Idioma: English Español
Mostrar/Ocultar Blogs / Diarios
Mostrar/Ocultar Fotos / Pics
: Bulgaria
: Bulgaria
: Bulgaria
: Bulgaria
Galería de Fotos
Blogs 
VELIKO TARNOVO

VELIKO TARNOVO ✏️ Diarios de Viajes de Bulgaria Bulgaria

La zona estuvo habitada desde la Antigüedad. En las colinas de Tsarevets y Trapezitsa se han encontrado restos tracios y romanos, pero no existía aún una ciudad organizada. El lugar era estratégico: un meandro profundo del Yantra formaba una...
  Fecha creación:   Puntos: 0 (0 Votos) 📝 Etapa 19 de 34
Tras las huellas de los tracios (en construcción)

Diario: Tras las huellas de los tracios (en construcción)

Puntos: 0 (0 Votos)  Etapas: 34  Localización: Bulgaria Bulgaria 👉 Ver Etapas

La zona estuvo habitada desde la Antigüedad. En las colinas de Tsarevets y Trapezitsa se han encontrado restos tracios y romanos, pero no existía aún una ciudad organizada. El lugar era estratégico: un meandro profundo del Yantra formaba una defensa natural casi perfecta.

La historia de Veliko Tarnovo como capital comenzó en 1185, cuando los hermanos Asen y Pedro encabezaron una gran revuelta contra el dominio del Imperio Bizantino. El levantamiento culminó con la restauración del Estado búlgaro independiente y el nacimiento del Segundo Imperio Búlgaro. Los nuevos gobernantes eligieron Tarnovo como capital por su posición estratégica, protegida por las colinas de Tsarevets, Trapezitsa y Sveta Gora, y por su fácil defensa. Durante los dos siglos siguientes, la ciudad se convirtió en el principal centro político, religioso y cultural de Bulgaria y en una de las ciudades más importantes del sureste de Europa.

A partir de ese momento, la ciudad se convirtió en residencia de los zares, sede del patriarcado búlgaro, centro cultural y artístico y una fortaleza casi inexpugnable.

La ciudad se extendió por las colinas de Tsarevets, Trapezitsa y Sveta Gora, formando un conjunto urbano complejo y monumental.
Durante los reinados de Ivan Asen II y sus sucesores, Tarnovo vivió su máximo esplendor. Fue conocida como la “Segunda Constantinopla” por su riqueza, su cultura y su poder político.

En esta época se desarrollaron la Escuela Literaria de Tarnovo, con figuras como Evtimiy de Tarnovo; la Escuela Artística de Tarnovo, que influyó en los Balcanes y un urbanismo sofisticado, con palacios, murallas, iglesias y barrios artesanales.

La ciudad era un centro diplomático y comercial que mantenía relaciones con Europa Central, Bizancio y el Mediterráneo.

En 1393, tras un asedio prolongado, Tarnovo cayó en manos del Imperio Otomano. Fue un golpe devastador: la ciudad perdió su papel político y religioso, el patriarcado fue abolido y muchos intelectuales huyeron o fueron deportados.

Durante los siglos siguientes, Tarnovo se convirtió en una ciudad provincial, aunque mantuvo cierta actividad artesanal y comercial.
A partir del siglo XVIII, Tarnovo resurgió como centro del Renacimiento Nacional Búlgaro. Se construyeron casas de comerciantes, escuelas y talleres. La ciudad recuperó parte de su dinamismo cultural.

En 1879, tras la liberación de Bulgaria del dominio otomano, Tarnovo fue elegida sede de la Asamblea Constituyente que redactó la primera constitución moderna del país, la Constitución de Tarnovo. Fue un acto simbólico: la antigua capital medieval volvía a ser escenario de un renacimiento político.

La fortaleza de Tsarevets fue la capital política y religiosa del Segundo Imperio Búlgaro (siglos XII–XIV). No era un castillo aislado sino una colina entera fortificada, con murallas, puertas, barrios, palacios y la sede del patriarcado. Aquí vivieron los zares, se tomaron decisiones de Estado y se desarrolló la cultura medieval búlgara.

