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Argentina en verano austral -Diarios de Viajes de Argentina- Elmarraco
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Diario: Argentina en verano austral  -  Localización:  Argentina  Argentina
Descripción: Impresiones personales de mi viaje a Argentina durante un mes en el verano austral de 2017 - 2018
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Etapa: PATAGONIA: EL BOLSON -BARILOCHE - SAN MARTIN DE LOS ANDES  -  Localización:  Argentina Argentina
Descripción: Después de pasar una noche en el barrio Adrogué de Buenos Aires, recorremos una parte de la Patagonia, desde San Martín de los Andes a El Bolsón, pasando por la famosa ruta de los Siete Lagos y visitando los alrededores de San Carlos de Bariloche y El Bolsón.
Fecha creación: 22/11/2018 22:19  
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BUENOS AIRES - ADROGUË

Llego la noche del 25.12.2017, día de Navidad, al aeropuerto internacional EZEIZA de Buenos Aires después de un vuelo tranquilo de unas 12 horas en IBERIA, desde Barcelona con escala en Madrid (790 € ida y vuelta). He pasado la Nochebuena solo en la terminal del Prat de Llobregat y la Navidad volando sobre el Atlántico.

Los trámites del control son rápidos, no hay mucha gente y además llevo solo el equipaje de cabina (una mochila que se adapta muy bien a todas las exigencias de las compañías aéreas), como los viajeros expertos. Previamente había leído los consejos de SKYSCANNER.

Antes de salir del aeropuerto me dirijo a la oficina del Banco Nacional para cambiar unos pocos euros por pesos argentinos, con un cambio mucho más favorable (21 pesos por euro) que la casa de cambio del aeropuerto del Prat (17 pesos por euro).

Tomo un taxi en la oficina de remises que está dentro del propio aeropuerto de Ezeiza, que me cobra 680 pesos para llevarme a Adrogué, frente a los 400 – 500 pesos que me aconsejaba el dueño del hotel donde voy a hospedarme. No tengo más remedio que optar por esta empresa, ya que la oficina que está en el exterior todavía me cobra más, y no es cosa de jugármela en mi primera noche en Buenos Aires.

Con el taxista hablamos un poco de todo, política, trabajo…. Me comenta que el sueldo base argentino son unos 7.500 – 8.500 pesos, es decir, entre 300 y 350 euros. El cobrará 120 pesos de los 680 que he pagado, el resto van al propietario del taxi.

Es de noche pero aun así puedo apreciar el estado de abandono de las afueras de Buenos Aires, que ya me habían comentado algunos amigos viajeros: aceras sin pavimentar, edificios descuidados, suciedad, infraestructuras anticuadas… el diseño de la red viaria es caótico, para llegar al hotel hacemos muchos quilómetros por carreteras secundarias y calles y más calles.

La villa de Adrogué me impresiona negativamente y me espero lo peor cuando llegue al hotel, la Casa Blanca Adrogué en la calle Bartolomé Cerretti 1182. Pero no es así, el hotelito está en una calle bastante decente, muy tranquila; se trata de una casona antigua cuyo interior respira vetustez, mientras que la habitación que me asignan es muy confortable, con una buena cama de matrimonio, baño privado, cocina con todos los complementos, pequeña nevera; el mobiliario es una mezcolanza de estilos y calidades, pero combinados con acierto y buen gusto; en fin, vale los 51 euros que pide por noche. El dueño es un señor peruano que me recibe con gran amabilidad.

Salgo inmediatamente a cenar un poco y encuentro un chiringuito en una plaza cercana, un lugar llamado QUATTRO. Como un par de empanadas y una cerveza. Es una noche calurosa y los parroquianos me dejan sitio en la única mesa que hay en el exterior, lo que me permite entablar conversación de inmediato. Ya me doy cuenta que la gente aquí es muy extrovertida y les encanta platicar, especialmente cuando notan que soy español, lo cual no resulta muy difícil. Se extrañan que me haya alojado en la periferia de Buenos Aires, pero les explico que era el hotel disponible y de precio razonable más cercano a Ezeiza, donde tengo que volar al día siguiente a Bariloche. Me explican que Adrogué fue fundado por la gente pudiente de Buenos Aires que huía de las epidemias de fiebre amarilla que se produjeron en la capital a finales del siglo XIX.

