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Viaje al Delta... El Delta del Orinoco ūüß≠ Blogs de Venezuela
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Diario: Viaje al Delta... El Delta del Orinoco  -  Localizaci√≥n:  Venezuela  Venezuela
Descripci√≥n: ...Vida primitiva, sencilla y amorosa en Wainamorena una comunidad warao de Ca√Īo Manamo del Estado Delta Amacuro en Venezuela. Mas que paseos, brava navegaci√≥n a lo warao por los ca√Īos. Visita a las comunidades waraos. Vistaje de corocoras y mas. Selva y mas selva, velocidad, emoci√≥n y la adrenalina a mill√≥n. No te lo puedes perder.
Autor: Tafury   Fecha creaci√≥n: 
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Etapa: 24 horas de viaje para llegar al paraiso  -  Localizaci√≥n:  Venezuela Venezuela
Fecha creaci√≥n: 05/06/2018 15:58  
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Ucupita, Venezuela ‚ÄĒ s√°bado, 12 de enero de 2013

Corr√≠a el d√≠a tres de enero del presente a√Īo.

Luego de la comilona de fin de a√Īo, tuve tiempo el primero de enero de recuperarme.

El siguiente d√≠a fue provechoso y me rindi√≥ para hacer una cantidad de cosas, pendientes de antes del 30 de Diciembre del a√Īo pasado. De modo y manera que para mediod√≠a del tres de enero, no ten√≠a m√°s nada que hacer.

La primera semana del a√Īo en Caraca es solitaria y son muchos los negocios y restaurantes que est√°n cerrados. Para colmo, el siguiente d√≠a domingo, yo cumpl√≠a a√Īitos (sesenta y unitos). O sea que no sab√≠a qu√© hacer con esos d√≠as porque se me iban a hacer laaaargos y tediosos.

Record√© que hace a√Īos, y en reiteradas ocasiones, ten√≠a como materia pendiente visitar el delta. El Delta del Orinoco, o sea al Estado Delta Amacuro.

Los d√≠as festivos aqu√≠, son un trauma para el transporte, pues las l√≠neas de buses se colapsan por tanto pasajero. Yo pens√© que, quiz√°s como era despu√©s del fin de a√Īo no iba a encontrar barullo, pero si bien, no encontr√© barullo, tampoco hall√© autob√ļs. Solo consegu√≠ pasaje hasta Matur√≠n, aunque eso s√≠, con descuento por la edad.

Salí en el bus de las 7 pm (19 hs.)

Llegamos de madrugada y aunque Tucupita est√° como a dos horas, lo carraos de l√≠nea no salen, sino tienen los cinco puestos ocupados. As√≠ debimos espera al amanecer del d√≠a cuatro, para poder partir con sobreprecio en el pasaje por ser ‚Äúd√≠as festivos‚ÄĚ y sin aire acondicionado, aunque pod√≠as tomar todo el aire que quisieras del que entraba por las ventanillas.

Para mayores, al carro (una chacharrita, más o menos bien conservada), se le partieron tres espárragos de la rueda delantera derecha, por cierto del lado donde yo iba, pero con cautela, aun así llegamos, y sin mayor retardo.

El paisaje, es cosa aparte. Son unas bellas praderas con pocas ondulaciones y optimas para el ganado.

Hay dos árboles, que no son del lugar, son extranjeros y que se han dado muy bien en el aquí. Uno de ellos, el sabroso mango, que da unos frutos dulces como la miel.

Este fue sembrado por los misioneros capuchinos, durante los a√Īos de la conquista y se dispersaron por todo el pa√≠s. El mango vino de la India, pa√≠s tambi√©n tropical.

Pero el otro, parece de ficción… ¡Es el pino!, un árbol, que se relaciona con los paisajes nórdicos y polares.

Un √°rbol que uno espera ver en tarjetas con paisajes totalmente nevados con San Nicol√°s (Papa Noel), unos renos y unas letritas rojas que casi siempre ponen: ‚ÄúJo, Jo, Jo‚Ķ ¬°Feliz Navidad!‚ÄĚ

Pero aquí que no ha nevado nunca, (o por lo menos, no ha nevado desde antes de los dinosaurios) pues es curioso verlos. Y sobretodo, verlos que se den también.

Pero‚Ķ ¬ŅDe d√≥nde salieron? Y sobre todo; ¬ŅPor qu√© se dan tambi√©n bajo un Sol Tropical, que a veces y casi siempre es achicharronarte?



"Pinus caribaea, el pino macho, es una especie de pino nativo de México, Centroamérica, Cuba, Bahamas, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Islas Turcas y Caicos y Puerto Rico.
La especie tiene tres variedades, una muy distinta y tratada como una especie separada por algunos autores:
1--Pinus caribaea ‚Äď end√©mica del oeste de Cuba (provincia de Pinar del R√≠o y la isla de la Juventud, antes llamada Isla de Pinos por su abundancia). Esta variedad es clasificada como en estado de conservaci√≥n vulnerable en la Lista roja de especies amenazadas de la Uni√≥n Internacional para la Conservaci√≥n de la Naturaleza.
2.- Pinus caribaea. bahamensis (Grisebach) W.H.Barrett & Golfari ‚Äď pino Bahamas. End√©mica de Bahamas y de islas Turcas y Caicos. 3.- Pinus caribaea . hondurensis (S√©n√©clauze) W.H.Barrett & Golfari ‚Äď pino de Honduras. Nativa de Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, y el estado de Quintana Roo de M√©xico. Aunque la especie como un todo no est√° amenazada, la variedad t√≠pica de Cuba marcadamente declina debido a la deforestaci√≥n y est√° considerada como especie vulnerable por la IUCN, en la actualidad existen planes para su recuperaci√≥n." Wikipedia


Hace a√Īos fueron tra√≠dos y trasplantados por la universidad a la Reserva Forestal de Uverito, o Bosque de Pinos de Uverito, que anterior a eso era un ‚Äúpeladero‚ÄĚ, donde no se daba ni la yerba.