La colina estaba densamente urbanizada: murallas, puertas defensivas, barrios artesanales, palacios, iglesias y la residencia patriarcal.
En 1393, tras un asedio de tres meses, Tsarevets cayó en manos otomanas. Fue un golpe devastador ya que el patriarcado fue abolido, la élite intelectual fue deportada y la ciudad perdió su papel político.

La caída de Tsarevets simbolizó el final del Estado medieval búlgaro. Durante los siglos siguientes, la colina quedó en ruinas.
Algunas iglesias siguieron activas, pero la mayor parte del complejo se deterioró.

Los restos medievales quedaron enterrados bajo capas de destrucción y abandono. Con el Renacimiento Nacional Búlgaro, Tsarevets recuperó su importancia simbólica.

Tras la liberación de Bulgaria en 1878, comenzaron excavaciones y estudios arqueológicos.

Entre 1930 y 1980 se realizaron reconstrucciones parciales, especialmente en la muralla principal, la Puerta de Entrada, la Torre de Balduino y la Catedral Patriarcal (reconstruida con murales modernos).

La muralla de Tsarevets no era un simple perímetro defensivo; era la estructura que convertía la colina en una ciudad-fortaleza autosuficiente, capaz de resistir asedios prolongados. Su trazado sigue el borde natural del meandro del Yantra, aprovechando la topografía para reforzar la defensa.Antes de 1185, la colina ya tenía defensas básicas.

Los tracios y romanos habían utilizado el lugar como punto estratégico, pero no existía una muralla completa. La verdadera transformación llegó con la fundación del Segundo Imperio Búlgaro. Tras la revuelta de Asen y Pedro, Tsarevets se convirtió en capital y se inició la construcción de una muralla monumental.

Tenía una longitud aproximada de 1,1 km, una altura media de 10–12 metros y un grosor de entre 2,5 y 3,5 metros. Se construyó con piedra local, reforzada con mortero de cal. Había torres distribuidas en puntos estratégicos, especialmente en zonas vulnerables y tres puertas defensivas en la entrada principal.

La muralla seguía el borde del acantilado, de modo que el río Yantra actuaba como foso natural en tres lados. La muralla estaba diseñada para resistir asedios prolongados.

Su eficacia se basaba en tres elementos: topografía, su sistema de puertas y las torres y caminos de guardia.

El meandro del Yantra crea un desnivel abrupto por lo que atacar Tsarevets por el lado del río era casi imposible.

La entrada principal tenía tres puertas consecutivas, cada una con torre y pasarela. Era un corredor estrecho y controlado, pensado para ralentizar y fragmentar al enemigo.

Las torres permitían vigilar todo el valle y el camino superior de la muralla conectaba rápidamente los puntos clave para mover tropas.
Durante el reinado de Ivan Alexander, siglo XIV, la muralla fue reforzada. Se añadieron torres, se repararon tramos y se mejoró la defensa de la zona del palacio real. En esta época, Tsarevets era considerada una de las fortalezas más seguras de los Balcanes. Seguramente por eso el asedio otomano de 1393 duró tres meses.

La muralla resistió durante semanas, pero finalmente los otomanos lograron penetrar por la zona norte, donde la defensa era más vulnerable. La caída de la muralla marcó el fin del Segundo Imperio Búlgaro.

La Puerta Principal no era una simple entrada. Era un sistema defensivo en tres niveles, diseñado para frenar, dividir y agotar a cualquier atacante. Su estructura refleja la importancia de Tsarevets como capital del Segundo Imperio Búlgaro (1185–1393).

El sistema defensivo estaba formado por una primera puerta exterior que era un arco fortificado con torre lateral. Su función era detener el primer impacto y obligar al enemigo a entrar en un pasillo estrecho.

Nada más cruzar la primera puerta, entrabas en un pasillo estrecho y en pendiente, flanqueado por murallas. Este corredor era clave en la defensa ya que obligaba a avanzar despacio, en fila, sin posibilidad de maniobrar.

Desde arriba, los defensores podían disparar, lanzar piedras o bloquear el paso.

Había una segunda puerta situada unos metros más arriba. Era más estrecha, más alta y más protegida. Aquí se concentraban defensores en las torres laterales. Tras la segunda puerta, el pasillo continuaba subiendo. Este tramo es aún más estrecho y más expuesto. Los defensores podían lanzar fuego desde las torres superiores.