26.12.2017
Al día siguiente, después de desayunar en una cafetería cercana, me encamino a la plaza Almirante Brown, donde me han dicho que está la casa del insigne escritor Jorge Luis Borges, a pocas cuadras (manzanas) del hotel. No hay gran cosa que ver pero nos encontramos ante la casa donde Borges pasó parte de la infancia, y de la cual, en consecuencia, guardaba un buen recuerdo.


Regreso al hotel y convengo con el dueño el traslado al aeropuerto. Al final, por 71 euros pago el hotel y el transporte ahorrando dinero respecto a lo que me hubiera cobrado un remise. Aprovecho para hablar de todo un poco también: Perú, Argentina, la política en Sudamérica, la corrupción. Pasamos junto a la Euskal Etxea, el impresionante colegio privado que fundaron los emigrantes vascos.

Normalmente los vuelos locales no parten del Aeropuerto Internacional Ezeiza sino del más céntrico Jorge Newbery, más conocido por Aeroparque, pero en algunos casos hay también vuelos locales en el Ezeiza, como el que tomo yo a San Carlos de Bariloche y a donde llego en un tiempo de algo menos de dos horas y media (172 € solo ida).

Allí me están esperando unos amigos para llevarme a El Bolsón, donde acabaré de pasar las Navidades. Nada más salir del aeropuerto queda uno extasiado ante la visión del inmensamente azul lago Nahuel Huapi que baña la turística localidad de Bariloche. La continuación por la mítica nacional 40, que recorre la Patagonia de norte a sur, nos permite disfrutar de más visiones de lagos y altas montañas; estamos pegaditos a los Andes y el ambiente alpino se respira por doquier.

El poder disfrutar de una parte del viaje en compañía de amigos locales te permite entrar en una nueva y más profunda dimensión. Al disponer de un mes para mi estancia en Argentina, me permito tomarme mi tiempo para gozar de la compañía, meterme en la vida cotidiana de los argentinos, intercambiar experiencias, probar sus típicas comidas caseras en sus hogares, participar en sus celebraciones, en fin, no hace falta que explique más cuestiones obvias. La gente aquí es tremendamente acogedora, incluso cariñosa, y siempre están interesados en que lo pases lo mejor posible.


EL BOLSON

El resto de días de Navidad nos dedicamos a conocer El Bolsón y sus alrededores. La localidad de El Bolsón, de unos 20.000 habitantes, está emplazada en un amplio valle enmarcado por el cerro Piltriquitron al este y los preandes al oeste. Las montañas circundantes están pobladas de bosques de coníferas, mientras que en el valle se crían campos de frutales. Había leído que la ciudad fue fundada o al menos engrandecida por grupos de hippies nacionales y extranjeros que huían de las grandes ciudades y buscaban paz y prosperidad en esta remota región. En realidad actualmente yo veo que el Bolsón es, eminentemente, una ciudad de turismo veraniego de montaña (aunque apenas está a 400 metros de altitud), como lo puede ser nuestros Benasque o Jaca. La única reminiscencia hippie que queda es el mercadillo semanal de artesanos que venden ropa u objetos de madera; allí compro alguna bisutería de rodocrosita o rosa del inca, la piedra semipreciosa de los Andes argentinos, para regalar a mi vuelta.


Hay buenos restaurantes como Jovita, Patio Venzano o la excelente parrilla Carlitos, donde degustar una buena carne vacuna o una trucha. Y para beber os recomiendo un vino blanco torrontés (Don David es excelente) o un tinto malbec, aunque las cervezas artesanales como la Patagonia también son muy apetecibles en verano. Otra opción interesante es el restaurante El Pirque, en un emplazamiento lindo del cercano pueblo de El Hoyo. En todos estos lugares podemos comer bien por 300 – 400 pesos argentinos (14 – 18 euros), que comprende plato principal, bebida y postre o café; en Argentina no existe nuestro menú del día, sino el plato del día.