Han hecho un ecosistema propio que ha resultado un clima más fresco, así como ha creado un habita ideal para la fauna y otros tipos de floras, además de la del pino.

Es frecuente verlos en el Estado Monagas, donde han sido trasplantados y sembrados en líneas para amortizar el choque de los vientos que con furia golpean la región.

Allí, hombro con hombro comparten el paisaje vegetal con otras especies nativas como lo son el plátano y la palma moriche.

Pero en El Delta no hay ni pinos, ni mangos y pocos pl√°tanos, pero si abundantes palmas moriches y plantas de ocumo.

En su momento, les digo el porqué.

Puse pie en Tucupita a eso de media ma√Īana.

Comí un par de empanadas y un fresco (refresco) y me fui a conocer una de la principales arterias de transito, que pasando por un lado de IMPARQUES, me llevo a una bomba (gasolinera), casualmente es la principal de Tucupita y de ahí al Paseo Manamo, que es de donde parten las lanchas de carga y pasajeros.

Llegue por el extremo donde parten los waraos con sus lanchas; tome unas pocas fotos y ya me iba.

Hab√≠a visto una c√ļpula de una iglesia cercana y pens√© que hab√≠a una plaza, donde preguntar por albergue.

Cuando de repente se apareció Robín José (Robinson), que me había confundido con un turista, seguramente por mi fisonomía.

Le explique quien era yo y si sabía de un albergue. Pero antes conversamos y le ofrecí compartir donde él pudiera ofrecer sus servicios, pues él hace de guía de turismo, si bien a cuenta propia. También me dio un teléfono y quede en llamarlo cuando yo regresara.

Total que nos dirigíamos a un hotel de unos italianos, cundo apenas cruzamos la calle…

Serafín.
Nos topamos cara a cara con Serafín y su esposa.

Yo primera vez que los veía, pero Robín los conocía y le pregunto que si podía llevarme a Wairamorena, pues ese era su destino. Además, me dijo Robín que allá había una iglesia evangélica.

Serafín asintió de buen talante y solo me dijo que íbamos a llegar tarde, pues íbamos muy cargados.

Al poco rato part√≠amos; Rob√≠n pas√≥ a despedirse y Joseito, un ni√Īo warao nos dijo adi√≥s.

Y zarpamos rumbo a lo desconocido.
Yo nunca había estado por esos lares. Me impresiono en ímpetu del rio, y su belleza.
Había tanta paz, tanta quietud que me sentí reconfortado e inmensamente feliz.
Solo escucha el run run del motor, que resulto ser un sonido reconfortante, junto al sonar de las aguas desplazadas por el avance de la lancha.
Todo, en serena paz, y lo mejor para el final; el ocaso, el atardecer, una maravilla.
Tome fotos, las que pude, pero aunque son magnificas, no le hacen verdadera justicia al paisaje real, pero al menos, dan una idea de lo que nos espera.
Todo muy bello.
Yo, con tanta frescura y lozanía. Rodeado de tanta hermosura sentí una experiencia mística que me hizo ser mejor y sentirme más bien aun, que nunca.
Me dije: ‚ÄúEl cielo, se debe parecer mucho a esto.‚ÄĚ


Otra cosa;

Un dato muy importante es, que al atardecer salen muchos insectos voladores y como la lancha va a todo pedal (a toda velocidad), pues imprescindible ir con la boca cerrada y asi evitar encuentros cercanos con bichos voladores… je!!

Y sin mayores contratiempos, a eso de las 7 pm (19 hs.), atracamos en Wuinamorena.

Luego de 24 horas seguidas de viaje desde Caracas.

Y ya esto es, materia de otro capítulo…
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Etapa: Winamorena la capital mundial del amor  -  Localizaci√≥n:  Venezuela Venezuela
Fecha creaci√≥n: 05/06/2018 16:00  
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Ca√Īo M√°namo, Venezuela ‚ÄĒ s√°bado, 12 de enero de 2013

Dani.

Al llegar, luego de desembarcar, Serafín hablo algo en su idioma con otra persona y esta me llevo a un palafito, donde se cocinaba un sancocho.

Para ese entonces hab√≠a gas, pero luego del sancocho se acab√≥ y luego de este siguieron cocinando con le√Īa.

En el ínterin, nuestro amigo cocino unas arepas pero de harina de trigo, frio un pescado y me las dio.

Yo hice gala de buen gourmet y sin prisa pero sin pausa, me lo devore todito. Dándole las gracias posteriormente y diciéndole que estaba muy bueno.

Nuestro amigo y cocinero, resulto ser Dani.

Dani es Guía de La Selva, de esta selva pluvial y guía de los buenos, tanto que yo sin exagerar me atrevo a decir que es el mejor.