La tercera puerta era la más importante ya que daba acceso directo al interior de la fortaleza. Era la más reforzada y estaba flanqueada por torres altas. Era la entrada final al interior de la fortaleza.

Una vez superada, el enemigo ya estaba dentro pero no en un espacio abierto, sino en una zona controlada desde varios puntos altos.

Este triple sistema hacía casi imposible un asalto rápido. Entre las puertas había un corredor estrecho, ligeramente ascendente, como comentaba, donde los atacantes quedaban expuestos y los defensores podían disparar desde arriba (se podían lanzar piedras, aceite o proyectiles) para ralentizar el avance enemigo. Era un auténtico “embudo” militar. Cada puerta estaba acompañada por torres.

Las torres permitían vigilar el valle, disparar flechas o virotes desde altura, coordinar señales con otras partes de la muralla y cerrar el paso en caso de ruptura de una puerta.

La torre de la tercera puerta era la más alta y simbólica. Antes de la primera puerta había un puente que cruzaba un pequeño foso seco. En época medieval, este puente podía ser parcialmente desmontado o bloqueado. No era levadizo, pero sí controlado.

Después de la tercera puerta llegabas a una pequeña explanada.

Aquí se distribuían los caminos hacia el Palacio Real, el Barrio de los Artesanos, la Roca de los Traidores y la subida hacia la Catedral Patriarcal.

El Palacio real era uno de los edificios principales. Es uno de los espacios más importantes del medievo búlgaro, aunque hoy solo queden sus cimientos.

El palacio se situaba en la parte central alta de la colina, justo antes de la subida final al Patriarcado. Esta posición permitía controlar el acceso desde la Puerta Principal, vigilar el barrio interior, dominar el valle del Yantra y mantener comunicación visual con Trapezits. Era el punto más protegido de toda la fortaleza.

El palacio estaba organizado en varios espacios funcionales. Hoy se distinguen claramente los cimientos.

El patio ceremonial era una zona abierta para recepciones, formaciones y actos oficiales.

La Sala del Trono era el edificio principal, donde el zar recibía embajadas y celebraba consejos. Las dependencias reales eran habitaciones privadas, almacenes, cocinas y estancias de servicio.

La muralla interior del palacio era un segundo cinturón defensivo exclusivo del zar. Las torres de vigilancia controlaban accesos y permitían comunicación con el Patriarcado.

Aunque era un centro de poder, la fortaleza también era un espacio habitado. Vivían allí el zar y su familia, consejeros y escribas, guardias, sirvientes y artesanos especializados. El palacio funcionaba como una pequeña ciudad dentro de la ciudad.

Durante el asedio otomano, de hecho, el palacio fue uno de los últimos puntos en caer. La muralla interior resistió hasta el final. Tras la conquista, el complejo fue saqueado e incendiado. Nunca volvió a reconstruirse.

El Patio Ceremonial era el gran espacio abierto del complejo palaciego, el lugar donde el poder del zar se hacía visible ante todos. No era un patio doméstico, sino una explanada cuidadosamente organizada para actos oficiales, recepciones militares y procesiones. Al entrar desde la zona residencial del palacio, lo primero que se percibía era la amplitud: un espacio rectangular, ligeramente elevado respecto al resto del barrio interior, delimitado por muros y por los edificios principales del complejo.

El suelo estaba nivelado y probablemente pavimentado con losas o ladrillo, pensado para soportar formaciones de guardias, desfiles y concentraciones de dignatarios. Desde este patio se accedía directamente a la Sala del Trono, cuya fachada dominaba uno de los lados largos. La relación entre ambos espacios era deliberada: el patio funcionaba como antesala pública del poder, mientras que la sala era el espacio interior donde ese poder se ejercía.

En el patio se realizaban proclamaciones, lecturas de decretos, recepciones de embajadas y ceremonias de Estado. También era el lugar donde se reunían las tropas antes de partir o donde se recibían a los generales tras una campaña. La arquitectura reforzaba esta función: muros altos, accesos controlados y una disposición que obligaba a todos los presentes a orientarse hacia la Sala del Trono, creando un eje visual y simbólico muy claro.