Una de las excursiones típicas desde El Bolsón es la visita al Parque Nacional del lago Puelo, a 18 km de distancia, donde se puede llegar en transporte público. Vale la pena visitar este gran y frecuentado lago enmarcado entre altas montañas andinas, que separan Chile de Argentina. Otras excursiones cercanas son a las cascadas Escondida y Mallín, en el río Azul, donde podemos llegar en remise o taxi.


Para los más intrépidos reservo la ascensión al Cerro Piltriquitron (“colgado de las nubes” en lengua mapuche), de 2.260 metros de altitud. Si se asciende a pie desde El Bolsón son 1.800 metros de desnivel, es decir entre 4 y 5 horas de ascensión, pero la cosa puede suavizarse si alquilamos un remise que nos suba a la llamada “plataforma” a 1.200 metros de altitud. Desde ahí nos acercamos al refugio guardado en aproximadamente una hora de andadura, pasando por el célebre “bosque tallado” que los escultores locales han creado aprovechando los troncos secos.


Los auténticamente montañeros no dejarán de alcanzar la cima en unas dos horas, para dominar una vastísima panorámica que abarca una buena porción de los Andes, desde el lago Puelo al sur hasta el pico Tronador al norte.

Cerro Piltriquitrón

Una vez recorrido El Bolsón y sus maravillas naturales, nos centramos en la architurística Bariloche. El bus de El Bolsón a Bariloche vale 135 pesos y tarda unas dos horas en el trayecto.



SAN CARLOS DE BARILOCHE


11.1.2018

San Carlos de Bariloche, normalmente conocida por Bariloche, es con sus más de 100 mil habitantes la gran capital de la Patagonia y uno de los centros principales de turismo invernal (esquí) y también estival, pudiendo duplicar su población en los meses de enero y febrero, meses que es mejor evitar en todos los destinos turísticos argentinos, ya que coincide con sus vacaciones escolares. Si evitamos esos dos meses, evitaremos las aglomeraciones provocadas por el turismo nacional y conseguiremos mejores precios en vuelos y estancias.

En Bariloche nos alojamos en el hotel Eco Ski (52 €), totalmente renovado pero con camas individuales muy pequeñas, y en el Soft Bariloche (72 €), un poco más antiguo, pero con camas enormes. Ambos alojamientos muy cerca de la calle peatonal Mitre que es el concurrido eje principal de la ciudad y que lleva al Centro Cívico. Aquí podemos tomar algo en las coquetonas chocolaterías Rapa Nui o Mamuschka.

Para ver los bellísimos alrededores de Bariloche, lo mejor es alquilar un coche. Nosotros lo alquilamos en Hertz, a razón de 80 euros diarios; había otras agencias locales más baratas pero no tenían vehículos disponibles en esas fechas; en cualquier caso el alquiler de coches en Argentina es más caro que en Europa. También hay que decir que el permiso de conducir español sirve en Argentina sin que precisemos ningún tipo de autorización adicional.

Durante la mañana del primer día nos dedicamos a recorrer la carretera que lleva al Llao Llao, bordeando el inmenso lago Nahuel Huapi, con bellas villas y jardines que jalonan todo el trayecto. En Llao Llao tenemos un parque municipal en el que podemos hacer un paseo entre los espigados árboles coihues, y con suerte ver los pájaros carpinteros gigantes.

No dejemos de hacer una visita al hotel Llao Llao, considerado el mejor de Argentina, y tomar un café servido en cubertería de plata en el cálido salón o en la amplia terraza, con espléndidas vistas al lago.