Y hay que ser un excelente gu√≠a, para conocerse todos los ca√Īos e islas de este laberinto que es el Delta del Orinoco.

Como no tenía donde llegar, el me albergo en su caney, un palafito. Ahí colgué mi chinchorro (hamaca) y pase la noche, pues estaba, harto cansado.

Hablamos muy poco ese día, pero le dije quien era y de donde venia yo.

Wuinamorena es una comunidad warao más bien grande, en comparación con las demás.

Esta clavada en la rivera del Ca√Īo Manamo*, que es el brazo m√°s ancho del Delta del Orinoco. Las casas son todas palafitos, √≥sea que son estacas insertadas en el fondo fangoso de la orilla en el frente, y por la retaguardia, suelen dar a un terreno m√°s alto y seco en la parte de atr√°s de las viviendas.

El techo, usualmente y en su mayor√≠a es de hojas de palma moriche y no tiene paredes de ning√ļn tipo.

Se duerme en hamaca y el palafito de enfrente, es sal√≥n, cocina, cuarto de invitados, o sea multiuso. Esta se comunica con dos tablas que hacen de pasarela, y por supuesto sin barandas. Una de ellas da al frente, donde esta un entarimado de tablas y largo que va surcando la rivera del ca√Īo e interconecta todas las viviendas.

La otra, comunica con uno o dos bohíos donde duerme la familia.

Por lo general, no hace frio ni de madrugada y más bien la brisa dispersa la plaga, aunque fui afortunado, porque mientras estuve ahí, no la había. Quizás, estarían de vacaciones decembrinas.

Como les iba diciendo, el caserío lo forma una tarima de madera que va de de punta a punta, por unos 200 metros a la que se conectan todas las viviendas, incluso a través de una pasarela también de madera y lateral, se llega a la escuela que es un palafito también, pero el más grande de todos. Igualmente, por una pasarela algo más corta y paralela a la de la escuela, se va a la iglesia evangélica warao.

No hay dispensario mecido, ni ambulatorio, y menos un hospital, o al menos permanente. Vi un local que me pareció que tenía un mueble como las camillas de las enfermerías y un trípode, parecido o igual pero viejo, de los que se usan para colgar las bolsas de suero.

Esto me hizo pensar que una vez hubo al menos servicio médico, o al menos un lugar donde ser atendido.

Hay un enfermero, que es el pastor de la iglesia evangélica y es muy buena persona, pero luego nos toca hablar de él.

Resta decir que los amaneceres son todo un espectáculo, de color y sonidos. Pues el graznido de las bandadas de loros y guacamayas, que a demás de su cacofónico alboroto, el color de su plumaje, junto al del rojo intenso de las parvadas de corocoras deja impresionado a cualquiera.

Y no puede faltar el aullido de los araguatos, precisamente conocidos fuera del país como los monos aulladores, que si no es muy armonioso, dan el toque que faltaba, para completar este ambiente de selva. Porque el delta así como es agua, es selva.

Con decirles que no ha habido pincel del m√°s diestro maestro que calque unos colores tan vivos y ex√≥ticos como los que yo vi. Incluso, a veces divagaba y cre√≠a que aun segu√≠a en el chinchorro so√Īando. Hay que verlo, las palabras no alcanzan.

As√≠ en la medida que aclaraba el d√≠a fui conociendo a la mayor√≠a de los lugare√Īos.
Uno me se√Īalaba y mont√≥n de pescado y me dec√≠a; "cuando necesite coja ".

Otro llevaba a una canasta con fruto del moriche para animarme a que lo probara. Otro a una con ocumo y uno m√°s aun pescado salado.

La olla de sancocho estaba a la disposición del que quisiera comer algo.

Fueron muy amables con migo y yo les retribuí cortésmente de la mejor manera. Como se lo merecían.

As√≠ √≠bamos, habla aqu√≠, habla all√°; una historia hilarante, una ocurrencia graciosa, alg√ļn recuerdo edificante, historias y m√°s historias. Hasta que llego Jes√ļs.

Jes√ļs.

Jes√ļs es un personaje dentro de la comunidad, pertenece a la junta comunal y es uno de los que se preocupa por la armon√≠a de todos.

En las etnias prehispanicas, se debe mantener ante todo la unión y evitar todo tipo de altercado. Esas es una de las razones por la que son tan cuidadosos en los tratos con los demás, y otra causa debe ser que seguramente la pérdida de la paciencia y el decoro, aun en las condiciones más adversas, lo han de considerar como una muestra de inmadurez.

Esto suele ser as√≠ en los pueblos que no han sufrido una evoluci√≥n moderna y ‚Äúcivilizadora‚ÄĚ, porque ya lo dec√≠an los vikingos: ‚ÄúLa moderaci√≥n y la cortes√≠a, son las virtudes de un guerrero.‚ÄĚ

Claro que esto √ļltimo lo s√©, porque lo le√≠, yo no estaba ah√≠ cuando eso.

En resumen que el Jes√ļs, resulto ser arto pana con migo y nos llevamos bien. √Čl me lleva tres a√Īos de edad, pero yo parezco mucho m√°s viejo.

Cosa que me tiene sin cuidado, pues como yo siempre digo: Yo no estoy viejo, lo que estoy es usado. Y no es tanto el uso, sino el abuso, total que ah√≠ vamos y pa¬ī lante.

Al rato de conocernos, me paso buscando para ir a visitar otra comunidad warao que estaba como a una hora en lancha.