Aunque hoy solo quedan los cimientos, la planta del patio se reconoce perfectamente: una superficie amplia, abierta, con restos de muros perimetrales.

La Sala del Trono era el espacio más importante del Palacio Real, el lugar donde el zar ejercía su autoridad. Hoy solo quedan los cimientos, pero permiten reconstruir bastante bien su forma y función.

Era un salón rectangular, largo y elevado sobre una terraza interior del palacio. La entrada daba al patio ceremonial, de modo que cualquier persona que accediera al palacio tenía que pasar por delante de ella. El interior estaba organizado en un eje muy claro: desde la puerta se avanzaba directamente hacia el extremo opuesto, donde se encontraba el trono, colocado en un nicho ligeramente elevado. Ese desnivel marcaba la jerarquía: el zar siempre estaba por encima del resto, visible desde cualquier punto de la sala.

La sala era amplia, pensada para audiencias, recepciones diplomáticas y actos oficiales. Los cimientos muestran bases de columnas o soportes laterales que articulaban el espacio, probablemente creando una nave central despejada y dos zonas laterales más estrechas. La iluminación entraba por ventanas altas, lo que daba una luz indirecta que reforzaba el carácter solemne del lugar.

La decoración, aunque perdida, se puede imaginar a partir de fragmentos encontrados: paredes enlucidas y pintadas, motivos geométricos y vegetales, suelos de ladrillo o losas, y quizá algún fresco simbólico relacionado con la legitimidad del zar. El estilo seguía modelos bizantinos, pero con rasgos propios de la tradición búlgara.

En este salón se recibían embajadas, se firmaban decretos, se celebraban consejos y se realizaban ceremonias de Estado. El ceremonial era rígido: los visitantes avanzaban por el eje central, se detenían a distancia del trono y esperaban autorización para hablar. La arquitectura estaba diseñada para imponer respeto y transmitir poder.

Las dependencias reales eran el núcleo doméstico y funcional del palacio, el espacio donde se desarrollaba la vida cotidiana del zar, su familia y el personal que sostenía el poder. No eran lujosas en el sentido moderno, pero sí complejas, organizadas y adaptadas a las necesidades de una corte medieval.

Estaban situadas alrededor del Patio Ceremonial y de la Sala del Trono, formando un conjunto compacto de habitaciones, almacenes, pasillos y escaleras. Los arqueólogos han identificado claramente las bases de muros, las divisiones internas y los accesos, lo que permite reconstruir su funcionamiento.

Había habitaciones privadas para el zar y su familia, probablemente con suelos de ladrillo y paredes enlucidas. No eran grandes, pero sí más aisladas y mejor protegidas que el resto del palacio. Cerca de ellas se encontraban las estancias del personal de confianza: sirvientes, guardias, escribas y asistentes. La corte era pequeña, pero constante, y necesitaba espacios de trabajo y descanso.

También existían almacenes donde se guardaban provisiones, armas, textiles, documentos y objetos de valor. Estos almacenes eran esenciales durante los asedios, ya que el palacio debía poder resistir de forma autónoma. Los restos muestran muros más gruesos y suelos reforzados, pensados para soportar peso.

Las cocinas y zonas de servicio estaban situadas en la parte menos expuesta, cerca de un acceso secundario que permitía traer agua y alimentos sin interferir con las áreas ceremoniales. No se conservan hornos completos, pero sí restos de hogares y zonas ennegrecidas por el fuego.

Las dependencias incluían también pasillos estrechos y escaleras internas que conectaban rápidamente con la muralla interior y con las torres. Esto permitía mover guardias sin ser vistos y reforzar puntos vulnerables en caso de ataque. El palacio era tanto un hogar como una fortaleza.

Durante el asedio de 1393, estas dependencias fueron utilizadas como último refugio. Los restos carbonizados encontrados en excavaciones indican que ardieron durante la caída del palacio.

