Jueves 16 de octubre
Un nuevo despertar en la familiar habitación del Gamaleya.
Hoy desayunamos con viajeros franceses servidos como cada día por las amables anfitrionas que van preparando nuestros platos en la abierta cocina.
El día va a ser tranquilo, sin nuevos descubrimientos, pues las visitas de hoy serán por lugares ya conocidos.
En Bab Futuh le pedimos a un taxista poco acostumbrado a los turistas que nos lleve a la Ciudadela. Aunque dice que si pronto comprobamos su despiste cuando se pasa de largo la entrada al recinto. Le guiamos como podemos para que dé la vuelta hasta volver al parking de la entrada. Y en un árabe muy auténtico nos sonrie y dice "ah Mohamed Alí"!!!. Nos costó tan solo 2 euros.
La verdad es que los precios que pagamos por todos los taxis que tomamos en El Cairo fueron muy baratos. Y nosotros nos sentimos más cómodos negociando con personas que no dependiendo de una aplicación de móbil. Así que viajamos al viejo estilo.
Y empezamos la visita en la
CIUDADELA de SALADINO -
La medieval Ciudadela de Saladino que en el siglo XII protegía El Cairo de los cruzados conserva todavía su privilegiada situación en lo alto de la colina rodeada de gruesas murallas.
Entramos por la puerta del Este junto a la Torre de Moqattam y andamos directos hasta la Gran Mezquita.


MEZQUITA de MOHAMED ALÍ -
También llamada Mezquita de Alabastro. La gran Mezquita de estilo otomano construida por el sultán Mohamed Alí en el siglo XIX sobresale por encima de los demás monumentos de la ciudadela.
Paseamos por entre los blancos alabastros y entre los abundantes visitantes de la conocida mezquita.



En el reluciente patio, luces y sombras. Los esbeltos Minaretes y las enormes Cúpulas plateadas. No podemos evitar recordar a Estambul.
Y en el grandioso espacio interior levantar una y otra vez la mirada hacia los lujos abarrocados del interior de las cúpulas.


La belleza perfecta y fría de la Mezquita de Alabastro. Nada que ver con la calidez de las mezquitas medievales que visitamos ayer.

Dejamos los grises de El Cairo a nuestros pies y andamos , aún dentro de la ciudadela, desde la Gran Mezquita hasta la cercana


MEZQUITA del SULTÁN NASIR -
La mezquita mameluca del siglo XIV nos devuelve a la entrañable calidez de los monumentos medievales.
Y admiramos la Cúpula cubierta de verdes azulejos. Las pétreas filigranas de su delicado Minarete. Y en el gran patio la piedra rojiza de los esbeltos arcos nos parece de gran belleza.
Se respira paz e historia entre las columnas de la Mezquita Al Nasir.


Y tras las viejas piedras asoma como un poderoso vigilante la orgullosa Mezquita de Alabastro regalándonos preciosas imágenes.
No nos apetece mucho andar por esta zona, así que en el parking negociamos un nuevo taxi para llegar a la cercana
MEZQUITA IBN TULUN -
La peculiar Mezquita del siglo IX conserva aún todos los elementos de su construcción original, por lo que se considera la más antigua de El Cairo. Construida con el estilo abasi que era la dinastía dominante en estos tiempos, bajo las órdenes del gobernador Ahmed Ibn Tulun.
El gran patio soleado nos recibe totalmente solitario y nos dejamos llevar durante un buen rato por las evocadoras imágenes que nos rodean.



La robusta fuente de abluciones bajo la cúpula y, especialmente el peculiar minarete nos trasladan hacia oriente.
Justo al lado de la entrada se encuentra el
MUSEO GAYER-ANDERSON -
La casa del general coleccionista transformada en un interesante y ecléctico museo.
La arquitectura tradicional de la casa es preciosa y bien conservada. Y la colección infinita de objetos de todo tipo y procedencia hacen amena e interesante la visita.


Nos acompaña todo el rato un guía espontáneo aprendiz de español que nos cuenta mil historias del pasado.
Muebles, cerámicas, joyas, esculturas egipcias y filigranas de madera.