Por la tarde recorremos el famoso trayecto de la nacional 40 conocido como la ruta de los Siete Lagos, que comienza en Villa La Angostura, a 80 km de Bariloche. Resulta difícil decidir cuál es el lago más bonito: Correntoso, Villarino, Hermoso, Escondido….y así llegamos al anochecer a San Martín de los Andes, junto al lago Lácar.



SAN MARTIN DE LOS ANDES


San Martín es una ciudad architurística y posiblemente la más cara de todo Argentina. En el hotel Le Chatelet, que no es nada del otro mundo, nos cobraron 88 euros la noche (lo he consultado para abril y vale 43 euros), pero es que los restaurantes y cafeterías estaban en consonancia. Supongo que aquí hacen “el agosto” en enero. Casi todas las atracciones se ubican, ¡cómo no!, en la avenida San Martín. Resultan curiosas las estatuas hechas con botellas de plástico en la también plaza San Martín. Teníamos recomendada una visita al Museo de los Primeros Pobladores, de carácter arqueológico y etnográfico, pero nos encontramos que se utilizaba para una exposición de pinturas del artista y naturalista húngaro afincado en Argentina Ivan Moricz Karl, que reflejan con extraordinario realismo algunos animales salvajes de la Patagonia.

12.1.2018
De buena mañanita abandonamos San Martín por la misma ruta por la que habíamos venido el día anterior, pero a la altura del río Hermoso tomamos la carretera sin asfaltar, lo que aquí llaman pista de ripio, nº 63 en dirección al lago Maliquina. La ruta sigue el lecho del río Hermoso, que cruza varias veces sobre unos pintorescos puentes de madera, recorriendo parajes solitarios entre sugerentes desfiladeros de roca. Alcanzamos el paso Córdoba, donde hacemos las fotos de rigor, y descendemos hacia la Confluencia. Cruzamos el río Traful, para inmediatamente tomar a la derecha otra carretera de ripio, la nº 65, en dirección a Villa Traful.

La carretera remonta por la ladera sur del espectacular lago Traful. Nos detenemos en el Mirador del Viento para admirar la grandiosidad del paraje. En Villa Traful existen dos pequeñas excursiones a sendas cascadas de Arroyo Blanco y Coa Co, que se pueden hacer en menos de un par de horas. Y para reponerse del “agotador” paseo nada mejor que acabar tomando algún trozo de tarta en la terraza de la pastelería Ñancu Lahuen, y coger fuerzas para el largo regreso a Bariloche.

Para despedirnos de Bariloche cenamos en la terraza de la archirecomendada Trattoria de la familia Bianchi, pero al parecer papa y mama Bianchi se han separado y ahora se llama Familia de Caso y llevan el restaurante sus hijos, y la verdad es que los risottos que pedimos eran bastante decepcionantes.
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Ver Etapa: PATAGONIA: EL BOLSON -BARILOCHE - SAN MARTIN DE LOS ANDES




Etapa: PATAGONIA : EL CALAFATE - GLACIAR PERITO MORENO  -  Localización:  Argentina Argentina
Descripción: Cerca de los hielos azules del glaciar más famoso del mundo
Fecha creación: 22/11/2018 22:59  
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EL CALAFATE

13.1.2018 y 14.1.2018


El 13 de enero emprendemos el periplo por el sur argentino. Volaremos desde Bariloche a El Calafate con Aerolíneas Argentinas, después a Ushuaia también con la misma compañía y vuelta a Buenos Aires con LATAM. En total estos vuelos locales me salen por 503 euros reservados con e-dreams.

El vuelo a El Calafate, la “capital” del glaciar Perito Moreno tarda 1 hora 45 minutos, que sirven para apreciar la inmensidad de la pampa patagónica solo interrumpida por las manchas azules de los lagos.

Nos alojamos en los Apartamentos el Sur, buscado como los otros alojamientos en Argentina a través del portal Booking.com. El precio es moderado para la media del lugar en esta época del año, son 162 euros por dos días. El apartamento tiene cabida para 5 personas, con cama doble, dos individuales, y sofá, además de cocina bien equipada y salón. La única pega es que está en un lugar tranquilo pero alejado como un kilómetro del centro. Otro inconveniente, que ya habíamos leído en los comentarios de anteriores clientes, es que el patrono no admite pago con tarjeta y cobra el IVA, que no debería cargarse a turistas extranjeros. Al final, después de mucho insistir, nos facilitó una factura, pero el problema es dónde reclamar el IVA pagado.