La Torre de Balduino es uno de los puntos más simbólicos de la fortaleza de Tsarevets. Se encuentra en el extremo sureste de la colina, en una posición estratégica que domina el meandro del Yantra y controla uno de los accesos naturales al recinto. La torre actual es una reconstrucción moderna basada en los cimientos originales, pero su forma y volumen permiten entender cómo era una torre defensiva del Segundo Imperio Búlgaro. Su nombre procede del episodio más famoso asociado a este lugar: la captura y muerte de Balduino de Flandes, emperador latino de Constantinopla, tras la batalla de Adrianópolis en 1205. Según las crónicas búlgaras, el zar Kaloyan lo llevó prisionero a Tsarevets y lo encerró en esta torre, donde murió poco después en circunstancias que nunca quedaron del todo claras. La tradición búlgara sostiene que intentó escapar o que conspiró contra el zar, mientras que las fuentes occidentales hablan de malos tratos o de una muerte por desesperación. Sea cual sea la versión, el episodio convirtió la torre en un símbolo del poder búlgaro frente al Imperio Latino.

Arquitectónicamente, la torre formaba parte del sistema defensivo oriental de Tsarevets. Era una estructura alta, con varios niveles, muros gruesos y una planta cuadrada, diseñada para vigilar el valle y proteger la muralla en uno de sus puntos más vulnerables. Desde ella se controlaba el paso hacia el barrio interior y se mantenía comunicación visual con otras torres y con la muralla principal. La reconstrucción actual sigue el modelo de las torres medievales búlgaras: base maciza, niveles superiores con aberturas estrechas para arqueros y una terraza defensiva en la parte superior. Aunque no es original, reproduce fielmente la volumetría y la función de la torre histórica.

La llamada Roca de los Traidores (Execution Rock o Baldwin's Rock en algunas referencias turísticas) es uno de los lugares más impactantes de la fortaleza de Tsarevets, en Veliko Tarnovo. Se encuentra en el extremo norte de la colina, sobre un abrupto precipicio que cae hacia el río Yantra.

Según la tradición medieval búlgara, desde esta roca eran arrojados al vacío los traidores al Estado, conspiradores y personas condenadas por graves delitos contra el poder real. La caída desde el acantilado suponía una muerte prácticamente segura, mientras las aguas del Yantra arrastraban los cuerpos río abajo.

El Monasterio de San Iván Rilski era un monasterio medieval situado justo delante de la gran roca vertical de la muralla oriental de Tsarevets. Formaba parte del conjunto religioso del Segundo Imperio Búlgaro y estaba vinculado a la vida espiritual de la corte. Tenía iglesia, dependencias monásticas, patio y estructura arquitectónica completa, con muros de piedra y organización interna propia de los monasterios del siglo XII–XIII. Su posición era muy particular: estaba encajado bajo el acantilado, en la zona donde la muralla cae hacia el río Yantra, cerca de la llamada Puerta de los Traidores, el lugar donde se ejecutaban nobles acusados de conspiración. Por eso, aunque su nombre oficial era San Iván Rilski, la tradición oral lo asoció a la roca de los traidores y a las historias de castigo y penitencia que rodeaban ese sector de la fortaleza.

El monasterio funcionó como centro religioso, educativo y litúrgico, igual que otros monasterios de la capital, y era parte del paisaje sagrado de Tarnovo. Fue destruido durante las invasiones otomanas en los siglos XIV–XV. Hoy solo quedan restos arqueológicos: cimentaciones, trazas de muros y plataformas que permiten identificar su planta y su ubicación exacta. Un cartel señala ese punto.

La Catedral Patriarcal de la Santa Ascensión era el edificio religioso más importante del Segundo Imperio Búlgaro y el corazón espiritual de la Bulgaria medieval. Situada en el punto más alto de la colina de Tsarevets, dominaba toda la capital y simbolizaba la unión entre el poder político de los zares y la autoridad religiosa del Patriarcado búlgaro.

La catedral era la sede oficial del Patriarca de Bulgaria, la máxima autoridad de la Iglesia ortodoxa búlgara. Desde aquí se dirigía la vida religiosa del imperio, se celebraban las ceremonias más solemnes y se reforzaba la legitimidad de los monarcas búlgaros. En sus dependencias residía el patriarca y funcionaba un importante centro cultural y literario asociado a la Escuela Literaria de Tarnovo.
El complejo patriarcal ocupaba un recinto fortificado independiente dentro de Tsarevets. Estaba rodeado por murallas, torres y puertas propias, lo que demuestra la enorme importancia política y religiosa de la institución. Era la segunda gran fortaleza de la ciudad después del Palacio Real.

