Los Dingli Cliffs forman una muralla natural de piedra caliza que cae casi verticalmente al Mediterráneo. Alcanzan 253 metros en Ta’ Dmejrek, el punto más alto del país. Desde arriba se ve el mar completamente abierto y, en días claros, la pequeña isla deshabitada de Filfla.

Los acantilados están formados por caliza superior maltesa, una roca dura que resiste la erosión y crea paredes verticales. Sobre ella se apoyan terrazas agrícolas tradicionales. La flora incluye especies endémicas, como la siempreviva maltesa y orquídeas silvestres.
En lo alto se encuentra la Capilla de Santa María Magdalena (siglo XVII).
El problema es que, estando sobre el acantilado, no se puede ver bien. Apenas un trocito. Por eso quizás la visita fue algo deslucida.
El área fue históricamente un punto de vigilancia costera.