Después de visitar Ghar Dalam pedimos un Bolt para ir a visitar el siguiente punto, que inicialmente tampoco estaba previsto pero que es importante y se incluye en el bono de monumentos megalíticos. Nos costó 10,10 euros.
Tarxien es una localidad del sureste de Malta, muy cerca de Paola y del famoso Hipogeo de Ħal‑Saflieni. Allí se encuentran los Templos de Tarxien, un complejo megalítico, parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Fue construido aproximadamente entre 3600 y 2500 a. C. y descubierto en 1913 por agricultores locales. Está compuesto por cuatro estructuras, tres de ellas interconectadas y una aislada, levantadas con grandes bloques de piedra caliza y organizadas en cámaras semicirculares unidas por pasadizos estrechos. Es uno de los yacimientos más ricos en decoración de toda la prehistoria maltesa: aparecen relieves de animales, motivos en espiral, grandes contenedores de piedra, utensilios, cerámicas y fragmentos escultóricos, incluida la parte inferior de una estatua monumental que representa una figura humana con túnica.

El templo meridional, construido entre 3150 y 2500 a. C., es el más decorado. Tiene cuatro ábsides divididos por un corredor central que conduce a un nicho elevado; en él se hallaron restos de cremaciones y un cementerio de la Edad del Bronce, lo que indica que el lugar fue reutilizado muchos siglos después de su construcción.
Está protegido y hay pasarelas para verlo desde arriba (aunque luego puedes meterte dentro).
Tarxien es el lugar donde mejor se conservan decoraciones zoomorfas de toda la prehistoria maltesa, incluyendo carneros, cabras, toros y cerdos, representados en paneles de piedra dentro de los templos. Los originales están en el Museo Nacional de Arqueología.
La más famosa de las estatuas es la gran estatua monumental de la que solo se conserva la parte inferior: unos pies robustos, piernas muy anchas y una falda o falda‑túnica plisada, tallada en piedra caliza y situada en el templo sur del complejo. Esa figura, que debió de medir alrededor de dos metros de altura, no conserva la cabeza ni el torso. El volumen se concentra en las caderas, los muslos y las piernas, siguiendo el mismo esquema que muchas otras estatuas del periodo de los templos, donde la parte inferior del cuerpo es gruesa y la superior, cuando se conserva, es relativamente pequeña. Durante mucho tiempo se relacionó a estás figuras como “diosas madre”, “Venus” o “señoras gordas”, asociadas a la fertilidad, porque su corpulencia y el énfasis en las caderas parecían encajar con la idea de una divinidad femenina ligada a la abundancia y a la reproducción. Sin embargo, los estudios más recientes son más cautos y señalan que muchas de estas figuras carecen de rasgos sexuales claros. Algunas podrían ser masculinas o neutras.

En Tarxien, además de la gran estatua, se encontraron otras figurillas y fragmentos humanos, algunos en piedra caliza y otros en terracota, que siguen el mismo estilo: cuerpos bajos y anchos, con énfasis en las nalgas y los muslos, a veces sentados, a veces de pie, con faldas o túnicas que cubren la parte inferior del cuerpo y, en ocasiones, con detalles como pliegues, cinturones o incisiones que sugieren tejidos.
Se hallaron cerca de altares, relieves de espirales y paneles con animales, en espacios que parecen haber sido zonas de culto o de ceremonias. Eso ha llevado a pensar que las figuras humanas podían representar seres especiales dentro de la comunidad: quizá divinidades, quizá antepasados, quizá personajes rituales, aunque en representaciones idealizadas.

Las espirales se interpretan como motivos rituales asociados a ideas de eternidad, ciclos vitales y fuerzas naturales, aunque siempre con cautela porque no existe una explicación definitiva. En Tarxien, las espirales aparecen talladas en grandes losas de caliza dentro de los templos, especialmente en el templo meridional, y forman parte del repertorio decorativo más elaborado de la prehistoria maltesa.
Gran parte de los muros, ábsides, entradas y bloques megalíticos que se observan in situ son auténticos y pertenecen a la construcción original, aunque muchos están erosionados o fragmentados por el paso del tiempo. El sitio está cubierto por una gran estructura moderna que lo protege de la lluvia y del sol, ya que la piedra caliza es muy vulnerable a la erosión.

La puerta principal que se ve hoy en los templos de Tarxien no es completamente original: es una reconstrucción parcial realizada en los años 1950.