Allí cuando llegamos me puse a sacar varias fotos, pues llegaba una bajucha con una buena carga de ocumo.

El ocumo es el pan del warao.

Hay ocumo blanco y ocumo amarillo. El de esa zona es el blanco y le copiaron del criollo el nombre, porque le dicen ocumo chino, pero de chino solo tendr√° el nombre.

Pues el ocumo y otros tub√©rculos, como la papa (patata), la yuca (mandioca), el √Īame, la batata y otros m√°s, son end√©micos del Nuevo Mundo.

Se da entre los pantanales, en un suelo inundado, donde no crece la yuca, e incluso los pl√°tanos que son tan vers√°tiles, solo se dan en tierras m√°s altas.

Pero en ese ambiente anfibio, solo se da el ocumo; ‚ÄúEl pan de warao‚ÄĚ y la palma moriche, que yo la llamo la vaca del warao, porque da frutos del que se saca un jugo muy sabroso y prote√≠nico, de sus ra√≠ces se extrae almid√≥n, rico en carbohidratos, con sus hojas se hacen los techos de sus casas, y antes del comercio con el criollo, se hac√≠an fibras para vestido y para chinchorros. Adem√°s, sus troncos se siguen usando para construir palafitos y muelles.

Como si esto fuera poco, da el famoso gusano del moriche, regordetes y full de proteínas.

Los gusanos del Moriche.

Esto, con la abundancia de peces, contribuyó, a que el warao no padeciera hambrunas, cuando muchas veces el país entero era asolado por una de ellas.

También es bueno acotar que, el warao guarda tradiciones ancestrales de mucho antes de que Colon pensara en nacer e incluso antes de que el primer danés pusiera vela para Groenlandia.

Por esto siempre habr√° un espacio un espacio personal de ellos al cual no se debe pasar, o al menos sin su consentimiento.

Uno m√°s inmediato para la visual y bastante practico por el ambiente blando y h√ļmedo que habitan es andar descalzos; otro es sentarse en el suelo (muy pr√°ctico tambi√©n), por eso no se extra√Īe que lo inviten a tomar esa posici√≥n, que es un signo de complacencia y de que ha sido aceptado en el grupo, al menos como orador.

El warao es conversador, le gusta compartir y dialogar. Por lo general la mujer de la comunidad habla warao, y son sus maridos los que les cuentan las conversaciones, o sea que, viene uno a ser tema de distracción en las tardes de los waraos.

El warao es alegre y ‚Äúreil√≥n‚ÄĚ cuando entra en confianza, y es poeta: ‚Äúsi t√ļ no me quieres, soy canoa solitaria que lleva el r√≠o a los remolinos‚Ķ‚ÄĚ; por ejemplo.

No sé, porque en las películas del Far West, ponen al nativo de allá, como llorón, pesimista, quejumbroso y con un carácter peor que el de un sargento de infantería de marina.
Porque los de allá, son del mismo origen que los del resto de América.

Eso sí, cuando no te conoce es muy serio y distante, quizás por precaución.

Se ponen muy serios y formales a la hora de tomarles una foto, por eso, ya cuando tenía su confianza y su permiso, les tomaba fotos casuales que luego eran la diversión de todos.

En esta comunidad, la pasamos muy bien, en parte gracias a Jes√ļs, quien fue quien tuvo la iniciativa de llevarme, luego al partir, y si entend√≠ bien el poco warao que hab√≠a aprendido en la ma√Īana, me dijeron que regresara y si es as√≠, me siento altamente honrado.

De regreso, tome unos videítos con la cámara de fotos, y junto a un adelanto del paseo de el siguiente día, se los voy a poner en el siguiente capítulo. No se lo pierdan.

Llegamos al malec√≥n de Wuinamorena como a media tarde. Unos amigos me mostraron el fruto del moriche, es rojo, redondo, un poco menor que una bola de billar, con una piel relativamente f√°cil de sacar con la u√Īas y una pulpa amarillo opaco. Su sabor es especial, no sabr√≠a con que compararlo. Tiene un puntico acido, pero es muy apetecible y lo que me resulto curioso, es que hacen una bebida, disolviendo la pulpa en agua y es muy alimenticia, pues se moja con arepa y le quita en hambre a cualquiera.

Tambi√©n la semilla, ‚ÄúLa pepa‚ÄĚ del fruto del moriche es grande, ocupando las dos terceras partes del total del fruto.

Otra cosa que me llamo la atención, es que siendo Venezuela un país que ha guardado con celo el consumo de la tradicional arepa de maíz, ellos la hacen con harina de trigo que compran en los mercados de Tucupita o Pedernales.


Luego, aun yo sin preguntar, me dijeron porqué.

Total, que yo estaba saboreando el sabroso guarapo de moriche, donde ocasionalmente mojaba mi arepa de trigo; cuando llego David y me quiso presentar al pastor de la comunidad.

Germ√°n.

Iba de paso Germ√°n, √©l iba a atender un paciente y yo luego de saludarle, le acompa√Īe a donde ten√≠a que ir, que resulto ser al extremo del entarimado, justo donde empieza, si tomamos en cuenta el lugar por donde uno viene de Tucupita.

Una se√Īora warao, se hab√≠a quemado una de sus piernas y parte de un brazo, cuando fue a prender algo de le√Īa.