Los arqueólogos creen que la catedral fue construida entre los siglos XII y XIII sobre los restos de una antigua basílica paleocristiana de los siglos V y VI. Más tarde fue ampliada y reconstruida durante el siglo XIV, especialmente bajo el reinado del zar Iván Alejandro, una de las épocas de mayor esplendor cultural del imperio.

La iglesia presentaba una planta en cruz con cúpula, tres ábsides y un campanario, un elemento poco frecuente en la arquitectura religiosa ortodoxa balcánica de la época. Los hallazgos arqueológicos demuestran que estuvo ricamente decorada con frescos, cerámicas policromadas y ornamentación exterior de gran calidad.

Tras la caída de la ciudad el 17 de julio de 1393, la catedral fue saqueada y destruida junto con gran parte de la capital.

La catedral que vemos hoy no es completamente medieval. Fue reconstruida entre las décadas de 1970 y 1980 como parte de los grandes trabajos de restauración de Tsarevets realizados con motivo de la conmemoración de los 1300 años del Estado búlgaro. Los arquitectos utilizaron los datos obtenidos durante las excavaciones arqueológicas y la información conservada en fuentes medievales.

Lo más sorprendente del interior son los frescos realizados por el artista Teofan Sokerov. A diferencia de los frescos tradicionales ortodoxos, estas pinturas tienen un estilo moderno y expresionista. No representan únicamente escenas religiosas, sino también episodios de la historia búlgara, el auge del imperio, las luchas nacionales y la caída de Tarnovo. Cuando el templo fue reconstruido en las décadas de 1970 y 1980, las autoridades búlgaras tomaron una decisión muy poco habitual: en lugar de reproducir las antiguas pinturas medievales, encargaron una decoración completamente nueva a Sokerov.

Representan la creación y consolidación del Estado búlgaro; el esplendor cultural del Segundo Imperio Búlgaro; la actividad de los santos Cirilo y Metodio y la difusión de la escritura eslava; el poder de los zares de Tarnovo; la vida espiritual de la Iglesia búlgara; la caída de la capital ante los otomanos en 1393 y el sufrimiento y la resistencia del pueblo búlgaro durante siglos de dominación extranjera.

Las figuras aparecen estilizadas, alargadas y muy expresivas. Los colores son intensos, predominando los tonos ocres, rojos, marrones y negros. Muchas escenas tienen un carácter dramático y simbólico que recuerda más al arte monumental contemporáneo que a la pintura religiosa medieval.

Las composiciones están llenas de símbolos. Coronas y cetros representan el poder de los zares. Los libros y pergaminos simbolizan la cultura y la literatura medieval búlgara. Las llamas y los colores oscuros evocan la destrucción de Tarnovo y las figuras solemnes representan la continuidad de la identidad nacional búlgara. Personalmente las pinturas no me gustaron nada y creo que rompen completamente con la estética del lugar.

La catedral nunca ha sido reconsagrada.

Ojo con el calor. En Veliko Tarnovo hace muchísimo calor y en la fortaleza estás muy expuesto. Por suerte hay algunas máquinas donde comprar bebida fresca y algunas, muy pocas, zonas de sombra.

La restauración de los edificios de la fortaleza, sin que haya mucha diferenciación con lo que pudo haber originalmente, es objeto de controversia. En Tsarevets es fácil llevarse una impresión equivocada si uno va sin leer nada porque el conjunto parece muy bien conservado. En realidad, hay una combinación de restos medievales auténticos y reconstrucciones del siglo XX.

Evidentemente el trazado es el original. No podía ser de otro modo. Pero gran parte de lo que vemos en altura es resultado de las restauraciones realizadas entre 1930 y 1981. La iglesia patriarcal, por ejemplo, es una reconstrucción moderna levantada sobre las ruinas originales.

