Como fin de fiesta y por consejo de algún forero dejé para el final El Vaticano. Sin madrugar demasiado, a las 9h10min estamos allí y a medida que nos vamos acercando vemos que hay gente en los alrededores, por un momento creo que está cerrado, pero no….. es que no hay cola y voy directamente a la taquilla, ¡no me lo puedo creer!. A las nueve y veinte estamos en el patio de la piña. Comenzamos la visita por el “brazo nuevo” viendo la cantidad de esculturas y recreándonos en muchas que parecen destacar sobre el resto. Con el audio guía el tiempo pasa sin darnos cuenta hablándonos continuamente de aquello que estamos contemplando. A medida que vamos avanzando por los distintos museos la visita se hace más lenta y recreamos más la vista. Patio de las estatuas, sala redonda, museo egipcio, museo etrusco, galería de los mapas,

estancias de Rafael y por fin la Capilla Sextina un autentico recreo para los ojos. Que difícil debió ser dar tamaño y proporción a las figuras e imponer su desnudez a un Papa y que visión la de Julio II para elegir a Miguel Ángel que era casi “novato” en la pintura de frescos para hacerle tan colosal encargo. Una maravilla.
Tenemos que marchar, casi son las seis de la tarde y nos vamos a la basílica de San Pedro ya anocheciendo, podemos entrar, algo que ya dudábamos. La primera impresión de la basílica es de grandiosidad, como me pasó con el monumento a Víctor Manuel, creo que es un claro ejemplo de magnificar sobre todo lo conocido. Sin duda su cúpula es espectacular y bonita, pero tal vez lo mejor sea lo mas pequeño, “La Piedad”. Salgo de la basílica un podo decepcionado, quizá después de ver los museos vaticanos o tal vez otras iglesias de Roma a cual mas bonitas, esta simplemente me ha parecido “menos bonita”, exageradamente grande. Salimos a la plaza de San Pedro en dirección a Sant Ángelo que ya está cerrado y no podemos acceder a él. Bajamos por la ribera del río hasta el Trastevere a cenar, dando por concluida la jornada con un paseo por este bonito barrio romano.