Desde la terraza buena vista de la pared lateral de Ibn Tulun y un refrescante zumo en la cafetería para terminar la visita.
Las calles del barrio son estrechas y llenas de vida. Las recorremos sobre un ligero tuc tuc que va esquivando con pericia los obstáculos que encuentra en su camino. Imágenes muy auténticas de vida en la calle.
Hasta llegar a las puertas del
MUSEO de ARTE ISLÁMICO -
En un nuevo edificio de estilo neo mameluco se muestra una de las colecciones de arte islámico más importantes del mundo.



Piezas procedentes de Egipto y de otros países árabes. Una rica colección desde el siglo VII hasta el XIX repasa los diferentes períodos y estilos con una buena variedad de piezas.
A nosotros nos atrae mucho la amplia colección de cerámicas de reflejos metálicos. Egipcias, iranís, turcas, ... Una maravilla.
Bellas caligrafías, baldosas, monedas y textiles. Una tranquila visita en las solitarias estancias.
Ya en la calle, nos llama la atención un atractivo y popular local donde hornean, exhiben y venden olorosos productos. Desde panes, pizzas y todo tipo de dulces. Allí mismo nos comemos un buen surtido para recuperar fuerzas.

Como tampoco nos apetece andar por esta zona cogemos otro tuc tuc para cubrir la corta distancia hasta la gran plaza, a los pies de la Ciudadela, donde compiten en tamaño y belleza las dos grandes mezquitas. La Mezquita Al Rifai y la Mezquita del Sultán Hassan.
Caminamos por el estrecho pasillo que separa ambas mezquitas sintiendo su grandeza.
A la derecha la coqueta Al Rifai, a la izquierda la austera y poderosa sultán Hassan y detrás nuestro, a lo lejos la siempre presente silueta de la Mezquita de Alabastro.


Conscientes de que tenemos poco tiempo, empezamos la visita por la
MEZQUITA AL RIFAI -
La preciosa mezquita construida a finales del siglo XIX sobre la sepultura de un santo islámico medieval, es una auténtica joya.
Paseamos descalzos por las salas de altísimos techos. Admiramos las paredes cubiertas de mármoles de colores y estucos con delicados arabescos.


Y visitamos los mausoleos donde reposan importantes personajes de la historia de Egipto y de otros países. Como el Rey Faruk y el último Sha de Persia. Lujosos y relucientes sepulcros reales.


Y cruzando el estrecho pasillo nos acercamos a la enorme entrada de la
MEZQUITA del SULTÁN HASSAN -
La enorme mezquita mameluca del siglo XIV transmite historia y respeto. Estratégicamente situada a los pies de la Ciudadela tiene aires de fortaleza.
Subimos los gastados escalones para cruzar la gigantesca puerta bellamente decorada con puros relieves islámicos.


Caminamos por el oscuro pasillo que protege la intimidad del gran patio. Pisamos los preciosos mármoles del suelo alrededor de la gran fuente de abluciones. El patio rodeado por los cuatro enormes iwanes impone respeto.
Caminamos hasta el iwan que contiene la sala de oración y el mausoleo. Grandes lámparas colgando de cadenas protegen el delicado mihrab.
Y aquí tuvimos que terminar la visita cuando el guardián nos avisa de que llegó ya la hora del cierre.
Así que salimos a la calle con los ojos llenos de las poderosas imágenes.

Y de nuevo un tuc tuc cuyo amable conductor tenía vocación de guía. Le pedimos que nos llevara hasta El Azhar y nos condujo despacio por la auténtica y poco visitada zona sur del viejo Cairo.
A nuestro paso, paso lento, viejas mezquitas, cúpulas y minaretes cuyo nombre no recuerdo en un ambiente auténtico y lleno de vida que apetecía conocer. A ver si nos da tiempo ...
Cruzamos Bab Zuwayla y llegamos, como cada día, junto a las viejas paredes del Ghouri.
Aquí un te en la calle saludando a los fijos de la zona que ya nos reconocen y alguna pequeña compra en el mercado popular donde no nos tratan como turistas.
Cruzar el paso subterráneo y otra vez subir por nuestra preciosa calle para llegar al hotel a las 7 en punto a tiempo para la cena con los franceses.
Con mucho para ordenar. Con mucho para reflexionar, nos retiramos pronto a la silenciosa habitación del Gamaleya.
Mañana más Cairo.