámicas, algunas de 6000 años de antigüedad.
Acabada la visita despedimos a nuestro paciente taxista en los
JARDINES FERYAL -
Los tranquilos y un poco descuidados jardines con unas magníficas vistas sobre el Nilo y la parte Sur de la isla Elefantina. Situados al final de la Corniche y justo antes del Old Cataract, nos regalan un buen rato de relax y unas preciosas fotos.


Desde aquí andamos unos minutos hasta llegar al conocido restaurante Makani. En el colorido patio, buen ambiente y una buena comida. Un sabroso arroz y un exótico wrap de hígado de pollo. Muy buen recuerdo del Makani.

Ahora, con el sol a nuestra espalda, caminamos sin prisa por la Corniche hasta llegar al Obelisk.
Paramos un momento a sacar dinero en un cajero y nos dejamos atrapar por el faluquero que nos ofrece un paseo de tarde por 8 euros. Desde las 5 hasta el atardecer. Aunque al final va a resultar un largo paseo. Bien para despedir Aswán.
En el hotel tiempo para una pequeña siesta y para cambiar whats con el hotel de Abu Simbel confirmando la recogida de mañana. Todo en orden.
A las 5 en punto nos recoge la faluca en el embarcadero privado del hotel.
El sol está aún muy alto y pensando que tenemos mucho tiempo, pedimos navegar por la parte sur de la isla Elefantina, por entre las preciosas rocas que habíamos contemplado desde los jardines Feryal. No problem !!!.
Y con el navegar calmado de la faluca nos alejamos poco a poco del bullicio de la ciudad. Nos acercamos de nuevo a la soledad de la colina de Abu al Hawa y empezamos a remontar el Nilo pasando entre la isla Elefantina y el jardín botánico.



Preciosas imágenes de soledad y naturaleza en estado puro.
Todo va bien hasta que empezamos a navegar por los pasos estrechos entre las pequeñas islas e islotes al sur de la Elefantina.
Aquí las corrientes del Nilo compiten con la escasa fuerza del viento en la vela y nuestro faluquero empieza una larga lucha para remontar la zona. Él no pierde la calma, no se rinde. Mi marido se encarga del timón y él hace lo que puede con el primitivo remo para ayudar a la faluca perezosa.


Mientras el sol va cayendo y las imágenes alrededor de la faluca son de una gran belleza.
Llegamos muy lentamente hasta el hotel Pyramisa donde el jardinero nos ayuda con un palo a alejarnos de la orilla hasta donde la corriente es menos fuerte.
Ahora ya la faluca se mueve a ritmo normal. Todos estamos tranquilos y relajados pero ya casi no hay luz en el cielo y se encienden las farolas del Pyramisa.
Camino de regreso. Las negras aguas del Nilo se iluminan con las luces del Old Cataract. El silencio de la noche se rompe con la música del Jamaica en la Elefantina.


Y después de 2 horas y media de navegación por el Nilo nos bajamos de la faluca en el embarcadero del Obelisk. Al final le pagamos 12 euros pero los inolvidables momentos pasados en el río creo que valen mucho más.

Nuestra última cena en Aswán va a ser otra vez en el Saladin. Y en el íntimo espacio junto al Nilo valoramos muy positivamente nuestra tranquila estancia en la bella Aswán.
Mañana nuevos cambios.