Bajamos a desayunar, como curiosidad en el buffet en vez de jarras de zumo de naranja, tenían a una persona exprimiendo naranjas que te llenaba el vaso. El buffet era muy completo, había de todo. Una vez desayunamos, fuimos a cambiar 50€ en la oficina que había en el hotel (1€=3.329). El cambio fue el peor de todo el viaje, pero estabamos con pocos dinares.
Cogimos el coche y fuimos para la medina, el objetivo era aparcar en un "Parking lot" que vimos cerca de la Gran Mezquita de Sousse. Pero estaban llenos de coches aparcados de forma caótica con varias personas con chaleco reflectante que no daban mucha confianza. Rodeamos la muralla de la medina y al llegar al borde sur de la medina había espacio para aparcar, pero era extraño que no hubiese coches, así que no nos atrevimos a dejarlo allí. Al final lo dejamos en un descampado al sur de la Kasbah, que tenía un cartel anunciándolo como parking de autocares turísticos. Luego al volver al coche, vimos que lo mejor es aparcar en la puerta del Sousse Archaeological Museum, que también es gratis, está más céntrico y con mucho sitio libre.

Eran las 11:20 cuando nos bajamos del coche. Mientras bajamos la calle, observamos las imponentes murallas de la Kasbah. Decidimos entrar a la medina por la Bab El-Kebli y seguir la rue d'Angelterre, que según avanzamos estaba más llena de tiendas. En una de ellas entramos a preguntar por unas carteras y como no tenían ninguna que nos gustara, nos llevó el vendedor a otra tienda de al lado para ver si nos gustaba algo. No acaba de gustarnos ninguna, así que el vendedor de esta última tienda, salío corriendo, mientras el otro nos explicó que iba a buscar más. Cuando nos íbamos a ir, apareció el segundo con varias carteras. Al final nos decidimos por una y empezó el regateo. Al final llegamos a un precio y nos insistía para llevarnos más cosas, que nos daba mejor precio. Le pagamos y nos fuimos. Me pregunto cómo se reparten el beneficio entre el primer paisano de la primera tienda, el segundo y el de la tienda que le "prestó" las carteras.

Como curiosidad, en alguna tienda nos hablaron en árabe. Cuando les contestamos, nos miraron extraños y nos preguntaron si eramos tunecinos, lástima no saber árabe para haber negociado a mejor precio las cosas.
A las 12:10 llegamos al Ribat de Sousse, donde había bastantes turistas. La entrada cuesta 8 dinares (unos 2,40 €) y el horario es de 8:30 a 17:30. El recinto es bastante pequeño y se recorre rápidamente; en nuestro caso tardamos algo más porque subimos a la torre. Allí no había ningún tipo de control, lo que provocó que, al llegar arriba, la gente quedara completamente bloqueada y nadie pudiera moverse. Estuve un rato esperando para intentar ver la Gran Mezquita desde lo alto, pero fue imposible. Aun así, las vistas de la medina de Susa, con la Kasbah al fondo, merecieron realmente la pena.

Después nos fuimos paseando por la medina y, casi sin darnos cuenta, acabamos comprando unas zapatillas de deporte. No lo teníamos en mente, pero entre lo simpático que era el vendedor (que llevaba las mismas zapatillas que mi hijo) y cómo se reía de nosotros diciendo que, seguramente, habíamos pagado el doble de lo que costaban en Túnez, terminamos enganchándonos. Nos explicó que tenía imitaciones de todo tipo: algunas buenas y otras no tanto. Al final llegamos a un precio que nos pareció justo y nos las llevamos por 30 €.
Después seguimos callejeando, alejándonos de las zonas más comerciales, y descubrimos rincones realmente bonitos. La verdad es que la medina de Susa es pequeña, pero con mucho encanto. De todas las que visitamos, creo que fue la que más nos gustó.
Una vez en el coche, eran pasadas la 13 h pero no teníamos hambre y estabamos cansados. Así que decidimos irnos a Monastir, donde llegamos sobre las 14h, después de sufrir algún atasco en la salida de Susa. Decidimos aparcar cerca de la estación de Louage porque vimos que era una zona amplia y que al moverse gente se podría comer tarde sin problemas. Aparcamos frente a la puerta de la medina que da acceso a la Rue de Tunis.
Empezó a llover y no lo pensamos mucho, nos metimos a comer en chef Monastir. Donde se podía elegir entre sandwich, que son unos chuscos grandes de pan, o mlawi, como el durum turco. Para el relleno elegimos mezcla de verduras y pollo. total 1 sandwich, 2 mlawis y 3 refrescos por 28DTN.
Una vez comidos, bajo la lluvia, nos adentramos por la bonita puerta de la calle LÍndependence, a la medina. Al llegar a la altura de la moderna Mezquita de Bourguiba, enfrente volvimos a cambiar 50€ en una oficina de cambio, esta vez a 3.37 dinares. La medina de Monastir no tenía el encanto de medina de Susa, de hecho las tiendas eran más para el comercio local que para los turistas.

