Lunes 11 de octubre
El día de Abu Simbel. El día dedicado al gran templo. AL eterno mito de Abu Simbel.
A las 5 y cuarto suena el despertador y a las 6 en punto nos subimos al coche de Adel que, nuevamente nos acompaña hasta el Templo. En pocos minutos llegamos a
ABU SIMBEL -
Es totalmente de noche cuando nos bajamos del tuc tuc en la ya conocida explanada de los templos.

Vamos directos a visitar el
TEMPLO de RAMSÉS -
Las enormes figuras de la fachada, las cuatro edades del Faraón, iluminadas todavía por la luz de los focos.


Hacia el Este una tímida luz rosada anuncia el día. Y sobre los templos se va apagando la luna.
Estamos casi solos viviendo uno de aquellos momentos sublimes que justifican un viaje.
Entramos en el Gran Templo de Ramsés y contemplamos las 8 grandes columnas con la estatua del Faraón.



Y, al fondo del mágico espacio, en el Santuario, las figuras de los cuatro dioses esperan inmóviles el nacimiento del nuevo día mirando hacia el Este.

Fotografiamos a gusto con muy poca gente en el templo. Y vamos viendo apagarse los focos. Y aclararse el cielo llenándose de una dulce luz rosada que da una nueva imagen, una nueva vida a la fachada del templo. Nueva vida para Ramsés.




Hasta que los primeros rayos del sol llegan a Abu simbel.
Momento mágico, eterno, inolvidable.
Ahora en el interior del templo los rayos del sol llegan hasta el Santuario e iluminan dos de los cuatro dioses. Faltan pocos días para que se ilumine también el tercero. Pero Ptah, el dios del inframundo, quedará por siempre en la oscuridad.



Contemplamos y fotografiamos de nuevo las enormes figuras del Gran Megalómano que se vuelven cada vez más anaranjadas bajo la luz del sol.
Y, afortunadamente, seguimos estando casi solos en Abu Simbel.



Caminamos un poco hacia la derecha para disfrutar de la panorámica de los dos templos.


Y, mientras el sol va escalando imparable hasta las alturas, nosotros descendemos de nuevo para acercarnos al
TEMPLO de NEFERTARI -
Más humilde, menos pretencioso.
En la simétrica fachada cuatro estatuas de Ramsés acompañan a dos estatuas de Nefertari, la esposa favorita. Las 6 estatuas tienen el mismo tamaño, hecho que solo se da en este templo, pues normalmente el tamaño del faraón es muy superior a los demás.



En el interior del templo nos enamoran las preciosas columnas decoradas con la diosa Hathor.


En la explanada de los templos ya el sol calienta y ya los numerososs grupos de visitantes van llenando los grandes espacios hasta ahora vacíos.
Nosotros nos retiramos un poco y pasamos el tiempo contemplando la devoción de los visitantes (mayormente orientales) frente a los templos.



Son las 10 de la mañana cuando llamamos a Adel y nos despedimos de Abu Simbel.
Totalmente satisfechos y agradecidos por como ha transcurrido la visita. Por haber conseguido tan fácilmente hacer nuestro el mítico espacio del Templo de Abu Simbel.
Ahora en la terraza de la casita junto al lago nos tomamos un abundante y casero desayuno que prepara la mujer de la casa.
Cerramos las maletas y arreglamos cuentas con Adel. Estar en su casa ha sido una perfecta experiencia y un buen complemento a nuestra visita a Abu Simbel.
Son casi las 12 cuando nos subimos al coche con destino al cercano aeropuerto.
Comentar que, a pesar de que el vuelo hasta El Cairo no era barato, fue una solución muy prácica para redondear el viaje. Creo que resultó un dinero bien empleado.
En el pequeño aeropuerto de Abu Simbel todo es muy fácil. Volamos hasta Aswán en un vuelo de Egyptair que sale puntual a las 2 de la tarde. El pequeño avión tarda poco más de media hora en aterrizar en Aswán.

En el nuevo aeropuerto tenemos dos horas y media de tranquila espera. Recogemos maletas y facturamos de nuevo porque ahora vamos a volar con Air Cairo. Una ligera comida en el restaurante italiano y tiempo libre para guardar en la libreta y en el corazón los fantásticos recuerdos de Abu Simbel y prepararnos para la nueva y totalmente distinta etapa que nos espera.
A las 7 y cuarto aterrizamos en El Cairo.
Rápida recogida de maletas aunque tardamos un buen rato en encontrarnos con el conductor que nos ha mandado el hotel. Después de unos cuantos mensajes, fotos y ubicaciones conseguimos subir al coche del joven y sonriente conductor que nos va llevar a la deseada casa en el corazón del viejo Cairo.
Realmente contraté el servicio de recogida porque sabía que es difícil llegar a la puerta del hotel y que muchos taxistas te dejan en la calle principal.
Pero nuestro conductor sabía bien el camino y, después de cruzar la noche del Cairo, entra por debajo de la histórica Bab Futuh y nos deja en la puerta del
GAMALEYA BOUTIQUE HOTEL -
Este fue otro de los fantásticos descubrimientos cuando preparaba el viaje. Una auténtica y preciosa casa antigua en la calle de los caldereros en la esquina con la calle Muizz, el corazón del viejo Cairo Islámico . En la planta baja artesanos tradicionales crean delicadas artesanías y en las plantas superiores, escaleras, patios y pequeñas e íntimas habitaciones muy bien decoradas.
Dejamos las maletas y salimos rápidamente a la calle para asimilar las increíbles imágenes que hemos visto desde el coche.
El medieval y soñado Cairo Islámico. Lleno de Mezquitas, Madrazas, Mausoleos y viejas historia y tradiciones.
El medieval Cairo Islámico se transforma por la noche en una especie de sala de fiestas al aire libre que nos deja boquiabiertos. Luces de colores sobre las históricas fachadas y una especial música entre moderna y tradicional sonando a todo volumen resuena por las viejas paredes de la Calle Muizz.

El ambiente es festivo y alegre, casi infantil y no tardamos ni cinco minutos en adaptarnos y sentirnos a gusto.
Mezclados con la gente nos comemos unos bocadillos callejeros y tomamos un te en las sillas de plástico que el atento camarero nos coloca en la esquina de la acera.
Pasamos un tiempo agradable dejándonos llevar por la bulliciosa vida nocturna del corazón del Viejo Cairo.
Con la convicción de que estamos donde queremos estar nos retiramos a descansar en la pequeña y exquisita habitación del Gamaleya.
Que lejos queda ya Abu Simbel !!!.