Una de las ventajas del apartamento es que queda muy cerca de la estación de autobuses, donde podemos buscar traslado para ver el glaciar Perito Moreno. El precio es bastante más barato que el taxi, y, en nuestro caso, al ser tres personas, hicimos el recorrido en un taxi encargado por la compañía de línea sin ningún sobrecoste respecto al precio del billete en autobús.

Como ya he dicho anteriormente, la justificación del viaje a El Calafate es la visita al glaciar Perito Moreno, que vierte sus hielos sobre el magnífico lago Argentino. Francisco Pascasio Moreno, también conocido como Perito Moreno, fue un científico, naturalista, conservacionista, político, botánico, explorador y geógrafo argentino del siglo XIX. Su actividad exploradora fue muy importante para el conocimiento de la ignota tierra patagónica y la delimitación de fronteras con el país vecino de Chile, y aunque llegó al lago Argentino, al que le dio nombre, no llegó a ver el glaciar que lleva su nombre.


El glaciar está a unos 80 km de la población, y se puede llegar en bus (bastante más económico) o taxi. Durante el trayecto el árido paisaje patagónico da paso al bosque cuando nos acercamos al glaciar, que vemos ya en la distancia. Con suerte podemos ver algún cóndor sobrevolar a gran altura. El glaciar está en el Parque Nacional Los Glaciares cuya entrada vale 500 pesos. En la misma carretera existen varios lugares para parar y hacerse fotos con este fondo espectacular, la luz es hermosa y el lago brilla en su color azul intenso. En el centro de visitantes tenemos bar y restaurante, aunque nosotros optamos por un picnic para no perder tiempo.

La vista sobre el glaciar está muy bien organizada mediante un sistema de pasarelas que permiten todo tipo de recorridos a pie en función del tiempo disponible y sobre todo de las fuerzas de cada uno, incluso un tramo es accesible a visitantes en silla de ruedas. Por todo el lugar se han colocado grandes paneles informativos con textos, gráficos y fotos que explican con todo detalle las características del glaciar y su entorno.

Una de las actividades más demandadas es el viaje en barco (450 pesos) para navegar por el lago y aproximarse a la lengua del glaciar. Seguro que podremos disfrutar del estruendo de la caída del hielo sobre las aguas (se produce cada 20 minutos aproximadamente) y hacernos un montón de fotos delante de esta barrera blanco azulada. Aunque no suelo utilizar los servicios de los fotógrafos profesionales que pululan por estos lugares singulares, la verdad es que en este caso vale la pena el dinero gastado.

Para completar nuestro día glaciar nada mejor que parar a la vuelta en el Glaciarium, donde nos explicarán perfectamente la historia del glaciarismo y todo el mundo de los glaciares, mediante películas, paneles, mapas, etc… y si tenemos ganas de probar el fresquito glaciar podemos visitar el bar de hielo en el propio glaciarum o en la población de El Calafate. Los traslados entre el centro y la población son gratuitos.

Finalmente repondremos fuerzas degustando un cordero patagónico en alguno de los restaurantes de El Calafate, donde vemos los animales enteros dando vueltas alrededor de las brasas al más puro estilo gaucho. Nosotros comimos un día en Los Buenos Cruces (calle Cmte. Tomás Espora 237), que nos habían recomendado mucho, pero que no respondió a las expectativas, pese a la extraordinaria disposición de la chica que nos atendió, y otro día cenamos el típico cordero en el restaurante Mi Viejo (Av. del Libertador Gral. San Martín 1111) donde sirven enormes raciones de calidad discutible.

