Nos llevaron directamente al hotel Anel donde tuvimos que entregar los DNI para hacer el cheking y nos los entregaron en el momento pues tenían escaner (esto lo digo porque en el resto de hoteles tuvimos que dejar la documentación y recogerla más tarde). Fuimos directamente a las habitaciones y allí tuvimos la primera sorpresa del viaje: una habitación de más de 60 m2. Con dos zonas de estar con butacas y terraza, muy bien amueblada (no le faltaba detalle) y toda ella repleta de cuadros y esculturas. Había ketel, cafetera, agua embotellada, tabla de plancha, secador y artículos de tocador.
El hotel Anel está situado en el centro de Sofia, a 10 minutos andando de la calle peatonal y a unos 20 de la catedral. El hotel es como un museo con las paredes cubiertas de cuadros originales (unos más bonitos que otros) y esculturas en los pasillos, zonas comunes, restaurante, cafetería, vamos, por todas partes. Es un hotel con decoración recia y algo anticuada pero perfectamente conservado y con muchas zonas comunes que hacen que la estancia sea agradable. El desayuno tipo buffet muy completo y la cena fue menú con ensalada de primero, un segundo de carne y de postre tarta.
En este hotel el desayuno se sirve a partir de las 7 de la mañana y la visita comenzaba a las 9 y había que bajar con las maletas preparadas y todo, así que había tiempo de sobra para desayunar, asearse y demás. El desayuno muy completo, mucha fruta variada, mucha bollería, tostadas y todo tipo de pan, mermelada y miel, platos salados de todo tipo, ensaladas, fiambres, quesos, yogur, café y te, leches variadas. Vamos que no faltaba nada.
A las 9 en punto salimos en el bus hasta la catedral ortodoxa que fue lo primero que visitamos, directamente al interior y dejamos el exterior y las fotos para luego, para aprovechar que éramos los primeros y la catedral estaba vacía.

Desde el punto en donde nos dejó el bus hasta la catedral había un pequeño trecho y lo primero que me llamó la atención fueron los árboles que había durante el recorrido, árboles enormes, frondosos y cuajados de flores que dejaban un suave aroma a tila a su alrededor. No había uno sino muchos, todos ellos en plena floración y exhalando su perfume. Y rosales, rosales por todos lados de todos los colores con flores enormes.
Una vez en la catedral lo primero que te dicen es que está prohibido hacer fotos del interior con flash o sin él. Nada de fotos.
La catedral, de estilo neobizantino, se construyó a finales del siglo XIX y no se escatimaron medios para su construcción. Tiene planta de cruz con 5 naves y cúpulas de crucería, siendo la central la más grande de todas. Esta cúpula central, en el exterior, es de cobre recubierto de una fina capa de oro que hay que mantener anualmente poniendo nuevas hojas de pan de oro en donde haga falta.
El interior te deja sin aliento: todas las paredes, techos y columnas cubiertos de iconos (imágenes) como si tuvieran “horror vacui”, sin un espacio sin pinturas. Impresionante. Uno no sabe a dónde mirar. Las pinturas son preciosas con colores vivos pero las lámparas son majestuosas y bellamente trabajadas, los zócalos de mármol y los suelos con hermosos dibujos geométricos. También hay algunos “iconos”, lo que en occidente llamamos así: pequeños cuadros pintados sobre tabla a la que se añaden manos y manos de yeso y se lija hasta dejar la superficie perfectamente pulida y que luego se dora y se bruñe y sobre esta superficie se pinta la imagen con pintura al huevo y, todo ello, con plata labrada y bellamente enmarcados.
Una vez visto y admirado el interior salimos al exterior para admirar su arquitectura y sacar las fotos de rigor, aunque esta vez estropeado todo por un escenario inmenso que habían colocado para una actuación nocturna.
Proseguimos nuestra visita a pie sin dejar, en ningún momento, de oler a tila y nos dirigimos a la basílica de Santa Sofía, basílica cristiana del siglo VI y que ha servido como iglesia católica, ortodoxa, mezquita y museo, según fue cambiando de manos la ciudad. Hicimos una breve visita al interior en donde destacan sus arcos y su altura.

Después seguimos caminando a la sombra de los tilos y pasamos junto a la iglesia rusa de San Nicolás de la que solo vimos el exterior en donde destacan las típicas cúpulas doradas en forma de cebolla.
Pasamos junto al teatro Ivan Vazov, recorrimos unos preciosos jardines bien resguardados por la sombra de los tilos en donde pudimos disfrutar de la belleza de los rosales
y llegamos a la sinagoga, curiosamente una sinagoga sefardí pues aquí se asentaron muchos judíos sefarditas después de la desgraciada expulsión de los mismos de nuestro país.

Y, desde allí, nos dirigimos a ver el cambio de la guardia que se realiza una vez cada hora en el edificio de la Presidencia, principalmente como atracción turística.

Y, justo detrás de este edificio se encuentran las ruinas romanas de la ciudad de Serdica y la iglesia más antigua de Sofia, la iglesia de San Jorge que data del siglo IV y que alberga en su interior valiosos frescos que, desgraciadamente, no pudimos ver porque estaba cerrada, así que nos conformamos con ver su exterior, una joyita.

Después vimos el exterior de la iglesia de Santa Petka, una pequeña iglesia del siglo XI y luego fuimos a la mezquita Banya Bashi que data del siglo XVI. El nombre de Banya Bashi significa “muchos baños” porque a su alrededor había muchas fuentes termales de las cuales se conserva todavía uno de los edificios utilizado como balneario. Es la única mezquita en funcionamiento actualmente en Sofia.

Y después de la larga caminata y el consiguiente cansancio fuimos a comer que ya había hambre. Comimos en un restaurante en Sofía con menú cerrado consistente en una sopa de alubias, un plato de carne y tarta. Después de comer tomamos el bus para dirigirnos a Plovdiv y aprovechamos el viaje para una merecida siesta y una larga e interesante explicación de nuestra guía sobre la historia de Bulgaria y la ciudad de Plovdiv.
turismobulgaria.es
viajes.nationalgeographic.com.es/ ...ropa_18066
www.losviajeros.com/Local.php?c=120
anel.sofiahotelsbg.com/es/
es.wikipedia.org/ ...Sof%C3%ADa