Mapa de la ruta:

Italia es nuestro país favorito para viajar junto con Francia y Portugal, y el sur de Italia nos ha interesado más que el norte, no sé por qué, me imagino porque esperamos menos aglomeración turística al ser la zona de Italia más desconocida a nivel general, por carecer, salvo excepciones, de ciudades de primer orden como Milán, Venecia, Florencia, etc. porque nos atrae más el mundo rural con sus cultivos de todo tipo y los animales pastando en libertad. Pues nosotros vamos buscando eso, ese sabor de lo auténtico, del día a día de sus gentes, de su forma de vida a caballo entre la modernidad y lo ancestral, esa combinación que hace a sus habitantes disfrutar de una vida más desenfadada y despreocupada que sus vecinos del norte, acuciados por el estrés y las prisas, y que miran a los de allá abajo, a los del sur, por encima del hombro, y que en la mayoría de los casos no quieren saber nada de ellos, como si se avergonzaran de ellos. Si yo tengo que elegir, me quedo con las gentes del sur, con su calor, su pasión y su hospitalidad, esas gentes que si te ven perdido te orientan, y si te equivocas de dirección te redirigen sin que tú se lo pidas. Ese es para mí el sur de Italia.
Llega el día deseado, un bonito día de mayo y empiezan ya los nervios del viaje. Que, si has cogido esto, si has cogido aquello, que vámonos ya al aeropuerto, pero si faltan cuatro horas, es igual qué hacemos aquí en casa, en fin, lo que todos os podéis imaginar y que seguramente también habréis experimentado. Los nervios del primer día, y no serían los últimos.
Así que a las 16 horas llegamos en metro al aeropuerto de Manises (Valencia), realizamos las gestiones del embarque y a las 18’10 horas sale nuestro vuelo.
Llegamos a Bari sobre las 20’30 horas pasadas, ya de noche. Fuimos a la oficina de alquiler del vehículo y los facilitaron el que habíamos elegido, un Opel Corsa, a estrenar prácticamente y de color negro. Bien. Ahora había que llagar al Hotel, un b&b en el centro de la ciudad. El trayecto se hizo largo y penoso, no se veía nada, noche cerrada y novatos en esto del alquiler de vehículos. Solo se veía carretera. Bari se encuentra muy cerca del aeropuerto, pero eso no quita para que vayamos perdidos. Ya estamos, ahora a buscar el b&b y luego aparca. Entre unas cosas y otras llegamos por lo menos a las 10 de la noche. Nos estaba esperando una chica, la dueña, en la puerta del patio, cosa que es de agradecer cuando estás de los nervios.
Subimos la maleta y demás enseres a la habitación y salimos pitando para realizar una visita nocturna a la ciudad.
Bari es una ciudad que ha vivido un pasado muy intenso. Por su historia se dice que pasaron los godos, los sarracenos, los suevos; luego bizantinos y normandos se la disputaron; también los francos y aragoneses para acabar bajo el dominio a principios del siglo XIX de los franceses. En 1860 pasó a formar parte del Reino de Italia.
Bari es una ciudad que ha vivido un pasado muy intenso. Por su historia se dice que pasaron los godos, los sarracenos, los suevos; luego bizantinos y normandos se la disputaron; también los francos y aragoneses para acabar bajo el dominio a principios del siglo XIX de los franceses. En 1860 pasó a formar parte del Reino de Italia.
Hoy la ciudad cuenta con 315.000 habitantes, y su área metropolitana cuenta con 750.000, y es la capital de la Apulia (Puglia), no obstante, lo más interesante de Bari se centra en el Bari Vecchio o centro histórico, la Basílica de San Nicolás y el Lungomare o paseo marítimo. Visitando estos lugares creo te puedes crear una idea de la importancia que tuvo esta ciudad en el pasado.


Antes de despedirnos de esta ciudad me gustaría realizar un pequeño homenaje a quien fue, y supongo que lo será siendo, un ídolo de la canción italiana de los años 60 y 70. Nos referimos al cantautor romántico Nicola di Bari (85 años) que ganó el festival de San Remo en los años 1971 y 1972. Aunque muchos no lo habéis conocido ni escuchado en vuestra vida, ahora ya lo conocéis.