Cuando llegamos a La Place des Arts, empezó a llover más y tuvimos que aligerar el paso para llegar al Ribat de Monastir. Vimos que alrededor de esta amplia plaza se podría haber aparcado, lástima no haberlo sabido para haber hecho este trayecto en coche y no mojarnos. En torno a ella, está los principales monumentos de Monastir: el Ribat, la Gran Mezquita, el mausoleo de Habib Bourguiba, el cementerio y el mausoleum del Imam al-Mazari.
Entramos en el poco concurrido Ribat de Monastir. Precio: 8 dinares (2,4 €.)8:30 a 17:30. Tiene unas dimensiones bastantes grandes y desde su torre hay unas vista muy chulas de Monastir y el mar Mediterráneo. Nos llevó un rato dar con la entrada a la torre, porque la construcción del Ribat es un tanto laberíntica. Una vez arriba, esta vez, estábamos solos.

El tiempo era bastante malo y nos quitó las ganas de seguir explorando el resto de edificios, así que decidimos ir a por el coche. Entramos en la medina por la Bab El Kram y fuimos caminando por la calle llena de charcos que concecta con la explanada de Louages. Vimos como muchas tiendas, donde los tunecinos hacen sus compras diarias, cerraban a esas horas (las 16h), imagino que por falta de clientes.
Una vez en el coche, volvimos hacia Susa, volviendo a pasar por la zona con resort de playa. La verdad es que esta zona está en mitad de la nada, detrás del aeropuerto de Monastir, con cero atractivo turístico cultural. Supongo que las playas serán buenas. No teniamos suficiente auntonomía para llegar al aeropuerto, así que paramos en una gasolinera Shell y echamos 10 DTN. El empleado nos limpió lo cristales y le dimos una propina. Al ponernos en marcha, el coche nos decía que habíamos subido unos pocos kilómetros de autonomía. Creimos que nos habíamos confundido al hacer el cálculo, así que cuando volvimos a ver otra gasolinera, echamos 20 DTN más. Esta vez al poner en marcha el coche, la autonomía eran 300 km, así que la primera vez nos jugó una mala pasada el Suzuki. Ya no teníamos dudas que lo devolveríamos con exceso de gasolina.
Volvimos a pasar por las avenidas colapsadas de las afueras de Susa para tomar el desvío a la autopista. En algunos momentos la señalización era errática, al final seguimos las indicaciones del navegador y nos incorporamos a la autopista. Según nos acercábamos a Túnez capital el tráfico fue en aumento, con zonas de mucha lluvia y otras despejadas. Tuvimos que pagar un par de peajes. El primero hasta antes de Hammamet y el segundo entre esta y la capital.
La idea inicial era ir directamente al aeropuerto para dejar el coche antes de las 23:00, pero una vez que ya nos habíamos hecho al tráfico tunecino, decidimos pasar antes por el hotel para dejar las maletas con más tranquilidad. El GPS nos fue guiando por avenidas bastante fluidas hasta el Hôtel Suisse Tunis, que habíamos elegido para la última noche por su proximidad a la medina.
El hotel está situado en un callejón, y el navegador nos llevó hasta una de las calles que desembocan en él, pero allí no estaba permitido parar. Así que tuvimos que dar unas cuantas vueltas hasta llegar a la Rue Jamel Abdenasser, donde a esas horas encontramos bastante sitio para aparcar. Fui al parquímetro para sacar el ticket, pero no logré que lo imprimiera. Tras un segundo intento fallido, entré en una tienda cercana para preguntar si el parquímetro funcionaba. Me confirmaron que a esa hora ya no se pagaba y que el estacionamiento no volvía a ser de pago hasta el día siguiente.
Llegamos al hotel y se produjo una escena rocambolesca. Había en recepción dos moteros italianos hablando con el recepcionista, habían dejado la moto en la misma puerta. Nosotros 3 con nuestras maletas esperando y llegó otro turista italiano con un maletón que no podía pasar por la moto. Entró muy mosqueado. Los moteros estan discutiendo en italiano con el recepcionista porque no aparecía su reserva. Nos preguntó al resto los nombre y solo el italiano que acababa de aparecer le salía en su lista. Hubo un momento que pensé que teníamos que pelear por una habitación, entre el italiano mosqueado, los moteros que se empezan a mosquear y nosotros que en español-inglés nos haciamos entender. Finalmente los moteros descubrieron que ese no era su hotel, el italiano mosqueado se colo a todos y le dijo al empleado del hotel que le hiciera el checkin. El recepcionista le dijo que no tenía habitación para todos y entendimos que pensaba que veníamos todos juntos. Nosotros nos reimos, pero el italiano cabreado empezó a despotricar "porca miseria" y los moteros le dijeron que se cortara un poco que el recepcionista hablaba italiano perfectamente. Luego no encontraba nuestra reserva porque la estaba buscando en la lista de otra web de reservas, una vez aclarado por qué web lo hicimos, la encontró, nos cobró con la tarjeta 266DTN (78,93€) y nos dio la llave.