La torre reconstruida en 1976 dentro del recinto de Tsarevets es una de las torres defensivas de la muralla sur‑este, restaurada durante el gran proyecto de reconstrucción de la fortaleza que Bulgaria llevó a cabo entre 1969 y 1981. Es una torre de vigilancia situada en la parte baja del recorrido, cerca del camino que bordea la muralla. Esa torre fue reconstruida para mostrar cómo eran las torres defensivas originales del recinto medieval, con muros gruesos, almenas y estructura vertical, y el cartel especifica el año de reconstrucción porque forma parte de la restauración moderna, no de la estructura medieval original. La torre sirve hoy como punto de observación y como referencia arqueológica para entender la línea defensiva de Tsarevets.

Dentro hay armas: puntas de flecha, lanzas, ballestas, escudos y reproducciones de armamento defensivo, colocadas para mostrar cómo se organizaba la defensa de la fortaleza. Es algo así como un pequeño museo militar.

En Tsarevets no solo quedan murallas, torres y edificios oficiales: también se conservan restos de viviendas medievales, sobre todo en la parte sur y sureste de la colina, y en algunas terrazas interiores cerca del camino que sube hacia el Palacio Real. Estas casas eran de piedra en la base y madera en la parte superior, así que lo que queda hoy son principalmente cimientos, muros bajos, líneas rectas de piedra, escalones, hogares y plataformas. Muchas de estas estructuras se ven como rectángulos o cuadrados de piedra pegados a la muralla o formando pequeñas agrupaciones. No están reconstruidas como edificios completos, porque la parte de madera desapareció hace siglos, pero los arqueólogos consolidaron los restos para que se puedan reconocer. Estas viviendas se distribuían en terrazas, aprovechando la pendiente de la colina. Seguramente sea la parte más respetuosa con el pasado de la fortaleza.

También hay restos de calles estrechas, pasajes y pequeños patios, que formaban el tejido urbano dentro de la fortaleza.

La entrada cuesta 7,67 euros.

Creo que más que ver tanta reconstrucción me sorprendió que hubiera cabras. Después me enteré que las cabras forman parte de la gestión actual del recinto arqueológico. Tsarevets es una colina enorme, con muchísimas zonas de hierba, pendientes y terrazas donde sería muy caro mantener el terreno solo con maquinaria. Por eso, desde hace años, se permite que pastores locales entren con cabras para controlar la vegetación, igual que se hace en otros parques históricos de Bulgaria. Las cabras comen la hierba, los arbustos jóvenes y las plantas que crecerían entre las ruinas, y eso evita que las estructuras se deterioren por raíces o humedad. Es un método tradicional, barato y ecológico, y además mantiene el paisaje muy parecido al que habría tenido la colina en la Edad Media, cuando también había ganado dentro y alrededor de la fortaleza.

Ese león que se ve al entrar es una escultura moderna colocada en la entrada principal de la fortaleza para representar el emblema heráldico del Segundo Imperio Búlgaro. El león rampante (de pie, con una pata levantada) era el símbolo del poder real y aparece en sellos, monedas y representaciones oficiales de los zares búlgaros desde la Edad Media. El escudo que sostiene o acompaña al león reproduce ese motivo heráldico, que hoy es también parte del escudo nacional de Bulgaria.



📊 Estadísticas de Etapa ⭐ 0 (0 Votos)
  Puntos Votos Media Visitas
Actual 0 0 Media 32
Anterior 0 0 Media 0
Total 0 0 Media 32

05 Puntos
04 Puntos
03 Puntos
02 Puntos
01 Puntos
Para votar necesitas conectarte como usuario registrado.
Te puedes registrar gratis haciendo click aquí