Las impresiones de los viajeros sobre El Calafate que habíamos leído hablaban de un lugar feo y desordenado, pero nos pareció bastante bonito y muy animado por el turismo. Tiene otros entretenimientos para el post-glaciar, la mayoría situados en la Avenida San Martin, como el Museo del Juguete, el parque dedicado al Perito Moreno o la tienda de artesanías Arte Indio (cosas bonitas pero caras).
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Ver Etapa: PATAGONIA : EL CALAFATE - GLACIAR PERITO MORENO




Etapa: PATAGONIA: USHUAIA  -  Localización:  Argentina Argentina
Descripción: Una vueltecita por el fin del mundo
Fecha creación: 22/11/2018 23:12  
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USHUAIA

15.1.2018 – 17.1.208

Llegamos a la llamada ciudad del fin del mundo en un vuelo desde El Calafate de poco más de una hora. En lenguaje indígena USHUAIA significa “bahía profunda” y está considerada la ciudad más austral del mundo, a 1.000 km de la península antártica y menos de 4.000 del Polo Sur.

Nos recoge en el aeropuerto Andrés, dueño de los apartamentos UKURJ, donde nos vamos a alojar durante tres días, por el precio de 335 euros, con cabida para cinco personas. Los apartamentos están bastantes céntricos, aunque hay que subir unas cuantas escaleras para acceder desde el eje central de la ciudad, que es la calle semipeatonal San Martín. Además hay una especie de panadería en la esquina donde comprar platos preparados, empanadas, bebidas, etc…..para comer en casa o preparar un pic-nic.

Andrés es un nativo de Ushuaia que nos informará con honradez y exhaustividad sobre las excursiones más interesantes, los restaurantes con mejor relación calidad – precio y otras informaciones prácticas muy útiles, como la mejor agencia para alquilar coches.

Dadas las condiciones climatológicas del territorio, aprovechamos la tarde para hacer el típico viaje en barco por el canal de Beagle. Leemos que hay dos tipos de travesía, escogemos la larga con Canoero Catamaranes, algo más cara porque llega a la pingüinera, mientras que la corta se queda a medio camino en el faro del fin del mundo (en realidad no es el último faro, pero aquí les gusta emplear la expresión “fin del mundo” para calificarlo todo). También nos expedirán un “Certificado de Buen Navegante”

Esta excursión en barco es una de las actividades típicas para los turistas, junto con la subida al Glaciar Martial, la excursión en coche a Toluin a través del paso Garibaldi, con varias excursiones secundarias durante el trayecto, la visita al Parque Nacional Tierra del Fuego y el Presidio.

Pues bien, la excursión en barco es imprescindible. Se trata de modernos paquebotes, cómodos y amplios desde los que podremos ver a resguardo un buena parte del canal de Beagle, el faro Eclaireur, la isla de los piqueros (alcatraces) y finalmente la isla de los pingüinos. Es especialmente lindo permanecer en el exterior mientras el barco se aleja de Ushuaia. Dominamos la bella bahía, el glaciar Martial al fondo, después el característico pico Olivia, al otro lado la isla Navarino de Chile, Puerto Williams (población más austral que Ushuaia, pero eso que se lo expliquen a un argentino). Hay que llevar buena ropa de abrigo si se quiere ver todo eso desde la cubierta, porque el aire es bien frío y húmedo.


Al regreso, si es la hora adecuada, nada mejor que una cena en el Viejo Marino (Avda. Maipu, 227), situado frente al puerto, un restaurante familiar con excelente relación calidad precio (unos 500 pesos cubierto), bastante atestado, donde degustar por ejemplo la merluza negra rebozada.

El día siguiente amanece desapacible, por lo que decidimos visitar el Museo de la Historia Fueguina (Avda. San Martín, 100 – 158), muy divertido y que encantará a los niños. Mediante una serie de escenas construidas con cartón piedra aprenderemos la historia de la ciudad desde su fundación por el marino argentino Lasserre sobre una misión anglicana. Las figura asomadas a las ventanas de la fachada del museo o en el jardín de la tienda ya nos darán una idea de lo que encontraremos en su interior. En esa tienda de la planta baja encontraremos una amplísima variedad de artículos de la región y los típicos souvenirs con los que quedar bien con la familia a la vuelta del viaje.