El pastor Germ√°n funge como les dije tambi√©n como enfermero de la comunidad y por lo que parece un poco escaso de medicinas, de modo y manera que trabajara como decimos en criollo: con las u√Īas, pero con mucho amor y devoci√≥n.

Me callo de perlas Germ√°n, me desped√≠ que d√© en visitarlos en su culto al d√≠a siguiente que era domingo y mi cumplea√Īos, de paso.

Regrese a la casa de David, para comenzar un paseo al otro extremo del rancherío.
Todo es de tablas, algunas algo flojas, otras no. Un animalito que segu√≠a una ni√Īa warao, como si fuera un gatico o un cachorro de perro, resulto se un bebe de b√°quiro, que siguiendo a la infante, entro en una de las viviendas.

Había cacas de lado y lado. El mobiliario era semejante; algunas hamacas colgadas y un fogón para cocinar, lo básico.

Curiosamente, les hab√≠an donado unos equipos de sonido de cornetas grandes que emit√≠an sonidos un poco locos, de canciones, tambi√©n un poco locas y televisores, aun cuando no llega se√Īal ni para los tel√©fonos celulares (m√≥viles).

Tienen una buen planta de electricidad y con luz hasta las 12 pm (24 hs). Tambi√©n recibieron lavadoras y aunque no s√© en qu√© condiciones econ√≥micas, motores nuevos fuera de borda de 40 caballos de fuerza y est√°n muchos de ellos, como ni√Īo con bicicleta nueva, por lo que disfrute de muchos paseos, gracias a este detalle.

Continuando el paseo, y a mi derecha estaban, el local evang√©lico y un poco mas all√° la escuela, como les hab√≠a dicho anteriormente, pero casi en frente, una hermana evang√©lica que ba√Īaba a su avispada (vivaracha) nieta.

Conversamos un rato, para luego seguir mi caminar sin apuro, y hasta el final del camino de tablas.

De regreso ya anochec√≠a, busque una oportunidad para estar a solas con David y manifestar mi agradecimiento con un peque√Īo aporte.

Me dijo que pod√≠a acompa√Īarlo a Pedernales, pues deb√≠a buscar hielo para llevarlo a varias comunidades que viv√≠an de la pesca.

Solo que le dije que había quedado con Germán para el domingo, y me dijo que podía ir a la noche allá.

Me pareció magnifico, me emocione tanto, que me desperté muy temprano y no hubo manera de dormirme después, solo de pensar en ello.



*Y por cierto, que manamo, quiere decir dos (2) en warao.




Local de la iglesia evangeliva warao de wuinamorena.
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Etapa: El mejor cumplea√Īos de toda mi vida...  -  Localizaci√≥n:  Venezuela Venezuela
Fecha creaci√≥n: 05/06/2018 16:02  
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Pedernales, Venezuela ‚ÄĒ mi√©rcoles, 16 de enero de 2013

Dani.
Nos despertamos muy de ma√Īana, aun oscuro.

Dani quedo cocinando unas arepas de trigo y yo salí a tomar unas fotos del amanecer. Abordamos la lancha y zarpamos rumbo a Pedernales.

El ancho ca√Īo, es lind√≠simo en esas horas, cuando el sol ha salido, pero no es aun tan intenso que nos fatiga.

Hicimos escala en Jana Kawja, para comprar gasolina. Jana Kawja es otra comunidad del ca√Īo.

Luego vino lo mejor; una acrobacia a√©rea de centenares de corocoras, que se desplazaban por el aire, de lado al lado del ca√Īo, y a veces a ras del agua; Haciendo un verdadero valed a√©reo, como si siguieran las melod√≠as de alg√ļn vals de Strauss o alguna sinfon√≠a de Mozart o Beethoven.

Una maravilla, un verdadero banquete visual, una corograf√≠a tipo ‚ÄúEl Lago de Los cisnes‚ÄĚ pero a√©rea, suspendida en el aire.

Yo quede total mente anonadado y aun con el riesgo de sufrir un percance, me quede con la boca abierta.

Hasta seria por eso que aun cuando la primera palabra que aprend√≠ del idioma warao fue NAJORO (comida), y a pesar de haber salido en ayunas, no me dio hambre en toda la ma√Īana. Y conste que; que haya una cosa, que a m√≠ me distraiga el apetito, tiene que ser algo sensacional.

Continuamos navegando, entre aguas y selva. Una brisa grata nos arropaba, y un silencio sacro nos cobijo, solo el ronroneo de el motor de 40 caballos cercenaba en parte este silencio ancestral.

Pero a mí, ese repiqueteo hipnótico, se me antojaba como el gemir de un coro de rezanderos.

Había una presencia angelical en el ambiente; agua, cielo y nosotros en el medio, solos; como fue la humanidad hace milenios. Yo recién llegado de una ciudad colapsada y caótica, me pareció todo esto y otra vez como el primer día; una experiencia religiosa, como he escuchado en una canción de moda.

As√≠, surcando el agua. Acompa√Īados por figuras angelicales, formadas por las nubes y yo, dentro de m√≠; Impresionado y con el coraz√≥n como una bola de papel arrugado, no sent√≠ el tiempo, las horas, los minutos, ese persistente tirano que nos esclaviza en las ciudades: el af√°n, el desespero, y mandando todo mi presente y mi futuro inmediato a fre√≠r monos (es una expresi√≥n), me dedique el resto del tiempo a vacilarme el paisaje y las corocoras, a escuchar distra√≠do los lejanos aullidos de los araguatos, a no pensar en nada y a no buscar ning√ļn inter√©s inmediato, o sea, me dedique a vivir, hasta llegar a Pedernales.