Dejamos las maletas y bajamos a preguntar al simpático repcecionista donde podíamos cenar esa noche. Nos preguntó que si un restaurante formal o típicos sitios donde van tunecinos. Le dijimos la segunda opción y nos dio indicaciones para que fueramos a la rue de Serbie.
Llegamos al aeropuerto y buscamos el parking P4 como nos dijo el chico que nos acompañó el primer día. La persona que nos dio el coche nos dijo que en cualquier lugar del parking. Una vez aparcado en el primer sitio bajo la P4, sacamos las maletas y llegó un chico preguntando "Camelcar". Le dijimos que si y se puso a mirar el coche mientras llamaba. No miró el nivel de combustible, solo que estuviera la rueda, el gato y no tuviera golpes. Nos levantó el pulgar y nos dijo que fueramos a la oficina. La verdad es que confiamos, no llevaba ningún distintivo de la empresa. Entramos en la terminal y fuimos al mostrador de Camelcar, buscaron en el datáfono la operación de cobro del depósito y la anularon. Nos dieron el papel del datáfono y nos dijeron que era todo.
Estuvimos buscando las máquinas de checkin de Tunisair en el aeropuerto, pero no había. Fuimos a preguntar a un mostrador de Tunisair donde podíamos sacar las tarjetas de embarque para el día siguiente y nos dijo un empleado de mala gana que mañana en el mostrador correspondiente. Aprovechamos para cambiar dinero en el aeropuerto, comparamos las oficinas que estaban abiertas y cambiamos 40€ a 3.363 DTN.
Usamos la app InDrive para solicitar un taxi. Como el día que recogimos el coche habíamos visto que mucha gente los tomaba directamente en las puertas de salida, decidimos hacer lo mismo. Pedimos el taxi para la entrada 2 con destino al Le Grand Café du Théâtre; es mejor indicar un lugar conocido que una dirección concreta, ya que al conductor le resulta más fácil ubicarse y además te deja cerca de la zona de restaurantes.
Como solemos hacer, pusimos el precio mínimo y un taxista aceptó por 8,80 DTN. Nos llamó y le dijimos que estábamos en salidas, pero nos pidió que bajáramos a llegadas y nos indicó que era el taxi número 11. Aquello ya nos hizo desconfiar un poco. Al llegar a la parada de taxis, uno se nos acercó disimuladamente y nos dijo nuestro alias de la app. Mientras caminábamos hacia el coche, nos soltó que el precio era 15 DTN.
Estuvimos discutiendo porque no sabíamos que en el aeropuerto se paga una tasa de 4,50 DTN. Le dijimos que aceptábamos pagarla, pero que la suma no daba 15 DTN. Aun así, él insistía en ese precio. Al final decidimos marcharnos y salir a la glorieta fuera del parking, como la primera noche.
Los taxis que había allí nos pedían 20 DTN y ninguno quería poner el taxímetro. Así que volví a solicitar uno por InDrive por 8,80 DTN y, mientras esperábamos, otro taxista empezó a negociar con nosotros. Finalmente lo cerramos en 10 DTN y nos subimos al taxi.
Nada más salir, la policía le dio el alto. Vi cómo el taxista encendía el taxímetro a toda prisa y comenzaban a discutir. El policía le pidió la documentación y, en cuanto se despistó, el taxista arrancó rápidamente y continuamos el trayecto
Nos bajamos del taxi en nuestro destino y fuimos hasta la rue de Serbia para buscar un sitio donde cenar. Entramos en el Tonton Ville, buen sitio para comer platos tunecinos. Casi todos los comensales era tunecinos hombres que bebían cerveza Beck's o vino mientras comian. Al ir a pedir, les faltaban muchas cosas de la carta, pedimos espaguetis, ojja merquez (guiso de tomate y pimiento, bastante especiado, en el que se cocinan salchichas de merguez y, al final, se añaden huevos) y dorada a la brasa con una cerveza Celtia y 2 fantas. Pagamos con tarjeta 90 DTN (26,79€).

Mientras comiamos, nos llegó aviso de que se podía hacer el check in online. Nos metimos en la web de Tunisair e hicimos el checkin, pero no nos dejó descargar las tarjetas de embarque con un mensaje de error.