Por la tarde el tiempo mejora y alquilamos un auto en la empresa Localiza (Av. Maipú, 768 // tf. 02901 437780) donde nos cobran 65 euros por un día de alquiler. Nada más nos dan el coche, subimos hasta el glaciar Martial. En realidad, para llegar a los pies del glaciar desde el punto donde hemos de aparcar el auto tendremos que subir un tramo andando por la pista de esquí y después por una senda durante una hora en total. Los que no quieran andar pueden llegar hasta la base de la estación de esquí y tomarse un café mientras disfrutan de las hermosas vistas de la bahía, que para mí no son las mejores sino las que están al otro lado de la ciudad, a la salida de la carretera para Tolhuin.

Vamos rápido y aprovechamos para echar un vistazo a la antigua estación del llamado tren del fin del mundo. Es un edificio con encanto, rodeado de enormes y vistosos racimos de flores de lupinus, pero el viaje en el trenecillo no merece demasiado interés, según nos había dicho Andrés.

Rematamos la tarde con la visita en coche al Parque Nacional de la Tierra del Fuego (entrada 350 pesos), un lugar solitario casi salvaje, en el que destacan la senda a la cascada del río Pipo, aunque la cascada sea casi inapreciable o el lago Roca, cerca del cual tenemos el centro de interpretación.

A la vuelta a la ciudad decidimos cenar en un restaurante chileno llamado Chiko Restaurant (Antártida Argentina, 182), recomendado también por nuestro casero, y que pese a tener una agradable decoración, no nos acaba de convencer: una centolla insípida y un plato de sepia en salsa escasamente conseguida, y nada barato.

El tercer y último día lo dedicamos a recorrer en coche hasta el pueblo de Tolhuin, en dirección norte por la carretera nacional 3. El itinerario está plagado de excursiones secundarias, como la del Lago Esmeralda, pero no tenemos tiempo suficiente porque hay que devolver el auto a primeras hora de la tarde.


Nos contentamos con parar en el mirador del valle Carbajal, un bellísimo ejemplo de antiguo valle glaciar de los Andes Fueguinos, que aquí giran su eje en dirección oeste – este, y no norte – sur como en el resto del subcontinente. Paramos poco después en Tierra Mayor, un centro alpino muy bonito, a tomar un reconfortante cafetito, pues la mañana es muy fresca y húmeda.

La siguiente parada es en Las Cotorras, un enorme complejo con restaurante donde se asan los típicos corderos patagónicos, y también centro de adiestramiento de perros para el tiro de trineos (hay varios centros similares por esta carretera), pero la verdad es que no le vemos interés ahora en verano a ver a los perros encerrados.

A unos 41 km de Ushuaia dejamos a la derecha la carretera de ripio que nos llevaría tras otros 40 km a la Estancia Moat, el auténtico fin del mundo, remontamos y atravesamos los Andes a través del paso Garibaldi, con excelente vista sobre el gran lago Fagnano en el lado septentrional de la cordillera. Antes de éste tenemos el Lago Escondido, de particular belleza. No me canso de hacer fotos de este salvaje e inmenso paraje.


En uno de los aparcamientos del lago Fagnano se nos acerca un pequeño grupo de zorrillos, la mar de mansos. Se nota que están acostumbrados a los turistas, e incluso esperan algún tipo de recompensa.

Y así por fin llegamos a Tolhuin, localidad de unos 3000 habitantes, en la orilla del gran lago, única población en la carretera nacional 3 entre Ushuaia (111 km) y Río Grande (105 km). El lugar es de escaso interés, si no fuera por toda la belleza que hemos visto hasta llegar aquí.