Pedernales es un pueblo algo grande, o una ciudad demasiado chiquita. Yo no lo conocía, y para quien vivimos en Venezuela, es prácticamente desconocido.

Incluso, aquellos como yo, que le ponemos interés al mapa del país, nos parece como un lugar del extranjero.

En sí, no está mal.

Tiene sus calles asfaltadas y limpias. Hay luz y servicios, pero para ser un centro petrolero, quizás uno debería esperar algo más amplio. Aunque quizás debí visitarlo en las noches, que deben de ser bastante movidas, por los bares que vi, casi uno por esquina.

La plaza sencilla, con un busto del Libertador en el centro y unos murales sobre relieve y policromados al fondo, representando fauna local, estilo de vida local, una alegoría de la fusión de las tres razas y un ocaso, un atardecer warao.

Hay bancos de cementos incorporados a la arquitectura y es un espacio aseado.

Existe la construcción típica y emblemática de todo latino América, una iglesia católica, con su campanario y azul en esta versión, y también vi una iglesia evangélica.

El malecón, está ocupado por llegaderos de lanchas, suministros, combustible, almacenes, comercios, bares, frigoríficos y demás enseres relacionados.

Es el lugar m√°s concurrido de Pedernales.

Por cierto que el agua donde navegábamos ya era salada y en lugar de ver corocoras, veíamos pelicanos, aquí y allá. Práctica mente hombro con hombro con los que operan las lanchas.

Por cierto cuando salimos tres de ellos, sin motivo aparente, volaban tras una lancha que llevaba un muchacho. Pienso que lo hacían por mera diversión, o porque se habían hecho amigos de lanchero, o quizás era esa nave, donde los avechuchos se paraban a reposar.

Pero antes de salir, compramos cebolla, un frasco de mayonesa y tambi√©n un refresco; mi amigo David, dijo: ‚Äúvoy buscar el hielo‚ÄĚ, yo pens√© que era muy considerado de su parte, preocuparse por ir a traer hielo para el refresco, aun cuando el refresco en si estaba frio.
Entonces le dije mientras se alejaba David: ‚ÄúP√≠deles un par de vasitos‚ÄĚ

Me refería a esos vasos desechables de plástico, pero me dio la impresión, que mi amigo no me entendió, y claro, todo se develo cuando llegue a la lancha. En ella había aproximadamente… ¡40 Kilos de hielo!, pues yo citadino, me olvide que David vino a buscar hielo para llevarle a los que pescan en las islas, para mantener su pescado fresco.

Luego de embarcada nuestra gélida carga, partimos a las islas.

Dejamos atrás el agua salada y regresamos al paraíso vegetal de agua dulce otra vez. Es curioso ver en el camino, como las corocoras compartían las ramas del mangle, con los pelicanos; dos especies de aves tan disimiles, una de mar adentro y la otra de la profunda selva.

Tomamos rumbo, por detrás de una de las mayores islas del conjunto fluvial, una de las que presenta barrera ante el mar salado. Aquí por donde pasamos hay una gran extensión de agua, como un inmenso lago interno, y ya hacía rato que el agua había dejado de ser salada.

Navega y navega por aguas calmas, pareciera que despreocupados y sin rumbo fijo, quizás pensando que era algo así como Ton Sawyer y Huckleberry Finn, los personajes de Mark Twain, pero no; llevábamos un derrotero y más pronto que tarde, llegamos a ese destino.

Entretanto, hicimos escala para comer.

Había un caney, un palafito solitario y deshabitado, pero que no estaba ahí por casualidad o por abandono, sino todo lo contrario; había sido instalado muy a propósito como refugio para los lancheros. De manera que a la hora de un fuerte aguacero y de un torrencial flujo y reflujo de las aguas, tuvieran donde guarecerse y de paso, donde salvar el pellejo.

Ah√≠, comimos. David se esmer√≥ y preparo el at√ļn con cebolla y mayonesa, para acompa√Īar a las arepas de trigo, que hab√≠a asado con anterioridad.

Mientras comimos, conversamos y √©l me dijo: ‚ÄúEstas arepas uno las come y no da hambre el resto del d√≠a.‚ÄĚ

Verdaderamente que tiene razón, las arepas que ellos hacen, lo taquean a uno, hasta la noche.Después seguimos…

Buka Janeira, es el nombre de la comunidad donde primeramente tocamos tierra esta vez. Para ser relativamente remota, est√° bastante habitado, sobre todo por ni√Īos, como en casi todos las comunidades del delta.

Se dedican a la pesca y depositaron parte del hielo, en neveras ya no funcionales, que usan como cavas de refrigeración.

Ya ten√≠an el fog√≥n armado cuando llegamos y cocinaban con le√Īa, como es lo usual por estos lares. Hay quien dice que la comida cocinada con le√Īa, sabe mejor. Y saben qu√©... estoy pensando que as√≠ es.


Bueno, mi amigo parloteo con sus coterráneos los términos comerciales, supongo; porque hablaron en warao y yo me la pase como un turista japonés en un parque temático, o sea ametrallando a discreción con mi cámara de fotos a todo lo que estuviera cerca.

