El Hipogeo de Ħal Saflieni es uno de los monumentos más extraordinarios de Malta y, aunque no está en La Valeta sino en la localidad de Paola, muy cerca, suele visitarse desde la capital porque es uno de los lugares más impresionantes de la isla.
La palabra hipogeo significa literalmente “lugar bajo tierra” y procede del griego hypo (debajo) y gé (tierra). En arqueología se usa para describir estructuras excavadas en el subsuelo, normalmente con funciones rituales, funerarias o de culto.
Se trata de un santuario subterráneo prehistórico excavado completamente en la roca hace más de cinco mil años. Es único en el mundo: no es una cueva natural, sino un complejo de cámaras, pasillos y salas talladas a mano por una comunidad que tenía una sorprendente habilidad para trabajar la piedra con herramientas muy simples.
El Hipogeo se divide en varios niveles, cada uno con funciones distintas. La parte superior es la más antigua y tiene un aspecto más tosco, como si fuera el primer intento de crear un espacio sagrado bajo tierra. A medida que se desciende, las cámaras se vuelven más elaboradas, con paredes suavemente pulidas, columnas talladas y formas que imitan la arquitectura de los templos megalíticos que hay en la superficie. La sala más famosa es la llamada Sala del Oráculo, donde la acústica es tan perfecta que una voz humana puede resonar por todo el complejo con un tono profundo y misterioso.
El Hipogeo fue utilizado como lugar de culto y también como necrópolis. Se han encontrado restos de cientos de personas, junto con objetos rituales, figuras de piedra y pequeñas esculturas, entre ellas la famosa “Dama Durmiente”, una figura femenina reclinada que se ha convertido en símbolo de la prehistoria maltesa. Ya hablé de ella al tratar el Museo de arqueología..
Debido a su fragilidad, el acceso está muy controlado y solo se permite la entrada a un número reducido de visitantes (10 cada hora en visitas guiadas de 45 minutos). Cuesta 35 euros y las entradas se agotan muy pronto. Lo normal es comprarlas con tres meses de antelación.Dicen que se pueden comprar entradas de última hora por 50 euros pero es casi imposible.
Paola, cuyo nombre oficial es Raħal Ġdid (“el pueblo nuevo”), fue fundada en 1626 por el Gran Maestre de la Orden de San Juan Antoine de Paule, que le dio su nombre. La intención era crear un asentamiento ordenado fuera de las murallas de La Valetta, con calles rectas y una plaza central, algo poco común en Malta en esa época. Durante mucho tiempo fue un pueblo pequeño, pero su posición estratégica cerca del Gran Puerto y de los astilleros la convirtió en un lugar ideal para trabajadores, artesanos y familias vinculadas a la actividad marítima.
A partir del siglo XIX, Paola creció rápidamente gracias a la expansión de los astilleros del Gran Puerto y a la llegada de trabajadores de toda la isla. Se convirtió en un centro urbano denso, con comercios, talleres y una vida social muy activa. En esta época se construyó la iglesia parroquial de Cristo Rey, una de las más grandes de Malta, que domina la plaza central y simboliza el crecimiento del pueblo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Paola sufrió intensamente los bombardeos, ya que los astilleros y el puerto eran objetivos prioritarios.
En el siglo XX también se construyó en Paola la mezquita Mariam Al‑Batool, la principal mezquita de Malta. Además, Paola albergó durante décadas la prisión de Corradino,