Tan solo nos llama la atención el memorial dedicado al Dr. René Favaloro, insigne cirujano cardiovascular de Argentina, que desarrolló la técnica del by-pass aórtico. En una serie de paneles se expone un resumen de su biografía, así como sus escritos personales denunciando la escasa ayuda que recibió de su país para mantener la Fundación que creó, cuyos problemas económicos le llevaron a un trágico fin en el año 2000.

La vuelta a Ushuaia la hacemos en plan rápido, por esta buena carretera, pese al elevado paso de camiones y autocares, porque hemos reservado la tarde para visitar otro de los grandes atractivos de Ushuaia: el Presidio. Se trata de la antigua prisión que estuvo en funcionamiento desde 1920 a 1947, el edificio alberga también el Museo Marítimo, algo rancio (400 pesos).

En cuanto al presidio, sus extensas galerías, una de las cuales todavía presenta el estado del momento en que dejó de servir como prisión, acogen un sinfín de exposiciones, fotografías, gráficos y objetos sobre la vida carcelaria y los más famosos presos que vivieron aquí. En especial se narra los trabajos relacionados con la explotación forestal que desempeñaban los reclusos y se expone parte de la maquinaria ferroviaria empleada.

La despedida la hacemos en el restaurante La Estancia (Godoy, esq. Avda. San Martín), que nos han recomendado para probar el celebrado cordero fueguino. Al final con la eterna lucha de si te traen más o menos costillas, que es lo más deseado, a uno siempre le asalta la duda de si el cordero está recién hecho o es recalentado.

Otra visita imprescindible es la cafetería Ramos Generales (Maipú, 749), un antiguo almacén donde se concentraba la vida social de los pioneros.

Antes de tomar el vuelo de regreso vale la pena pasarse por la oficina turística del aeropuerto, aunque solo sea por la extraordinaria simpatía de la empleada que nos atiende. Además nos sellará el pasaporte y nos dará un diploma acreditativo de “haber elegido a la Ciudad más Austral del Mundo para vivir una experiencia inolvidable”. En tres horas y media estaremos en Buenos Aires.
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  Últimos comentarios al diario  Argentina en verano austral
Total comentarios 1  Visualizar todos los comentarios

Marimerpa  marimerpa  30/11/2018 17:36   
Precioso viaje, Argentina es un país espectacular. ¿No te animas a subir unas fotos?

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Pais Tema: Viaje a Argentina
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salomoncico
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Oct 26, 2009
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Fecha: Jue Feb 28, 2019 06:33 pm    Título: Re: Viaje a Argentina

Uffff es complicado darte algún consejo porque un viaje tan lejos siempre uno quiere aprovechar y ver todo lo que se pueda. Pero es mi opinión lo que te voy a decir..... te pierdes muchas cosas que disfrutar en Buenos Aires. Te pierdes muchas cosas que disfrutar en la Patagonia.
Yo un viaje con tan pocos días me centraría en Buenos Aires y las cataratas de iguazú tanto lado argentino y brasileño y si prefieres mejor Patagonia pues haría Buenos Aires y Patagonia pero todo todo me parece que no vas a disfrutar.
moucho
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Mar 26, 2011
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Fecha: Jue Feb 28, 2019 09:56 pm    Título: Re: Viaje a Argentina

Y muchas horas de avión
char_gut
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Feb 09, 2011
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Fecha: Jue Feb 28, 2019 09:59 pm    Título: Re: Viaje a Argentina

Ya eso creo yo que es mucho tomate para tan poco días. Voy a estudiar un poco la idea de Bueno Aires e iguazú
Gracias!
beche
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Feb 15, 2008
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Fecha: Mie Abr 10, 2019 09:52 am    Título: Re: Viaje a Argentina

Coincido con Salomoncito. BsAs y uno de los otros destinos. Quizás me inclinaría por Patagonia, ya que es algo completamente distinto y los glaciares de Patagonia son impresionantes, así como los variados Parques Nacionaoes de esa región.
beche
Beche
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Feb 15, 2008
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Fecha: Vie May 10, 2019 11:25 pm    Título: Re: Viaje a Argentina

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