Después nos fuimos para continuar el periplo por otras islas.

Así dando bandazos contra las aguas, a veces quietas, a veces no, llegamos a una comunidad llamada Makoro.

Antes de desembarcar hab√≠a un enjambre de ni√Īos curiosos, esperando nuestro arribo. Yo ten√≠a mucho tiempo que no estaba como tripulaci√≥n de ninguna nave y menos as√≠, al estilo warao, de modo que aqu√≠ con mas exactitud, cuando quise bajarme me di cuenta de esa met√°fora que la vida tiene y en la cual nos pasamos la mayor parte de muestras existencia, y es estar con un pie en tierra y el otro en la lancha y haciendo maromas, para no perder el equilibrio y caerse uno al agua.

Y me vino a la memoria esa pregunta jocosa de alguien que me dijo as√≠; ‚Äú¬ŅQu√© hizo Colon despu√©s de poner un pie en tierra?‚ÄĚ, le dije:‚ÄĚ No s√©‚ÄĚ. A lo cual √©l me respondi√≥: ‚ÄúPues poner el otro, porque si no se cae.‚ÄĚ

As√≠ que yo hice lo mismo que Colon hizo hace m√°s de quinientos a√Īos, puse los dos pies en tierra, para tranquilidad y seguridad m√≠a.

Los adultos siempre respetuosos y reservados, los ni√Īos curiosos. Dani se puso a hablar con ellos en su idioma y yo me dedique a sacar foto, primero de unos loros dom√©sticos y al rato como vi que no le molestaba a nadie, comenc√© a sacarles fotos a los ni√Īos, que se deleitaban, cuando les ense√Īaba las im√°genes, incluso la se√Īora de mayor edad poso desde su hamaca, rodeada de nietos y quedo muy complacida.

Uno de los ni√Īos, que era cargado por los dem√°s, se encari√Īo con migo e hizo que lo cargara el resto del tiempo, hasta que en una de esas se decido por las ni√Īas que anteriormente lo ten√≠an y pude seguir sacando fotos.

Había un pájaro muy negro, azabache y no del todo adulto, que revoleteaba curioso frente al lente de la cámara y casi que no me dejaba filmar una curiosidad que estaba dentro de una olla plana, en el piso del caney. Esto eran una media docena de gusanos del moriche, vivitos y coleando, que sin saberlo, estaban esperando ser degustados por las personas presente, exceptuándome a mí.

Me han dicho que son riquísimos y muy nutritivos, pero yo voy a tener que irme entrenando en consecutivas idas, hasta que me atreva a tragarme el primero. Digo yo…

Hay un video de los gusanos del moriche que les presente en al capítulo anterior, que corresponde a este episodio.

Y bien, al rato partimos a continuar nuestro derrotero, visitamos otras comunidades, pero de forma breve y terminamos regresando a la primera comunidad visitada, por lo que opino que seguramente es la que est√° en la entrad de ese ca√Īo.

Buka Janeira, esta vez estaba de fiesta, los ni√Īos estaban alborotados, y salieron todo al vernos llegar. Algunas ni√Īas, siempre m√°s coquetas se vistieron con sus ropas m√°s limpias y llamativas, para salir en la foto y yo di gracias que la bater√≠a era de larga duraci√≥n, porque tuve que retratarlos a toditos, para que se sintieran bien.

Luego de que mi amigo, recogi√≥ algunos recados y encargos, nos fuimos. Esta vez vimos la lancha de esta comunidad accidentada en mitad del rio y nos acercamos, aun cuando lo √ļnico que ten√≠an era que al motor le hab√≠a entrado agua, pero al ratico de estar nosotros ah√≠, arranco.

Como quien va descosiendo, nos regresamos por donde mismo, con la salvedad que esta vez cortamos camino por un peque√Īo canal interno dentro de una de las islas.

Este canal es tan estrecho, que hay lugares donde se pude cruzar de un salto, aun cuando el agua no est√° al ras del suelo, sino m√°s abajo y separado por un barranco, pero no muy alto.

Igual, había lugares donde era dificultoso pasar, no solo por lo angosto, sino también porque el nivel del agua es muy bajo en diversos lugares y para aumentar la tensión, hay vegetación caída a mansalva y se tiene que ser muy buen lanchero y conocer explícitamente por done pasar, para no naufragar.

Tiene robustos arboles caídos a diestra y siniestra, por debajo del agua, justo por donde pasa la hélice y por arriba, por donde pasa la cabeza de uno, de modo que hay veces que se tiene que acostar por debajo de la línea del motor.

Yo solo había visto estos escenarios en los reportajes de la Guerra de Viet Nam en del Delta del Mekong o en los documentales del Delta del Okavango, pensé que solo salían en el cine.

Esto es deporte extremo, al que yo no le había demostrado el interés que se merece, pues al final, resulta divertido.

Aquí también saque un videíto, que se lo voy a poner.

Los Lancheros del Delta

Luego al final de este zigzagueante conducto h√≠drico, llegamos a un remanso de paz de ensue√Īo, a una apacible laguna de aguas cristalinas y de una frescura indescriptible, en medio del sofocante sol que me curt√≠a la piel.

Se apreciaba un aroma que yo jamás en mi vida lo había olido. Este olor no se parece a nada de lo que yo había conocido, y no sé cómo explicarlo, pero era tenue, no intenso.