Diarios relacionados
Una semana de agosto en Bulgaria.Una semana de agosto en Bulgaria. Recorrido de una semana por Bulgaría con un grupo, incluyendo Sofía, Plovdiv, los tres... ⭐ Puntos 5.00 (9 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 324
7 días alrededor de Bulgaria7 días alrededor de Bulgaria Relato de un circuito de 7 días por Bulgaria, diseñado personalmente y llevado a cabo en coche. ⭐ Puntos 4.63 (8 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 221
En Bulgaria: buscar y no encontrar.En Bulgaria: buscar y no encontrar. Viaje de 15 días en transportes públicos por el sur y centro de Bulgaria, con etapa final en... ⭐ Puntos 5.00 (13 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 93
Una semana en BulgariaUna semana en Bulgaria Viaje por el sur de Bulgaria ⭐ Puntos 5.00 (2 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 79
Desde Bulgaria con amor.Desde Bulgaria con amor. Es un viaje de toma de contacto con todo el territorio,norte, centro,Mar negro, sur y la capital Sofia , avión y coche de alquiler. Fueron 17 días de... ⭐ Puntos 5.00 (4 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 73


forum_icon Foros de Viajes
Pais Tema: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas
Foro Grecia y Balcanes Foro Grecia y Balcanes: Foro de viajes a Grecia y Balcanes: Atenas, Peloponeso, islas Cicladas, Creta, Rodas y Chipre. Balcanes: Croacia, Eslovenia, Serbia, Macedonia, Montenegro, Bosnia, Bulgaria y Albania
Ir a tema del foro Ir a tema del foro
Últimos 5 Mensajes de 1347
680803 Lecturas
AutorMensaje
empecinado
Imagen: Empecinado
Super Expert
Super Expert
16-01-2008
Mensajes: 291

Fecha: Mie Mar 04, 2026 09:27 am    Título: Re: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas

Hay directo de Madrid el problema es que no veo ciudades interesantes entre Sofía y Skopie

indamatossi.marta
Imagen: Indamatossi.marta
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
05-06-2014
Mensajes: 7479

Fecha: Mie Mar 04, 2026 01:50 pm    Título: Re: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas

No, en la ruta directa, mucha cosa no se ve, si vas a estar una semana podrias hacer alrededores de Sofia y alrededores de Skopje... Pero si es con coche alquilado....alquilar en un pais y devolver en otro.... No se si te lo permitira la compañia de alquiler y/o lo que te cobrarian...... Un saludo
javiky13
Imagen: Javiky13
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
27-02-2012
Mensajes: 7020

Fecha: Mie Mar 04, 2026 03:35 pm    Título: Re: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas

Puedes llegar e ir por Plovdiv, Haskovo, Veliko Tarnovo, Burgas (por decir sitios) y volver hacia Sofia.... O puedes ir hacia el sur (o Plovidiv y el sur, es que me gustó mucho Plovdiv) entrar a Grecia hacia Salónica y luego entra en Macedonia Por Bitola y Ohrid (que es lo que más me llama del país en mis ideas de viaje).
En Coche será viable, pasar de Bulgaria a Grecia no será mucho problema, pero si lo encarecerá... No se el dejar el coche en Skopje si será posible. En Transporte público es viable aunque requiera más planificación.
gadiemp
Imagen: Gadiemp
Moderador Viajes
Moderador Viajes
26-10-2012
Mensajes: 7438

Fecha: Mie Mar 04, 2026 04:13 pm    Título: Re: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas

Hola @empecinado

No he estado en Bulgaria, pero si vas de Sofia a Skopje en coche yo te recomiendaría hacer una parada en Kratovo quizá de un día o dos. Desde Kratovo puedes visitar el Monasterio de Lesnovo (que está cerca de Probistip en realidad).

Al norte de Kratovo están las formaciones rocosas llamadas "Las Muñecas de Piedra" (The Stone Dolls).

En cuanto al Monasterio de Rila (Bulgaria) recuerdo haber leído en algún sitio que tienen hospedería. A lo mejor os convendría pasar la noche allí.
empecinado
Imagen: Empecinado
Super Expert
Super Expert
16-01-2008
Mensajes: 291

Fecha: Lun Mar 09, 2026 10:02 am    Título: Re: Viajar a Bulgaria: Consejos, información, dudas

Muchas gracias a los dos
Respuesta Rápida en el Foro

¡Regístrate Aquí para escribir en el Foro!


Mostrar/Ocultar Galería de Fotos
Bulgaria

Bulgaria

Bulgaria

All the content and photo-galleries in this Portal are property of LosViajeros.com or our Users. Aviso Legal - Privacidad - Publicidad
Nosotros en Redes Sociales: Pag. de Facebook Twitter instagram Canal de Youtube