En la medida que nos fuimos alejando se fue diluyendo, hasta solo quedar un leve recuerdo que a√ļn persiste en m√≠, a veces.

Luego de salir de ese bosque fluvial, el sol nos curtió de nuevo. Implacable, pero Dani, le dio gusto al brazo y acelero a alta velocidad, yendo la humilde bajucha a todo tren y hasta donde la prudencia de un avezado piloto lo permitió.

Hábilmente mi amigo patroneaba la nave, buscando las vías más seguras y evitando las ondas producidas por otras lanchas que ocasionalmente se nos ponían a la vista.

Y así lancha tras lancha, que se nos ponía en al visual las íbamos pasando, a una velocidad de vértigo y con la adrenalina a mil por hora.

Había baches, unos por causa del viento y otros por el oleaje de otras lanchas, saltaba nuestra bajucha en ellas, para luego caer como nalgada en el agua de nuevo.

Claro que el impacto físico era tremendo, y yo me invente una, así iba arrodillado en la lancha y mis brazos uno a cada lado del bote, haciendo de resorte y amortiguando el platanazo contra el agua.

Ahí íbamos, como un par de criaturitas, como un par de chavales de barrio con carrucha nueva a todo dar, alegres y libres como el viento… guau!! Todos los días deberían ser así ¡¡Que chévere!!

Ya con las √ļltimas luces del ocaso, llegamos a puerto seguro.

Encontramos algo que comer, que nos tenían guardado y comentábamos como un par de chiquillo la travesía de regreso a Wuinamorena.

En eso estaba, cuando Dani me recordó que la había prometido Germán visitarlo en su congregación, así que deje la cámara de fotos cargando y fui para el local evangélico.

Ellos se alegraron mucho cuando me vieron y di disculpas por mi facha, que parecía la de un naufrago, pues son tuve tiempo ni de cambiarme y arreglarme un poco.

Esto lo hice, cuando me pasaron a dar un saludo a la membrecía y aproveche para contarles la anécdota del hielo en Pedernales, lo que celebraron alegremente con migo.

Después ellos iban a comenzar sus canticos en idioma warao y yo pedí permiso para ir a buscar la cámara. Esta ya se había cargado y David la guardo, él estaba rendido y medio dormido cuando llegue a preguntarle, de lo cansado seguramente. Pero yo la encontré, y regrese y pude grabar alguito, pero con lo cansado que yo estaba por el maratón que habíamos tenido, no filme todo como me hubiera gustado, pero si lo suficiente para darles una idea y para eso, colgué un video. Puedes buscarlo en "Wuinamorena, Iglesia evangélica warao."

Se me olvidaba decirles, que ese d√≠a cumpl√≠a yo 61 a√Īos, y fue el mejor cumplea√Īos de toda mi vid. ¬°Qu√© fino!



Un sue√Īo cumplido.
Como si fuera poco, pase varios días en ese lugar paradisiaco y kilómetros a la redonda, no hubo un solo turista.
Tuve todos los ca√Īos y las selvas solitas para m√≠, con mis amigos waraos.
Nadie fuera de los de aqu√≠ estaban en actividad, pase unos d√≠a alejados de todo contacto con la civilizaci√≥n, y me pareci√≥ algo maravilloso; un sue√Īo cumplido.
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Guarauno
Guarauno
Travel Addict
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Oct 29, 2005
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Fecha: Mie Jul 25, 2007 09:09 pm    T√≠tulo: ¬ŅAlguien ha estado en el Delta del Orinoco en Venezuela?

Desde hace mucho tiempo tengo ganas de conocer este lugar que seg√ļn he visto en fotos es muy hermoso e interesante pero en realidad no tengo ni idea de las actividades que se hacen all√≠,he visto algunas p√°ginas donde organizan tours pero cobran exageradamente caro por lo que si ir√≠a ser√≠a por mi cuenta pero no s√© si una vez en Tucupita es f√°cil acceder a paseos guiados,si alguno ha estado por all√≠ me gustar√≠a que por favor me contara qu√© tal le pareci√≥ el lugar y dem√°s detalles adem√°s de si hay muchos mosquitos ya que yo he tenido dengue por lo que eso me asusta pues no quisiera pasar por...  Leer m√°s ...
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Experto
Experto
Jul 28, 2007
Mensajes: 167

Fecha: Dom Jul 29, 2007 09:55 pm    T√≠tulo: Re: ¬ŅAlguien ha estado en el Delta del Orinoco en Venezuela?

¬ŅHas tenido Dengue?... que miedo!!!!

La verdad es que yo también he pensado muchas veces en hacer este viaje. He visto 2 que me parecen interesantes aunque, como tu dices, un poco caros: Planeta Azul organiza uno que es mas en plan aventura, durmiendo en hamacas en la selva y demás. El otro lo hace KUONI y parece bastante más lujoso, ya que te alojas en Lodges

Espero que la gente que haya ido se anime a contestar
Any-bcn
Any-bcn
Indiana Jones
Indiana Jones
Ene 06, 2007
Mensajes: 3985

Fecha: Dom Jul 29, 2007 10:44 pm    T√≠tulo: Re: ¬ŅAlguien ha estado en el Delta del Orinoco en Venezuela?

Es un viaje que puedes contratar directamente en Venezuela a precios muchos mas bajos de los que te dan los operadores de aquí.-

Mira por ejemplo este viaje
www.losviajeros.com/ ...ic&t=53057
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